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2015-06-20_Haiti_Jacmel_Eldil (26)

Las vidas de los niños haitianos en el foco de atención

Djolanda, de 11 años, sentada en la puerta de su casa.

Djolanda, de 11 años, sentada en la puerta de su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Al sudeste de Haití, Yaquimel y sus alrededores reflejan la belleza del Caribe: playas de arena blanca, el océano azul celeste y un sol resplandeciente. Sin embargo, en medio de este tesoro tropical, muchos niños y sus familias luchan a diario ante las dificultades para llegar a fin de mes.

Hace poco estuve en Yaquimel visitando el Ciné Institute, una organización con base en Haití que forma a jóvenes haitianos que aspiran a ser cineastas. Es la única academia de cine de Haití y en ella rebosa el talento. La nueva alianza que une a UNICEF con el Ciné Institute constituye un acercamiento muy emocionante, ya que su objetivo consiste en poner las voces de los niños en el centro de atención. Compartimos el deseo de dar voz a aquellos que viven marginados, pero que aun así consiguen salir adelante con imaginación y coraje.

Las semanas que varios cineastas pasaron explorando distintos sitios dieron como resultado una lista llena de posibles historias sobre los niños haitianos y las dificultades a las que se enfrentan. Edile (13) y Djolanda (11) fueron los elegidos para el proyecto de un vídeo que será el comienzo de una nueva filosofía de la narración. Sus condiciones de vida están muy lejos de los principios establecidos por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, ratificada en Haití hace 20 años y según la cual todos los niños y niñas deben tener acceso a todo lo que necesiten para sobrevivir y desarrollarse.

Edile, de 13 años, se dirige hacia su casa.

Edile, de 13 años, se dirige hacia su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Todos los niños tienen el derecho a ir a la escuela, a jugar, a no tener que trabajar. Aunque no se pueda consentir que los niños trabajen, hemos de ser conscientes de que hoy en día miles de niños viven esa realidad. La concienciación es el primer paso para el cambio, y UNICEF trabaja mano a mano con el Gobierno para lograr un país en el que las palabras de la Convención se hagan tangibles. Las historias de Edile y Djolanda revelan que debemos esforzarnos más.

¿Quiénes son?

Edile vive con su padre y su hermana, que es discapacitada. Su madre los dejó hace dos años y se volvió a casar. Su padre sufre hipertensión desde que tuvo un infarto en 2013 y desde entonces no puede trabajar. Con la intención de contribuir a los escasos ingresos de la familia, Edile decidió trabajar tres días a media jornada en la panadería del barrio para ganar algo de dinero.

Edile y su padre sentados delante de su casa.

Edile y su padre sentados delante de su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Sus pequeñas ganancias le ayudan a cuidar de su padre y a ahorrar para pagar la escuela. Es duro, perdió el último año de escuela por no tener dinero suficiente para pagarla, pero él sigue intentándolo, ya que es consciente de que la educación es crucial para su futuro. Sueña con ser ingeniero agrónomo. “Aquí hay mucha gente que pasa hambre. Quiero poder alimentar a mi país”, dice. “Espero que los adultos que vean este vídeo se esfuercen más para conseguir que todos los niños podamos ir a la escuela”.

Sus pequeñas ganancias le ayudan a cuidar de su padre y a ahorrar para pagar la escuela. Es duro, perdió el último año de escuela por no tener dinero suficiente para pagarla, pero él sigue intentándolo, ya que es consciente de que la educación es crucial para su futuro. Sueña con ser ingeniero agrónomo. “Aquí hay mucha gente que pasa hambre. Quiero poder alimentar a mi país”, dice. “Espero que los adultos que vean este vídeo se esfuercen más para conseguir que todos los niños podamos ir a la escuela”.

TInterior de la casa de Djolanda.

