Tag Archives: child protection

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#TuVozCuenta con U-Report México

¿Se imaginan qué increíble sería si pudiéramos preguntarle a los jóvenes sobre sus intereses, opiniones y necesidades en los lugares donde viven, y que pudiéramos obtener y analizar esa información en tiempo real? Imagínense que estuviéramos diseñando un programa que ayudara a los jóvenes a conseguir empleo después de sus estudios. Bueno, pues para ello, no sólo requeriríamos información estadística y diagnósticos de la situación de la educación y el mercado laboral; sino que también necesitaríamos conversar con muchos jóvenes para entender sus aspiraciones e ideales, temores y angustias, entender los retos a los que se enfrentan y la presión que muchas veces sentimos. De esta forma, podríamos lograr empatía con sus experiencias, pensamientos y emociones; y así diseñar un programa que los entienda y apoye de la mejor forma posible.

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Este proceso de consulta llevaría muchísimo tiempo, por lo que en muchas ocasiones, los programas se diseñan tomando sólo en cuenta la información de diagnósticos y estudios hechos por especialistas. Lamentablemente, por falta de tiempo, muy pocas veces se les pregunta a los jóvenes qué es lo que quieren, cómo lo quieren y por qué lo quieren así.

El pasado jueves 13 de agosto, como parte de las celebraciones del Día Internacional de la Juventud, compartimos con cientos de jóvenes la buena noticia de que U-Report había llegado a México. Con U-Report los jóvenes de más de 17 países en el mundo están utilizando la misma tecnología que usan para comunicarse entre amigos para participar con sus ideas y opiniones en el desarrollo de sus comunidades y de sus países.

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U-Report permite a UNICEF, y a sus aliados en México, consultar en tiempo real a los jóvenes sobre lo que sucede en sus comunidades, los servicios que reciben, los temas públicos que son de su interés, sus necesidades y expectativas. Esta valiosa información se recibe, analiza y procesa en segundos, para generar un reporte que es entregado a las personas que están tomando las decisiones públicas que tienen efecto en la vida de todos los jóvenes mexicanos. De esta forma, U-Report ayuda a tomar decisiones más informadas, a diseñar servicios y programas públicos que tomen en cuenta la visión, opiniones e intereses de los jóvenes.

Ese jueves, el auditorio se llenó del entusiasmo de cientos de personas que participaron con novedosas ideas para enfrentar los retos en educación, salud, bienestar económico y convivencia social que viven los jóvenes en México. A partir de ese momento, cientos de jóvenes se hicieron U-Reporters y serán embajadores de este movimiento por el cual nuestra voz adquiere el súper poder de unirse a millones más para que sea escuchada fuerte y clara donde quiera que sea.

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Jaime Archundia es Responsable de Innovación de UNICEF México

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A community volunteer registers children for a new playground in the Nyarugusu camp.

Tanzania: responding to the needs of vulnerable children from Burundi

The influx of Burundians seeking refuge in Tanzania since the unrest in their own country began is enormous – we’re looking at a figure above 80,000, more than half, children. And of those children, over 952 are unaccompanied by any known adult – their parents or a guardian – and 1,732 have been separated from their parents or other family members. We classify them as ‘unaccompanied’ or ‘separated’ to distinguish between circumstances; 4 per cent of them are under five.

A Burundian girl carries her younger sister.

A Burundian girl carries her younger sister. © UNICEF/NYHQ2015-1727/Beechey

It’s challenging dealing with an emergency that affects so many children. It’s really hard to ascertain which children need the most urgent help when – given the trauma that they’ve all endured, given how afraid they are and how disorientated – they all need help. That’s why the rapid identification and registration of children at risk is so vital: understanding how old they are and why they’ve arrived alone/without their parents or primary caregivers helps us to identify which children are most vulnerable. And it’s crucial that we record children’s details and stories as quickly as possible before the detail is lost.

