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School children in India wash their hands prior to the mid-day meals. © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

5 cosas que necesitas saber sobre saneamiento y agua potable

Escolares en la India se lavan las manos antes de la comida a mediodía.  © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

Escolares en la India se lavan las manos antes de la comida a mediodía. © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

2015 es la fecha límite para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). También es un momento para reflexionar sobre los avances logrados durante la era de los ODM. Los ODM desafiaron a la comunidad mundial para reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso sostenible a agua potable y servicios básicos de saneamiento entre 1990 y 2015.

El Programa Conjunto de Monitoreo para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento de la OMS y UNICEF (JMP, por sus siglas en inglés) se creó en 1990 y ha monitoreado los cambios en la cobertura nacional, regional y mundial desde entonces. El último informe del JMP Progresos en materia de saneamiento y agua: informe de actualización de 2015 y evaluación de los ODS, señala lo lejos que hemos llegado en los últimos 25 años, y lo que todavía queda por recorrer para lograr el acceso universal post-2015.

Esto es lo que necesitas saber:

Desde 1990…

  1. Se han conseguido enormes avances en el acceso a agua potable – 2,6 mil millones de personas han obtenido acceso a una fuente mejorada de agua potable desde 1990, y el 91 por ciento de la población mundial ahora utiliza una fuente mejorada de agua potable en comparación con el 76 por ciento en 1990. Una fuente mejorada de agua potable se define como una que está protegida de la contaminación exterior. Estos avances sucedieron a medida que la población mundial aumentó en 2 mil millones de personas de 5,3 mil millones en 1990 hasta 7.300 millones en 2015.
  2. El progreso ha sido mucho más lento cuando se trata de servicios de saneamiento – Un tercio de la población mundial -2,4 mil millones de personas- aún no tienen acceso a mejores instalaciones de saneamiento, que separen los desechos humanos del contacto humano. Casi mil millones de personas (946 millones) no utilizan ninguna instalación de saneamiento y defecan a la intemperie, en los campos, arbustos o cuerpos de agua. Esta práctica, conocida como la defecación al aire libre, contamina el medio ambiente, afectando a comunidades enteras, y está relacionada con el retraso del crecimiento infantil.
  3. El progreso ha sido desigual – Donde vives hace la diferencia. Nueve de cada diez personas que practican la defecación al aire libre y ocho de cada diez personas que no tienen una fuente mejorada de agua potable viven en zonas rurales. Las personas que viven en el África subsahariana y Asia meridional están particularmente desfavorecidas, más aún si son pobres. Mientras tanto, casi todos los países desarrollados tienen acceso universal al agua potable y el saneamiento.
  4. Los datos han sido cruciales para medir los avances y revelar conocimiento – El JMP ha monitoreado el progreso sobre acceso a agua y saneamiento desde 1990. También ha presentado datos que han traído a la luz las desigualdades entre los distintos grupos, incluyendo los residentes urbanos y rurales, la carga de género en la recolección de agua, y la exclusión persistente de los pobres de los servicios de agua y saneamiento. Será crucial contar con datos robustos y desglosados, un análisis profundo y una presentación convincente, durante la transición a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y trabajar hacia un futuro en el que nadie se quede atrás.
  5. Agua y saneamiento han sido fundamentales para el desarrollo sostenible – Sin agua, se ven afectados el saneamiento y la higiene, las personas, los países y las economías enteras. Las mujeres gastan grandes cantidades de tiempo recolectando agua, y a menudo se ponen en riesgo en el proceso, la gente está demasiado enferma para trabajar y ser productiva, y millones de niños mueren de neumonía y enfermedades diarreicas que se pueden prevenir. Agua y saneamiento también son fundamentales para la realización de otros objetivos de desarrollo humano.

Explora la visualización de datos interactiva por ti mismo.

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Tom Slaymaker es especialista en Estadística y Monitoreo en la sección de Datos y Análisis de la División de Datos, Investigación y Políticas, en la sede central de UNICEF.

UNICEF field trip to visit the Wixarica, Nuevo Colonia, Santa Catarina, Jalisco, Mexico, October 15, 2014.
Also known as the Huichol, the Wixárika are an indigenous group with a rich spiritual life and mythological cosmology incorporating the use of peyote, long peregrinations, and ancient rituals. The children are vibrant, joyous, curious and full of life…as children are.

