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A girl in Somalia holds out her hand to display her ink-marked finger, which demonstrates that she has been vaccinated against polio.

Un gran día para África: se acerca el fin de la polio

El 11 de agosto hizo un año del último caso del virus poliomielítico salvaje registrado en toda África, que se detectó en Somalia el 11 de agosto de 2014.

Durante la última generación se han hecho logros extraordinarios, y el continente africano se ha convertido en un poderoso símbolo de progreso.

Esto ha sido posible no solo gracias a una vacuna, sino también al trabajo infatigable de cientos de miles de voluntarios, líderes tradicionales y religiosos a  nivel comunitario, combinado con el compromiso y la determinación de los gobiernos nacionales y locales. A escala global, este trabajo ha implicado una importante alianza entre la OMS, Rotary International, los Centros para el Control de Enfermedades, la Fundación de Bill y Melinda Gates y UNICEF, respaldados por las generosas contribuciones de numerosos donantes públicos y particulares.

En Somalia, una niña muestra su dedo lleno de tinta, lo que demuestra que la han vacunado contra la polio.

En Somalia, una niña muestra su dedo lleno de tinta, lo que demuestra que la han vacunado contra la polio. © UNICEF/NYHQ2013-1318/Ohanesian

El mes pasado aplaudíamos porque en Nigeria había transcurrido un año sin detectar ningún caso del virus poliomielítico salvaje, si bien sigue habiendo riesgos en el noreste del país. Por otra parte, gracias a la profesionalidad, el ingenio y la valentía de los miembros y aliados de UNICEF, hemos asistido a la detención de los brotes de la polio en Camerún, Guinea Ecuatorial y el Cuerno de África.

En el plano internacional, nos encontramos a punto de erradicar una enfermedad por segunda vez en la historia. Pronto tendrá lugar la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por parte de la Asamblea General, y qué mejor momento que este para animar a la comunidad internacional a establecer unos objetivos ambiciosos y saber que, con voluntad, lograremos conseguirlos.

En noviembre finalizará mi trayectoria de casi cuarenta años dedicados al desarrollo. El 15 de agosto de 1977 marché a Jartum. Durante los meses y los años posteriores recorrí Sudán a lo largo y a lo ancho, encima de camiones, en tren, en la rueda de un Land Rover por carreteras imposibles y a remo por el Nilo. Durante mis viajes tuve la oportunidad de apreciar las enormes dimensiones del país y las grandes dificultades y el aislamiento que sufren muchos de sus habitantes. Me fui de Sudán cuando empezó la guerra civil en 1983, y volví en 2007 como Director del programa de UNICEF para el Sur del que, por entonces, aún era un país unido.

En 2008 hubo un brote de polio con origen en el Estado de Junqali, cerca de la frontera con Etiopía. Es difícil describir el aislamiento que sufre este país, una zona llena de pantanos, terrenos de vertisoles que imposibilitan el tránsito tras las lluvias, y una zona en la que durante mucho tiempo ha reinado la inseguridad. A pesar de todas estas dificultades y de la inseguridad y el conflicto que permanece hoy en día, se consiguió frenar el brote de polio, y lo que hoy es la nación independiente de Sudán del Sur no ha vuelto a presentar un solo caso nuevo de poliomielitis.

En Sudán del Sur, una madre sostiene a su bebé Monyaguek, de un mes de edad, mientras le proporcionan una dosis de la vacuna oral contra la polio.

En Sudán del Sur, una madre sostiene a su bebé Monyaguek, de un mes de edad, mientras le proporcionan una dosis de la vacuna oral contra la polio. © UNICEF/NYHQ2011-2460/Sokol

Otros logros parecidos ocurridos en distintas partes de África constituyen la base de la noticia que celebramos.

Aunque se trata de un hito incomparable, no significa que sea el fin de la enfermedad. En el caso de Nigeria, es necesario que transcurran dos años sin detectar un caso del virus poliomielítico antes de poder garantizar que están libres de polio, al igual que el resto del continente africano. Para conseguirlo, Nigeria y otros muchos países africanos que continúan padeciendo riesgo de sufrir nuevos casos de polio deben mantener una vigilancia de alta calidad y trabajar aún más para mejorar la calidad de las campañas de vacunación. Deberán actuar con decisión en caso de que surjan nuevos brotes, y tendrán que redoblar sus esfuerzos para optimizar las prácticas de inmunización.

Ahora que la situación de África parece haber tomado un buen rumbo, nos quedan solo dos países donde todavía no ha cesado nunca la transmisión de la polio: Pakistán y Afganistán. Allí, a pesar de las enormes dificultades, las comunidades, los gobiernos y los aliados trabajan con ahínco y determinación para erradicar la polio de una vez por todas. El aniversario que celebramos en África nos da motivos para creer que ellos también podrán conseguirlo.