Life in a refugee camp is very tough – especially in a crisis situation when huge numbers of people need to be accommodated in mass shelters. In this context of congestion and confusion children can be victims of exploitation: they may be exposed to abuse, emotional, physical or sexual, or suffer ill health.

Burundian adults attend a session to identify and train potential foster parents in the Nyarugusu refugee camp.

Burundian adults attend a session to identify and train potential foster parents in the Nyarugusu refugee camp. © UNICEF/NYHQ2015-1724/Beechey

I’ve been a Child Protection Specialist with UNICEF for three years and it’s my job to ensure that vulnerable children – whether recorded as unaccompanied, separated or presenting with other special protection needs – get access to the relevant services, and quickly. One of the ways in which we do this is to link vulnerable children with able, willing adults who can help them meet their basic needs and protect them from harm.

We identify foster parents in the community and support them with training – educating them as to the needs of vulnerable children. We coach them in ‘parenting’, helping them to understand what fostering involves, and similarly we engage children who need fostering to make sure they understand the situation and are comfortable with it. It’s all about managing a child’s wellbeing and safety and at the same time, managing expectations.

Fostering can be especially tricky when adolescents are concerned. At 16 or 17 many don’t want to be fostered and this can create difficulties as they often aren’t able to cope on their own. Some of them are even caregivers themselves, taking care of their siblings as heads of their household. In these situations, we try to counsel them, to help them understand the importance of some support. In addition to foster parents, we also train caregivers to support those children who have assumed caregiving responsibility in the absence of their parents.

A community volunteer registers children for a new playground in the Nyarugusu camp.

A community volunteer registers children for a new playground in the Nyarugusu camp. © UNICEF/NYHQ2015-1721/Beechey

We’re supported in our work by an able team of government Social Welfare officers who are very hands on and have the appropriate training and experience to engage with children. They are able to develop trusting relationships with children so that we can draw the necessary background information from a child to help put the right support services in place. All the humanitarian agencies collaborate in this, for example, children who have been exposed to gender-based violence are referred to the International Rescue Committee (IRC), children with health issues to the health sector.

It’s a time-consuming process because managing things like this can’t be rushed – it’s such a delicate process, you’re dealing with incredibly fragile, traumatized children. In the first month of the crisis, 1,956 unaccompanied and separated children had been identified but the services had only reached 34 per cent of them.

We have solid systems in place, but no two children are the same. The only thing they have in common is the tragedy of their experiences – they all need to be treated on a sensitive individual basis. That’s why working together is so crucial. It’s all about creating a chain that interlinks so that we all understand how different cases are being managed and by whom, all in an effort to prevent vulnerable children from falling through gaps.

Evans Mori is a Child Protection Specialist working with UNICEF Tanzania

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Por los sueños de mi hija

Desde muy temprano en la mañana, Selena, de diez años, y sus dos hermanas pequeñas comienzan a hacerse cargo de las tareas de la casa. Junto con algunas amigas del vecindario se dirigen después a la escuela, y en la tarde ayudan a cultivar maíz en el pequeño terreno que su familia tiene en su comunidad Tzotzil de Chiapas. Su mamá también trabaja muy duro en el campo, pero lo que obtienen del cultivo de la tierra no es suficiente porque no cuentan con las herramientas adecuadas y el terreno ya no es tan fértil como antes. Ante esta situación, el papá de Selena tendrá que alejarse de su familia para conseguir sustento.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

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El papá de Selena hace planes para salir a buscar empleo que no encuentran en su comunidad, por ahora se está recuperando de una lesión y no puede trabajar como albañil, con lo que mantenía a su familia. “Aunque para mí es muy duro dejar a mi mujer y a mis hijas,” afirma inquieto, “pienso volver a salir en cuanto me recupere de la espalda, porque es la única forma que tengo de atender a mi familia y de mandar a la escuela a mis tres pequeñas”.