Interior de la casa de Djolanda. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Todos los días, después de la escuela, Djolanda aprende a hacer vestidos con otras mujeres de entre 40 y 50 años. Ya lleva unos meses apuntada al curso y sabe hacer distintos tipos de vestidos, incluido su uniforme escolar. Djolanda tiene dos sueños: quiere ser enfermera para poder ayudar a los enfermos, y también aspira a ahorrar el dinero suficiente para construir una casa para su madre. “Mi madre es la única que nos cuida. Me preocupa su salud: hay muchas enfermedades por aquí”.

Edile y Djolanda representan solo dos de muchos casos similares, y sus historias son un ejemplo de valentía y esperanza que impulsa a los haitianos de todas las edades a seguir adelante. Ellos no esperan a que les ayuden, aunque tienen el derecho a recibir toda la ayuda posible. Debemos poner todo nuestro empeño para conseguir brindar educación, salud y felicidad a muchos niños como Edile y Djolanda. Todos los niños y niñas tienen los mismos derechos, independientemente de donde nazcan o donde vivan. La historia de la pobreza y la desigualdad suena distinta desde su punto de vista, ya que la narración cambia: de la miseria a la esperanza e inspirando acción, no compasión.

Manténgase en contacto para recibir actualizaciones y los vídeos terminados.

Cornelia Walther es la Jefa de Comunicación en UNICEF Haití.

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UNICEF y el Grupo LEGO se asocian en favor de los derechos del niño

Es posible que todos hayamos oído hablar sobre la “responsabilidad social empresarial”, el “poder del sector privado” y la “promoción de los derechos de los niños en las empresas”. Pero ¿qué significa todo esto exactamente? ¿Qué repercusiones tienen las operaciones institucionales en la vida cotidiana de los niños y las niñas? ¿Y qué se supone que deberían estar haciendo las empresas?

Las compañías desempeñan una importante función en nuestras vidas. Nos proporcionan los ingresos necesarios para pagar la vivienda, los alimentos, la educación y la atención en salud. Por la forma en que operan, las compañías tienen la capacidad de afectar a comunidades enteras a nivel local, nacional y mundial. En el mejor de los casos, elevan los niveles de vida de las comunidades circundantes y protegen tanto el medio ambiente como los derechos de los trabajadores y el bienestar de sus familias.

© UNICEF/BANA2014-00624/Mawa

© UNICEF/BANA2014-00624/Mawa

Las operaciones institucionales de las compañías influyen diariamente en los niños: pagando salarios justos, los padres pueden sufragar la educación de sus hijos; ofreciendo condiciones de trabajo seguras, hacen posible que los progenitores y los cuidadores regresen al hogar; y combatiendo el trabajo infantil, contribuyen a romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la desigualdad.

Los efectos y la influencia de las compañías en las vidas de los niños y las niñas son enormes. Al pensar en trabajar con UNICEF conviene mirar más allá de los aportes financieros y en especie. Todas las compañías ejercen una profunda influencia en los niños cuando integran los derechos de la infancia en sus políticas, sus prácticas empresariales fundamentales y su cultura institucional. Y UNICEF puede ayudar a las compañías a determinar cómo hacerlo.

Hoy en día, la mayoría de las compañías NO tienen en cuenta los derechos del niño en la formulación de sus políticas ni en la evaluación de su impacto. Una sencilla razón podría ser que desconocen cómo (y cuánto) afectan sus actividades a los niños. Otra podría ser que las compañías que desean tomar en consideración a los niños no saben con exactitud cómo incorporar sus derechos. ¿Cómo garantizan las empresas el respeto a los derechos de la infancia? ¿Qué significa esto?

El Grupo LEGO se asocia con UNICEF para proporcionar respuestas a estos interrogantes. A partir de este momento, y durante los próximos tres años, UNICEF aportará al Grupo LEGO sus conocimientos especializados en relación con los derechos del niño en las empresas. De manera colaborativa, estudiaremos y desarrollaremos sistemas innovadores que permitan garantizar el respeto y la promoción de los derechos de los niños en todas las operaciones de la compañía. El Grupo LEGO se compromete a dar a conocer abiertamente las medidas que tome, a fin de inspirar a otras compañías y darles elementos para hacer lo mismo.