Peter Crowley es el jefe de la unidad de UNICEF contra la Polio.

Baby Fatima ©UNICEF/2015/Birukila

Nacida en un campamento de desplazados en el noreste de Nigeria

Hace 10 horas que empezó el trabajo de parto de Halima*. Sus contracciones son regulares y van en aumento. Sufre intensos dolores, pero no emite queja alguna; solamente su rostro muestra el grado de sufrimiento que experimenta.

Su marido murió a causa de un disparo cuando el grupo armado conocido como Boko Haram atacó su pueblo natal. Embarazada, Halima estuvo siete meses en cautiverio. Después de que las fuerzas armadas de Nigeria la rescataron, hace dos meses, encontró refugio en el campamento para desplazados de Dalori, junto con otras 15.000 personas desarraigadas por el conflicto en el noreste de Nigeria.

La enfermera Ruth sostiene en brazos a Fátima, instantes después de su nacimiento, en el campamento para desplazados de Dalori, noreste de Nigeria

La enfermera Ruth sostiene en brazos a Fátima, instantes después de su nacimiento, en el campamento para desplazados de Dalori, noreste de Nigeria. ©UNICEF/2015/Birukila

Un movilizador comunitario de UNICEF que visitaba las tiendas de campaña convenció a Halima de acudir a una consulta en la clínica, tras lo cual continuó asistiendo de forma periódica a controles prenatales. Tan pronto como comenzó el trabajo de parto, se dirigió a la clínica, donde una partera tradicional y una enfermera, Ruth, la atendieron sin demora.

Ahora, Ruth examina a Halima, que ya está lista. Después de unas cuantas contracciones más, da a luz a una preciosa niña de 3 kilogramos. La bebé llora un poco y empieza de inmediato a succionarse el pulgar derecho.

En la sala hay un ambiente de alegría y Halima sonríe. Luego de limpiar a la madre y a la bebé, empieza el amamantamiento. Ruth dijo posteriormente que había temido que este parto fuera de alto riesgo debido a la edad de Halima.

Una oportunidad de supervivencia
A pesar de las difíciles condiciones de vida en los campamentos de desplazados, la bebé tiene una alta probabilidad de sobrevivir gracias a la atención que ha recibido, y dentro de poco tiempo empezará a beneficiarse del esquema de vacunación. Por su parte, Halima seguirá siendo atendida hasta su total recuperación. La hija de Halima es el bebé número 27 que nace en esta clínica del campamento de desplazados de Dalori.

El conflicto en el noreste de Nigeria ha obligado a más de 1,3 millones de personas a huir de sus hogares, y el número de desplazados ha aumentado casi en 300.000 desde el mes de febrero. Muchas de las personas desplazadas de zonas que recientemente fueron liberadas luego de meses de control por parte de Boko Haram, presentan malnutrición, deshidratación y agotamiento, especialmente mujeres y niños. En menos de dos meses se han registrado 73 muertes, de las cuales el 33% corresponde a niños y niñas menores de 5 años.

En un esfuerzo por reducir la mortalidad infantil entre la población desplazada, UNICEF envió inmediatamente un equipo de profesionales de la salud para ampliar la prestación de los servicios sanitarios integrados que se prestan en el campamento por medio de la Agencia Estatal para la Atención Primaria de la Salud. Con apoyo de UNICEF y el Gobierno del Japón, se establecieron tres clínicas en el campamento de Dalori, incluyendo la que ofreció atención a Halima y a su bebé. Los trabajadores sanitarios participaron en la adecuación y recibieron capacitación para proporcionar servicios las 24 horas del día. El equipo consta de tres parteras, tres médicos y 50 voluntarios que actúan como movilizadores comunitarios.

Bebé Fátima ©UNICEF/2015/Birukila

Bebé Fátima ©UNICEF/2015/Birukila

La bebé “Fátima” encara el futuro
“No sé qué habría ocurrido si no me hubieran rescatado y traído a este campamento”, dice Halima. La bebé, arropada con una tela blanca, y a quien su madre ha dado provisionalmente el nombre de Fátima, dentro de siete días recibirá su nombre oficial, de acuerdo con las tradiciones locales.

Recuperándose del parto, Halima observa a los profesionales sanitarios que la rodean. Aunque sus hijos nunca han ido a la escuela, piensa en las oportunidades que su hija recién nacida tendría en el futuro si recibe educación. “Quiero esto para ella”.

“Desde que llegué a este campamento, me di cuenta de que todas las personas que me ayudaban habían tenido acceso a la educación occidental. Permitiré que mi hija vaya a la escuela”, agrega, con una mirada que denota determinación.