El papá de Selena sabe lo mucho que le gusta la escuela a su hija y recuerda que su gran sueño es ser doctora y ayudar a su comunidad.  Lo que más le preocupa es que su hija tendrá que tomar el autobús o vivir fuera para estudiar la secundaria.  Él preferiría no irse lejos de su familia, pero no hay otra opción, porque eso es lo que hace un papá para apoyar los sueños de su hija.

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UNICEF apoya comunidades indígenas para que todos los niños y las niñas tengan educación de calidad y el día de mañana contribuyan al desarrollo de sus comunidades. Así muchos niños pueden seguir estudiando y estar cerca de sus familias, porque con tu apoyo ayudamos a cumplir sus sueños.

 

Amaia López, cooperante de UNICEF México

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On 8 May, a girl carries a bucket filled with water, which she will use to wash the dust from ground rocks while panning for gold, at the Gorol Kadje mine, near Dori, the capital of Sahel Region.

In May 2014 in Burkina Faso, child labour continues to act as a barrier to the full fulfilment of children’s rights. According to the latest figures, some 39 per cent of the country’s children aged 5–14 years are involved in labour. One such form of labour – working in artisanal gold mines – leaves children exposed to numerous risks such as injuries and accidents or illness and disease, including of the respiratory system. Children are also vulnerable to missing out on an education or being exposed to sexual abuse and physical and economic exploitation. According to a 2010 study conducted by UNICEF and the Government of Burkina Faso, almost 20,000 children were found to be working in the artisanal gold sites surveyed, and more than 80 per cent of them had never been to school. However, as data on child labor is hard to obtain, it is likely that the number of children working in mines across Burkina Faso is significantly higher. To tackle this issue, UNICEF, in partnership with NGO Terre des Hommes and the Government, has been working in five regions where child labour rates are highest to place children in career training centres and schools.

© UNICEF/NYHQ2014-0673/Nesbitt

Child labour – what does the data tell us?

On 8 May, a girl carries a bucket filled with water, which she will use to wash the dust from ground rocks while panning for gold, at the Gorol Kadje mine, near Dori, the capital of Sahel Region. In May 2014 in Burkina Faso, child labour continues to act as a barrier to the full fulfilment of children’s rights. According to the latest figures, some 39 per cent of the country’s children aged 5–14 years are involved in labour. One such form of labour – working in artisanal gold mines – leaves children exposed to numerous risks such as injuries and accidents or illness and disease, including of the respiratory system. Children are also vulnerable to missing out on an education or being exposed to sexual abuse and physical and economic exploitation. According to a 2010 study conducted by UNICEF and the Government of Burkina Faso, almost 20,000 children were found to be working in the artisanal gold sites surveyed, and more than 80 per cent of them had never been to school. However, as data on child labor is hard to obtain, it is likely that the number of children working in mines across Burkina Faso is significantly higher. To tackle this issue, UNICEF, in partnership with NGO Terre des Hommes and the Government, has been working in five regions where child labour rates are highest to place children in career training centres and schools. © UNICEF/NYHQ2014-0673/Nesbitt

A girl carries a bucket filled with water, which she will use to wash the dust from ground rocks while panning for gold, at the Gorol Kadje mine in Burkina Faso.© UNICEF/NYHQ2014-0673/Nesbitt

At the age when children should be in school and learning, millions end up working – sometimes from need and sometimes by force. For this year’s World Day Against Child Labour (12 June), let’s take a closer look at the disturbing data on child labour.

Despite national laws in most countries, there are still 150 million girls and boys aged 5-14 affected globally. In the world’s poorest countries, the numbers get even more staggering: 1 in 4 children there are engaged in work that is potentially harmful to their health. Those children also miss out on adequate education, leisure and basic freedoms, violating their rights.

Even worse, many are exposed to the worst forms of child labour such as work in hazardous environments; slavery, or other forms of forced labour; illicit activities such as drug trafficking and prostitution; as well as involvement in armed conflict.

And when global and national averages are disaggregated between the rich and poor, urban and rural areas, or by gender, we can see that some individuals and groups are far more affected than others.