Lo que el Grupo LEGO tiene previsto hacer
El Grupo LEGO es consciente de su influencia y su interacción diaria con los niños. Vale la pena destacar algunas cifras: con seis ladrillos LEGO se pueden hacer millones de combinaciones; cada habitante de nuestro planeta posee, en promedio, 102 ladrillos LEGO; y el número de ladrillos que se vendieron en 2012 bastaría para rodear la circunferencia de la Tierra 24 veces.

Ante su alcance e influencia, el Grupo LEGO aspira a asumir un papel activo no solo velando permanentemente por el respeto de los derechos de los niños y las niñas en sus propias operaciones, sino fomentando la integración de esos derechos en la agenda del sector privado mundial. El grupo LEGO desea ayudar a que otras empresas comprendan con total claridad el motivo por el que los derechos de la infancia son pertinentes para las operaciones institucionales y lo que se puede hacer.

Durante la alianza de tres años con UNICEF, el Grupo LEGO:

  • Obtendrá información y creará conciencia sobre la manera en que las empresas pueden actuar responsablemente hacia los niños y las niñas, examinando sus propias políticas y prácticas para asegurarse de que sigan respetando e impulsando los derechos de los niños.
  • Se guiará por los Derechos del Niño y Principios Empresariales al adoptar nuevas políticas y prácticas y/o al reforzar prácticas existentes en las operaciones del Grupo LEGO, cuando proceda, y posteriormente difundirá las mejores prácticas con el objeto de motivar a otras empresas.
  • Mejorará la responsabilidad hacia los niños y las niñas; por ejemplo, fortaleciendo la gestión del Grupo LEGO en el ámbito de la protección infantil, mediante la formulación y la aplicación de una política de protección al niño.

Estoy convencido de que las alianzas más efectivas a largo plazo son las que generan una tendencia y sirven de inspiración a otras. La que se ha establecido entre UNICEF y el Grupo LEGO podría ser de esta naturaleza, puesto que se propone modificar normas y creencias arraigadas que estarían representando un obstáculo en materia de respeto a la infancia en las prácticas empresariales, así como también en otros contextos.

¿Qué es la iniciativa Derechos del Niño y Principios Empresariales? Para quienes no lo saben, es un amplio conjunto de directrices que ayudan a las empresas a determinar qué acciones se esperan de ellas para tomar en cuenta los derechos de la infancia en todas sus operaciones.

UNICEF, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y Save the Children pusieron en marcha la iniciativa Derechos del Niño y Principios Empresariales en 2012, con el propósito de ofrecer a las empresas una idea clara sobre las consecuencias de sus operaciones en los niños. Por ejemplo, el Principio 6 incluye preguntas que permiten a las compañías evaluar el impacto de sus políticas de comercialización en los niños y niñas. Conozca la lista completa de los 10 Principios y las herramientas.

 

Bo Viktor Nylund es el Jefe de Responsabilidad Social Empresarial de UNICEF.

Nearly three years after being reunited with surviving family, Mitchialine is doing well. FPG20141421/Lively
© UNICEF/PFPG20141421/Lively

Reflexiones sobre Haití cinco años después del terremoto

12 de enero de 2015 [16:53 hora de Haití] – Han pasado ya cinco años desde que un terremoto sacudiera Haití. Hoy en día no hay duda de que la situación de los niños está mejorando. Existen pruebas claras de un progreso importante; sin embargo, todavía queda mucho más por hacer.

Hoy vemos las consecuencias de una sólida alianza establecida entre UNICEF, el gobierno haitiano y sus asociados. Las sonrisas infantiles ilustran lo que hemos logrado juntos. En la actualidad, tres de cada cuatro niños en edad escolar primaria (de 6 a 11 años) van a la escuela, en comparación con poco menos del 50% en el período 2005-2006.