UNICEF wants to photograph throughout the Mexican state of Jalisco for a report documenting the lives of children in the region. We visited a number of rural and urban sites, though most memorable was the journey to the far north to visit the Wixárika people in the mountainous village of Santa Catarina.

Sobre la mayor y mejor inversión en la infancia de América Latina

GONZALO BELL_El Salvador  416

© UNICEF El Salvador/Bell

Cuando alguien dice que es importante invertir en la niñez para garantizar sus derechos, reducir desigualdades y así construir sociedades más democráticas, los políticos asienten con la cabeza y todo el mundo está de acuerdo. Lo difícil es ver estas prioridades reflejadas en los presupuestos públicos.

En estos últimos diez años, y a pesar de la crisis financiera y económica global que afectó a la mayoría de países, los gobiernos de América Latina y el Caribe han ido aumentando las asignaciones presupuestarias en el área social en general y en la infancia en particular.

No sólo los gobiernos invirtieron más, sino que han venido haciendo esfuerzos para invertir mejor.

Sin embargo, si bien América Latina ha sido pionera en medir la inversión pública en niños y niñas, también es cierto que hay países de esta región donde todavía no tenemos la certeza de cuánto se destina del presupuesto público para esta población. Si es cierto que sólo lo que se mide se puede mejorar, la cuantificación de estos recursos es una condición necesaria para conocer su evolución, determinar su suficiencia -o no- y evaluar si se están mejorando las vidas de las personas -en este caso, los niños- que viven en un país.

El pasado mes de mayo nos reunimos en Quito, Ecuador, con representantes de 21 países de América Latina y el Caribe para discutir la importancia de una inversión social suficiente, adecuada, oportuna y equitativa dirigida a niños, niñas y adolescentes.

El seminario internacional Inversión en la Niñez en América Latina y el Caribe: Hacia una inversión más eficaz y equitativa en la niñez es el tercero que organizamos, después de los de Bogotá en 2013 y Lima en 2014 para tratar la necesidad de medir periódica y sistemáticamente la inversión en la infancia y también de dirigir la mirada hacia la calidad del gasto. Por ejemplo, no es lo mismo gastar mucho dinero en pintar escuelas que en formar a profesores, lo que tendría un impacto directo en la vida de los niños.

El trabajo en el área de las políticas públicas requiere tiempo antes de ver sus resultados. Esta serie de seminarios ha servido para compartir las experiencias de los participantes, aprender del trabajo que los países realizan en este tema y proveer insumos para una definición más clara del Articulo 4 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que estipula que los Estados Partes adoptarán medidas “hasta el máximo de los recursos de que dispongan” para hacer efectivos los derechos del niño.

Hoy podemos decir que los Estados latinoamericanos y caribeños reconocen los argumentos de orden ético, económico y político a favor de invertir en la niñez, pero sobre todo, que actúan en consecuencia. Los incrementos en el presupuesto dirigido a niños y adolescentes en Perú y Ecuador, el anexo presupuestal específico para la infancia en México o el rigor técnico de las mediciones en Honduras y Guatemala son algunos ejemplos.

Es por ello que trabajamos en tres frentes. Por un lado, para que todas las sociedades de la región conozcan con certeza los esfuerzos que sus Estados, a través de los presupuestos públicos, dedican a cumplir los derechos de los más jóvenes. Segundo, para que en aquellos países donde esta tarea ya se lleva a cabo se profundice en el análisis de su calidad y efectividad. Y tercero, que la experiencia latinoamericana sirva para abanderar la abogacía por una mayor y mejor inversión en la infancia y adolescencia a nivel global. Solamente el esfuerzo conjunto permitirá que la región cuente con Estados comprometidos, sociedades empoderadas y niños que disfrutan de los mismos derechos.

Además, lo discutido en el seminario de Quito es especialmente relevante y oportuno en el momento actual: Jefes de Estado, Ministros de Hacienda y la cooperación internacional se reunirán en Addis Abeba (Etiopia) del  13 al 16 de julio en la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, para tratar de asegurar los recursos necesarios para implementar los próximos Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030.

Es el momento de asegurar una mejor inversión en los derechos de la infancia en el marco de estos objetivos. Pero solamente conociendo lo que gastamos hoy, podremos saber cuánto necesitaremos mañana y cómo habrá que invertirlo para hacer realidad esos derechos. En esto, América Latina tiene un camino avanzado que sería bueno mostrar al mundo.

Joaquín González-Alemán y Gerardo Escaroz son, respectivamente, Asesor Regional y Especialista del área de Políticas Públicas en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.