In Guinea-Bissau, for example, while 15% of children from the richest wealth quintile are engaged in child labour, a staggering 51% children from the poorest households are too. In Egypt and Columbia over twice as many boys as girls are affected. In Peru, where a child lives can make all the difference – 61% in rural areas work, whereas, in cities the number of affected children is much lower at 18%.

The interactive dashboard below was created by UNICEF’s Data and Analytics section on the occasion of this year’s World Day Against Child Labour. It shows the latest available data on child labour from UNICEF global databases (2014) and draws on data from Demographic Household Surveys (DHS), Multiple Indicator Cluster Surveys (MICS), and other nationally representative surveys conducted in countries between 2005─2012. This data also available in the latest State of the World’s Children Report 2014.

Explore the interactive data visualization yourself:

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Links & further reading:


Karoline J. Hassfurter is a Communications Specialist working in the Data and Analytics Section, Division of Data, Research and Policy, UNICEF New York.

“It’s very difficult these days,” says Christine, 13, who has been living in the streets of Bujumbura for the past two years. 
"Since the clashes started everything has stopped."
Photo © UNICEF Burundi/Luthi

Burundi: protecting the most vulnerable children in times of trouble

Being a child in Burundi is not easy, even during peaceful times. The average Burundian child suffers from malnutrition, goes to a school in a classroom with 74 pupils and shares a textbook with three other children. Her family lives in a situation of extreme poverty, she may be exposed to violence, and in some cases she may even be living on the street.

Burundi has been through cycles of recurring conflict since its independence and had been slowly rebuilding itself into a situation of fragile peace since the last conflict ended in 2005. But at the end of April this year, violent pre-electoral demonstrations began in Burundi’s capital, Bujumbura – making the situation for these already vulnerable children even worse.

In Bujumbura, the majority of schools are currently closed, and students have missed the last trimester. For schools to reopen, it is crucial that the security situation improves allowing all children to get to and from school safely and for schools to be peaceful environments. Some of the children that tried to take the 6th-grade exam in May found themselves in front of closed examination centers while others started their examinations only to have them suspended before they could finish.

“It’s very difficult these days,” says Christine, 13, who has been living in the streets of Bujumbura for the past two years.

“It’s very difficult these days,” says Christine, 13. “Since the clashes started everything has stopped.” © UNICEF Burundi/Luthi

Then there are the children that we used to see every day in the street; who would offer to look after your car or to help you with your bags – anything to make some money to get something to eat. I would chat to them whenever I saw them downtown around the markets and the businesses areas. They make a way of life out of it, living and sleeping in groups in the street for self-protection.

As UNICEF, we follow up with them and try to help them find their way back to their families and communities but it takes time and it is not easy, since most left home for a reason – in most cases violence and poverty. We know that there are around 3,000 children living on the streets across Burundi’s three main cities, but the vast majority live in Bujumbura.

When the recent violence started, it was these vulnerable children who were the first to suffer. More police appeared on the street, and all of a sudden the children had no access to the market or other business places. As soon as the clashes started I went to go see them – they were already worried, scared, and hungry.

“Life is very difficult since the clashes started. I’m afraid at night and we try to hide,” says Aime, 9. Photo © UNICEF Burundi/Luthi

“Life is very difficult since the clashes started. I’m afraid at night and we try to hide,” says Aime, 9. © UNICEF Burundi/Luthi

“It’s very difficult these days,” Christine, 13, told me. She has been living in the streets of Bujumbura for the past two years. “Since the clashes started everything has stopped. The city has emptied out and it’s harder for us to find food. I don’t always eat every day. And I’m afraid.”

Christine and the others I know found themselves in a desperate situation. So with our partners we helped arrange at least one meal per day, water, and hygiene kits, and blankets for them. Some went back to their families or even went to other provinces, but around 50 sheltered in one of the centers in town, close to one of the main scenes of clashes, during the attempted coup.

When we visit these children and others sheltered away from their homes for safety reasons, they always tell us how scared they are when they hear the gunshots, crying themselves to sleep every night. Are we losing yet another opportunity to raise children in peace and security?