Las tasas de mortalidad de menores de cinco años y las tasas de mortalidad infantil han disminuido de manera constante durante los últimos 15 años, una dinámica que el terremoto ralentizó, pero que no interrumpió. En 2005, uno de cada 10 niños menores de cinco años sufría desnutrición, pero hoy en día es uno de cada 20. En todo el país, dos de cada tres hogares tienen acceso a agua potable, un aspecto clave de la prevención de enfermedades.

Casi tres años después de reunirse con los supervivientes de su familia –después del terremoto– a Mitchialine le van bien las cosas.  FPG20141421/Lively © UNICEF/PFPG20141421/Lively

Casi tres años después de reunirse con los supervivientes de su familia –después del terremoto– a Mitchialine le van bien las cosas. © UNICEF/PFPG20141421/Lively

El sistema nacional de protección de la infancia se fortaleció, paso a paso, con la ratificación por Haití de los dos nuevos protocolos de la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención de La Haya sobre Adopción. El Código de Haití sobre la Protección de la Infancia está listo para su aprobación por el Parlamento. Siete de cada 10 niños tienen ahora un certificado de nacimiento, es decir, una identidad.

El país ha pasado la página de la miseria a la esperanza, de la asistencia a la acción. En UNICEF buscamos construir y potenciar las capacidades de los agentes locales. Las familias, las comunidades, los maestros, los médicos, las enfermeras, los periodistas y los artistas son los cimientos de los avances que hoy día percibimos. Nos estamos moviendo en la dirección adecuada, pero tenemos que hacer más, porque todos y cada uno de los niños y niñas cuentan.

Hay una creciente brecha entre los ricos y los pobres, los que tienen y los que no tienen. En el Haití de hoy, uno de cada 10 niños menores de cinco años muere a menudo por causas prevenibles. Más de uno de cada 10 niños en edad escolar primaria no acude a la escuela. En las zonas rurales, sólo uno de cada dos hogares tiene acceso a agua potable. Ocho de cada 10 niños de 2 a 14 años son víctimas de abusos físicos o psicológicos. Uno de cada dos niños de 5 a 14 años tiene que trabajar para ganarse la vida. Todos los días, muchos niños siguen despertándose en uno de los 105 campamentos para desplazados. La epidemia de cólera, que se ha cobrado más de 8.000 vidas desde 2010, sigue causando sufrimiento y muerte.

Pero haber nacido en Haití no implica que el derecho del niño o la niña a la educación, la vida, la protección y la participación tenga menos peso que en otros lugares. Más bien es todo lo contrario: nosotros, individual y colectivamente, debemos esforzarnos más para transformar los derechos de los niños más vulnerables. El 20 de noviembre de 2014, el mundo celebró el 25° aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, que confirma una obligación compartida. Hoy tenemos la oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con los niños de Haití, para garantizar la realización de los derechos de todos ellos y la posibilidad de que alcancen su verdadero potencial.

Hoy en día es una ocasión para lamentarse por lo perdido, regocijarse por lo que se ha logrado, y acelerar nuestros esfuerzos para hacer lo que queda por hacer. En UNICEF seguiremos el camino que queda por delante con muchos aliados y con el gobierno de Haití para asegurar que todos los niños y niñas haitianos no solamente se recuperen, sino que también prosperen.

Marc Vincent es el Representante de UNICEF en Haití.

Unos niños en un salón de clases

25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño: Avances y desafíos

Desde la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, hace 25 años, ha habido considerables mejoras a nivel mundial. Su importancia se reconoció desde el principio y se convirtió en el tratado sobre derechos humanos más rápida y ampliamente ratificado en la historia: ha sido adoptado por 194 estados, mostrando un incomparable nivel de acuerdo entre las naciones del mundo en el hecho de los niños deben ser respetados y bien tratados, y sus derechos son prioritarios e inalienables.

La Argentina en particular puede enorgullecerse por los muchos avances conseguidos en materia de derechos de la niñez y la adolescencia en este tiempo. En materia de salud, por ejemplo, se logró reducir la mortalidad infantil a más de la mitad, y la mortalidad materna en un 37%. Políticas como la ampliación y gratuidad del calendario de vacunación y la Asignación Universal por Embarazo, con sus requisitos de controles obligatorios, contribuyeron a estos logros.