Halima trabajará duro y su hija tendrá acceso a la enseñanza. Mientras tanto, su hijo mayor estudia en la escuela que funciona en el campamento con apoyo de UNICEF.

La Dra. Gerida Birukila es especialista en comunicaciones para el desarrollo.


* el nombre ha sido cambiado para proteger su identidad.

A child from Sadar Shah village in Pakistan is vaccinated. © UNICEF/PAKA2014-00354/Zaidi

La inmunización de la infancia: ¿cómo recuperamos el rumbo?

Un bebé de la aldea de Sadar Shah, Pakistán, recibe una vacuna. © UNICEF/PAKA2014-00354/Zaidi

Un bebé de la aldea de Sadar Shah, Pakistán, recibe una vacuna. © UNICEF/PAKA2014-00354/Zaidi

La inmunización es un método muy potente, pero a la vez sencillo, de salvaguardar el derecho fundamental de la infancia a la supervivencia y la salud. Las vacunas protegen a los niños y niñas menores de cinco años de enfermedades que pueden ocasionarles la muerte, ya que salva hasta tres millones de vidas al año.

El informe de evaluación del plan de acción mundial sobre la vacunación (PAMV) – la hoja de ruta hacia la consecución de la inmunización universal para 2020 – revela que el progreso en los índices de inmunización se está estancando. Este informe pone de manifiesto deficiencias en la cobertura que amenazan la vida de millones de niños y niñas, en especial los más vulnerables y excluidos.

Casi una tercera parte de los bebés de todo el mundo siguen sin recibir las vacunas básicas que pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Pese a necesitar la inmunización más que nadie, los niños y niñas más pobres y marginados del mundo quedan sistemáticamente excluidos de los servicios. ¿Cómo es posible que algo tan crucial para la vida continúe fuera del alcance de tantas personas?

Lejos de la meta. La salud infantil: una asignatura fundamental pendiente
Vamos con retraso en cinco de los seis objetivos del plan de acción mundial sobre vacunas, por lo que corremos el riesgo de no lograr proveer inmunización para toda la infancia. Uno de los objetivos no alcanzados es la erradicación de enfermedades potencialmente mortales como el tétanos materno y neonatal, el sarampión y la rubeola.

Tampoco hemos logrado detener las nuevas infecciones por el virus de la polio. Entre 2011 y 2013 apenas ha mejorado la cobertura nacional de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, que es una inmunización fundamental además de un indicador clave del éxito del plan. Una tercera parte de los países de todo el mundo aún no han logrado el objetivo de inmunizar al 90% de su población infantil con tres dosis de esta vacuna tan decisiva para la vida.

Touma, de 45 años, es una trabajadora sanitaria en el Chad. Touma, que padeció polio, presta servicios sanitarios de primera línea desde 1988.

Touma, de 45 años, es una trabajadora sanitaria en el Chad. Touma, que padeció polio, presta servicios sanitarios de primera línea desde 1988.
© UNICEF/PFPG2014P-0954/

Recuperar el rumbo
Las causas de que los avances no se mantengan son complejas. Entre ellas figuran la inadecuación de los recursos, la ausencia de prioridades, la falta de continuidad en los suministros y el aumento de los precios. En el informe, no obstante, se proponen soluciones claras para retomar el rumbo, pues aunque corremos el riesgo de no cumplir los plazos establecidos en el plan de acción mundial sobre vacunas, no es demasiado tarde para ampliar el alcance de la inmunización, tan fundamental para la vida, y para reavivar nuestro compromiso respecto de la vacunación universal.

A fin de proteger a los 21 millones de niños y niñas que no fueron vacunados en 2013 es preciso que los gobiernos y los aliados fortalezcan su compromiso de dar primacía a los programas de inmunización y de incrementar la financiación que se destina a la mejora de la cobertura y a la gestión de los suministros de vacunas.

La primera medida es llegar a los niños y niñas que no han recibido ningún tipo de inmunización y proteger mejor a los que no han recibido toda la inmunización necesaria. Esta tarea implica fortalecer el sistema de salud en general, dotándolo de establecimientos sanitarios, mecanismos de registro y trabajadores de la salud capacitados suficientes y mejorando la capacidad de la cadena de refrigeración. Pero quizás la medida más fundamental sea la voluntad política, ya que todos estos objetivos pueden alcanzarse si los países les otorgan la prioridad.

El éxito del plan de acción mundial sobre vacunas es ciertamente una cuestión de vida o muerte: aún mueren cada año 1,5 millones de niños y niñas de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas. Reavivando nuestro compromiso con el plan haremos que la inmunización universal sea una realidad para las generaciones futuras, salvaremos innumerables vidas y ayudaremos a niños y niñas de todo el mundo a alcanzar su pleno potencial.

Jos Vandelaer es el jefe de inmunización de la División de Programas, en la sede de UNICEF.