We can still change this situation and give them what they deserve: a violence-free society that cares about children and puts their best interests first.

Pedro Guerra is a Child Protection Specialist at UNICEF Burundi.

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Los derechos de la infancia a través de los ojos de sus protagonistas

Para quienes trabajamos en UNICEF, participar en la 2ª edición del Concurso Colorea tus Derechos, fue una gran experiencia, nos alegra mucho habernos sumado nuevamente a la iniciativa de ISA Corporativo para impulsar el conocimiento y respeto de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Este año recibimos más de ocho mil dibujos, las opiniones expresadas por quienes participaron nos permitieron contar con información a la que de otra manera difícilmente tendríamos acceso, quizá a través de una encuesta o de un estudio, pero no así como se recibió, de primera mano.

En los dibujos vimos escuelas y libros, médicos y hospitales, casas y familias, dibujos que reflejan los derechos de la niñez; pero también encontramos violencia, como la que observan muchos de los niños y niñas de México,  ojalá que las historias que se reflejan en estos últimos, se borren pronto, del papel y de la memoria, que pronto digamos que la falta de oportunidades, la violación de derechos y la pobreza son cosas del pasado de México.

Dibujo de Alma Mariana Hernández 1er  lugar

Dibujo de Alma Mariana Hernández 1er lugar

La selección de los dibujos y cómics finalistas y de los ganadores fue una tarea muy compleja, porque teníamos que elegir doce ganadores para premiarlos, pero en realidad todos y cada uno de los materiales que recibimos se merecía ganar porque refleja la opinión de una niña, niño o de adolescente, y cada una de ellas merece ser escuchada.

Dibujo de Juan Ramón Álvarez Bravo

Dibujo de Juan Ramón Álvarez Bravo

El propósito del  concurso fue  promover entre los niños, niñas y adolescentes el conocimiento y la conciencia de sus derechos para avanzar hacia una cultura en la que los conozcan y los exijan. Sobre todo porque por primera vez en México hay una Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y se trata de uno de los avances legislativos más significativos de México en los últimos 25 años en materia de derechos de la infancia,  y tendrá un impacto positivo en los 40 millones de niños, niñas y adolescentes que viven en el país.

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María Teresa Chávez trabaja en el área de Comunicación de UNICEF México

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Un gran movimiento por UNICEF y la lactancia

La mañana del 30 de abril de 2015 una copiosa lluvia hacía más pesado el tráfico matutino de la Ciudad de México. A eso de las 6:00 los pasillos de TV Azteca empezaron a inundarse con el ir y venir del staff de UNICEF ataviado con la reconocida camiseta negra con logo blanco. Ese sería el gran día, el día del Movimiento Azteca en favor de la lactancia materna.

En punto de las 7:00 el conductor estrella de Hechos AM, Jorge Zarza anunciaba el arranque del Movimiento Azteca número 86, que concluiría a las 23:00 hrs. con el cierre estelar a cargo del conductor  prime time de la cadena, Javier Alatorre.

©UNICEFMéxico/LuisCedeñ

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La experiencia de trabajar en televisión abierta a nivel nacional durante un día completo, significó una maravillosa oportunidad para promover en todo México la importancia de la lactancia materna.

El Movimiento Azteca es un esquema de Televisión Azteca que cada mes promueve la causa de una institución diferente con fines de abogacía y de recaudación de fondos. Este abril, por primera vez, UNICEF y la televisora, hicieron sinergias en favor de una causa por la salud y el bienestar materno infantil.

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Del 16 al 30 de abril se colocó en la programación de TV Azteca una serie de entrevistas con madres lactantes, funcionarios de UNICEF y otros voceros que promovieron los beneficios de la lactancia materna. También se colocaron llamados a la sociedad para que hiciera donativos que permitirán a UNICEF continuar impulsando la práctica de la lactancia en México.