Unos niños en un salón de clases

(c) UNICEF/Sanguinetti-2013-2287​

En el área de educación, Argentina lidera en la región al establecer la obligatoriedad de 13 años de escolaridad. Desde la aprobación de la Convención hubo un incremento significativo de los recursos públicos destinados a educación junto con un incremento del 24% de la matrícula en la educación inicial, la casi universalización de la escuela primaria y un aumento del 61% en la escolarización en la escuela secundaria.

La protección de la infancia se ha impulsado con la sanción de leyes que brindan nuevas oportunidades a los niños del país, y enmarcan las diversas situaciones que atraviesan. La Ley Nacional de Protección Integral, inspirada en la Convención, brinda un marco global para otros ajustes normativos específicos y desarrollos de políticas públicas, como las reformas implementadas en el recientemente aprobado Código civil y comercial unificado. Del mismo modo, la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual protege y garantiza los derechos comunicacionales de los chicos, chicas y adolescentes del país.

La Asignación Universal por Hijo es otro hito importante en estos 25 años, que contribuyó para reducir la desigualdad y la cantidad de niños, niñas y adolescentes con necesidades básicas insatisfechas. De hecho, en estos 25 años ese índice se redujo un 61%, y el gasto público social nacional dirigido a la niñez prácticamente se duplicó.

Un bebé recién nacido

(c)UNICEF Argentina / 2013

Sin embargo, aunque debemos reconocer y celebrar estos logros, son muchos también los pendientes que tenemos por delante. En este sentido, Argentina enfrenta todavía importantes desafíos entre los que es necesario destacar la necesidad de reducir la tasa de mortalidad materna, y la tasa de prematurez, que es la principal causa de muerte infantil en Argentina.

Es necesario también reducir la desigualdad entre las provincias, que se manifiesta en indicadores como la tasa de abandono en la escuela secundaria y las tasas de mortalidad materna e infantil.

Unos niños miran a una cámara

(c) UNICEF Argentina /2013

Consolidar los avances y garantizar que la protección social llegue a todos los chicos y chicas del país, constituye uno de los principales retos para los próximos años. Asimismo es prioritario garantizar la asistencia y permanencia en la escuela secundaria, recibiendo una educación de calidad, particularmente para los grupos en situación de mayor vulnerabilidad. Finalmente, proteger a los niños, las niñas y los adolescentes contra las situaciones de violencia y discriminación a las que están expuestos en el hogar, en la escuela y en la comunidad es un deber de todos como sociedad.

Los avances conseguidos en estos 25 años de la Convención muestran que no estábamos equivocados cuando decidimos hacer explícitos los derechos de los niños y niñas, y los convertimos en la matriz rectora del trabajo por la infancia. Continuemos este esfuerzo conjunto y celebremos el próximo aniversario con más metas alcanzadas.

Este artículo también fue publicado en El Perfil de Argentina.

Florence Bauer es la Representante de UNICEF Argentina

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú

Niñez, oportunidad para un país inclusivo

Veinticinco años han pasado desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), el tratado internacional de derechos humanos de mayor consenso en la historia.

Desde entonces, la concepción paternalista que se tenía sobre la niñez ha evolucionado y ha adquirido carácter universal. En la gran mayoría de países, niños y niñas han dejado de ser vistos como objetos de protección y atención solo cuando estaban en situaciones de vulnerabilidad, para convertirse en sujetos con derechos humanos y necesidades de protección especial.

El Perú fue uno de los veinte primeros países del mundo en ratificarla en 1990. A partir de ese momento, el país ha realizado importantes esfuerzos por garantizar a sus niños, niñas y adolescentes los derechos consagrados en la CDN. Se adaptó la legislación vigente y se pusieron en marcha políticas y estrategias que han permitido ir resolviendo diversos problemas que afectaban a la niñez a finales de los ochenta.

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú © UNICEF Perú / Moreno Miriam

Un hito lo constituyó, sin duda, el Código de los Niños y Adolescentes, promulgado en 1992 y modificado en el año 2000. Justamente en estos días, en el Congreso se está debatiendo una propuesta que lo reemplazaría. UNICEF, como organismo que brinda asistencia técnica al Estado peruano para garantizar los derechos de la niñez, confía en que los parlamentarios optarán por una norma que facilite plenamente el cumplimiento de la CDN. Asimismo, coincide con la Defensoría del Pueblo en que el nuevo Código no puede dejar entreabierta la puerta a posiciones que desestiman el derecho de la niñez a opinar, organizarse y participar; que condicionan el acceso de los y las adolescentes a los servicios de salud sexual; que no condenan plenamente todas las formas de violencia contra la niñez y restan importancia al lenguaje inclusivo en un país en el que miles de niñas y adolescentes son las más excluidas, y niegan o condicionan el debido proceso y las garantías de acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes. Urge también garantizar nuevos estándares respecto al derecho de todo niño a vivir con su familia, o en un ambiente familiar que lo acoja.

El Perú tiene importantes avances en el difícil camino de la inclusión social de la niñez. La reducción de la mortalidad infantil de 79 a 16 por cada mil niños menores nacidos vivos de cinco años; la reducción de la desnutrición crónica infantil de 28% en el 2007 a 17% en el 2013; la disminución de la carencia de registro de nacimiento de niños hasta los cinco años de 16% en el 2004 al 4,4% en el 2012; y casi universalizar la educación primaria al pasar de una tasa de matrícula de 91,5% en el 2002 al 96% en el 2012, son algunos de los logros de un país en el que las políticas de Estado a favor de la niñez han sabido trascender a los gobiernos de turno.

Legislación adecuada, políticas públicas e inversión social son la ecuación perfecta para cumplir con un deber ético, político y social que tenemos los adultos con la niñez peruana. Los logros alcanzados son un esfuerzo compartido con los gobiernos que ha tenido el país en estos 25 años. Se suman a ello profesionales del sector público, iglesias, organismos no gubernamentales, empresas, comunidades y propias familias comprometidas con estos progresos.

Por otro lado, retos hay muchos. Reducir a cero la mortalidad neonatal, infantil y materna evitables, la anemia y la desnutrición crónica; garantizarle a niños, niñas y adolescentes el derecho a vivir en familia y libres de violencia, asegurarles educación de calidad y con pertinencia cultural, son algunos de ellos. Acortar las brechas entre regiones y entre lo urbano y rural es otro gran desafío. Para enfrentarlos, se requieren asignación presupuestal garantizada, decisores políticos, servidores públicos, comunidades y familias comprometidos con la formación de una generación con igualdad de oportunidades. Es necesario, asimismo, que en cada decisión prime el Interés Superior de la niñez, consagrado en la CDN.

Artículo publicado en el diario El Comercio el 20 de noviembre de 2014

Paul Martin es el Representante de Unicef Perú

María Jesús Conde - Representante UNICEF República Dominicana

25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño – República Dominicana

Estamos celebrando el 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño y UNICEF se viste de fiesta en todo el mundo. Durante estos años, hemos trabajado para que todos los Estados reconozcan los derechos fundamentales de los niños y las niñas y formulen políticas de infancia en favor de todos. Hoy podemos decir que en los 190 países y territorios donde UNICEF trabaja, los derechos de la niñez son incuestionables y forman parte de las agendas públicas.

Para repasar los avances conseguidos en República Dominicana, hemos querido acompañarnos de Bienvenido Jiménez, un joven de 23 años, que nació el mismo año que el gobierno ratificó la Convención. Bienvenido participó desde niño en la iniciativa Ayuntamientos Juveniles e Infantiles (AJI) de UNICEF, en Azua, y ahora es miembro de la RedAJI, constituida por un grupo de jóvenes que una vez cumplidos los 18 años quisieron seguir apoyando este modelo de ciudadanía activa en todo el país.

Un grupo de jóvenes sonríe a la cámara

(c) JL Bautista

Algunos de los grandes hitos registrados a partir de los noventa incluyen: el país se declaró libre de la polio, el sarampión y la rubeola, y comenzó una movilización sin precedentes de la Coalición de ONG por la Infancia y de funcionarios del gobierno y la justicia que, con el apoyo de UNICEF, concluiría con el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes.

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) superó su función de prestador de servicios y, aunque no ha logrado deshacerse de ella, la Ley 136-03 le asignó el rol de dirección del Sistema Nacional de Protección y de rectoría de las políticas de infancia. Comenzaron a crearse los Tribunales de Niños, Niñas y Adolescentes, la Policía Judicial especializada, los Directorios Municipales, las Juntas Locales de Protección y las Fiscalías Barriales que defienden los derechos de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y abandono.

Niños y niñas posan sonrientes a la cámara

(c) Ricardo Piantini

Además de estos avances notables en el marco legislativo e institucional, también los indicadores de salud han mejorado. En 1991, de cada mil niños nacidos vivos, 43 morían antes de cumplir su primer año de vida, mientras que hoy son 27 los que fallecen. Igualmente, por cada cien mil niños nacidos vivos en 1996, 229 mujeres murieron por problemas asociados al parto, mientras que hoy mueren 106. Nos gustaría, no obstante, que estas cifras se acercaran más a las de la región de Latinoamérica y Caribe, con sólo 30-40 muertes de mujeres por cada cien mil niños nacidos y que el ritmo de mejora fuera más rápido, porque todas las muertes evitables, como la mayoría en la República Dominicana, son injustas e inaceptables.

Bienvenido está de acuerdo en que la inversión del 4% del PIB en educación ha sido un gran logro, aunque queda aún lejos de otros países vecinos, que llevan años destinando entre el 5 y 6%. Este joven se siente privilegiado porque ha contado con unas oportunidades de formación que otros no han tenido y ahora está preparado para ofrecer lo mejor de sí mismo a la sociedad. Nos gustaría que todos los jóvenes estuvieran en su misma situación.

María Jesús Conde - Representante UNICEF República Dominicana

María Jesús Conde – Representante UNICEF República Dominicana (c) Jorge Méndez

En estos 25 años hemos logrado disponer de la información estadística necesaria para conocer cómo las políticas sociales y económicas, incluido el empleo y la fiscalidad, afectan a la niñez. Hoy sabemos cuántos niños y niñas están fuera de la escuela, cuántos niños carecen de registro de nacimiento, cuántos viven en instituciones separados de sus familias, cuántos menores de 3 años son privados de su derecho al desarrollo temprano y cuánto es el gasto social en infancia. Sabemos quiénes son esos niños vulnerables: son los hijos e hijas de mujeres pobres que viven solas y de familias excluidas. Y sabemos dónde están: viven en el campo pobre, en los barrios marginales de Santo Domingo y Santiago, en las provincias de la frontera y en los bateyes. Hoy sabemos que el conocimiento de la situación de la niñez es clave para que las inversiones públicas incidan directamente en la mejora de sus vidas y en su desarrollo.

UNICEF sigue acompañando al Gobierno en los esfuerzos por universalizar los derechos de la infancia. Estamos convencidos de que con una mayor movilización y responsabilidad social es posible lograr entre todos que los niños y las niñas crezcan sanos y desarrollen todo su potencial, sin discriminación; vivan protegidos frente a la violencia, el abuso y el abandono y puedan opinar en las decisiones que les afectan.

No es una tarea difícil, es una cuestión de voluntad y es un imperativo moral. Una niñez con mejor salud y educación y bien protegida es la base del progreso social y económico de un país. Ellos serán los protagonistas en pocos años de una sociedad más responsable y mejor preparada para afrontar los retos futuros del país, como Bienvenido.

María Jesús Conde es la Representante de UNICEF República Dominicana