El Movimiento Azteca de UNICEF por la lactancia materna, junto con una campaña mediática hicieron posible que el tema se colocara en la agenda y despertara el interés de diferentes actores para que el país deje de ser el último de América Latina, junto con la República Dominicana, en cuanto al índice de lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de los bebés.

 

Rocío Ortega es Oficial de Comunicación de UNICEF México

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Népal : une semaine après le séisme

Deux jeunes garçons à Dhapasi, un quartier de Katmandou  au Népal

Deux jeunes garçons à Dhapasi, un quartier de Katmandou au Népal ©Jean-Jacques Simon

Le séisme a causé une énorme blessure dans le cœur des népalais et des gens comme moi et ma famille qui vivons parmi eux. Il reste encore de nombreux blessés dans les hôpitaux et centres de santé de Katmandou et des régions entourant l’épicentre du tremblement de terre. Et bien des gens qui habitent les districts se trouvant autour de l’épicentre -souvent très difficile d’accès- ont besoin d’une aide d’urgence.

La priorité est d’assister ceux qui en ont le plus besoin et le plus rapidement possible. Il faut acheminer de l’eau potable, des vivres, des médicaments, des tentes, des kits d’hygiène et par la suite le matériel qui va servir à dispenser les cours dans les endroits où les écoles sont détruites.

L’UNICEF a livré deux avions-cargo transportant du matériel de secours dont des tentes, des kits d’hygiène, des comprimés de purification de l’eau et des seaux. L’organisation poursuit activement son intervention d’urgence et plusieurs autres avions-cargo transportant des tonnes de matériel arriveront dans les jours à venir.

Ce matin, je me suis promené dans Dhapasi, le quartier de Katmandou ou nous habitons depuis près de deux ans. Même si le sol a encore tremblé à l’aube et que la situation demeure incertaine -voire inquiétante- ce que je vois ce matin en marchant dans les sentiers de mon quartier, c’est que les gens vivent au rythme de la reconstruction.

Des membres d’une même famille tentaient de retirer les meubles de ce qui était une maison à trois étages. Tout près d’eux, des mâcons étaient déjà en train de réparer le mur d’un centre récréatif pour enfants.

Des mâcons en train de réparer le mur d'un centre récréatif pour enfants à Dhapasi

Des mâcons en train de réparer le mur d’un centre récréatif pour enfants à Dhapasi ©Jean-Jacques Simon

À Dhapasi, les enfants à qui j’ai parlé ce matin sont tous tournés vers l’avenir, même si certains d’entre eux habitent toujours dans des tentes car leurs maisons sont détruites. Deux enfants rencontrés à la limite de mon quartier -qui marque la frontière entre le monde urbain et le monde rural- s’occupaient plutôt de leurs deux buffles venus manger l’herbe fraiche du plateau.

Quel que soit le milieu social des enfants de Dhapasi, la plupart d’entre eux parlaient d’un éventuel retour à l’école avec grande joie.

Les enfants de Katmandou et des régions affectées ont été grandement marqués par ce tremblement de terre. Il est important pour eux de reprendre le chemin de l’école car cela s’inscrit dans un retour à la vie normale ou ils vont tenter d’oublier la tragédie pour se tourner vers l’avenir.

Un avenir qu’ils construisent et imaginent à leur façon. Comme le disait ma fille de trois ans hier soir en route vers l’aéroport : « Papa, heureusement que le tremblement de terre n’a pas cassé la lune, car elle est si jolie. »

Jean-Jacques Simon est Chef de la communication du bureau régional de l’UNICEF Asie du Sud

A young flood survivor paints at a camp for displaced people in Malawi. (c) UNICEF Malawi/2015/Van der Merve

Keeping the spotlight on violence against children in Malawi

Recently in Malawi, a six-year-old girl was sexually abused by a 23-year-old man at Chikali camp in Nsanje East Bank – one of the hardest to reach areas in the country as a result of the recent flood emergency.

The child was admitted at Fatima hospital, while the suspect awaited police arrest at the camp, where he was kept in temporary custody by the Civil Protection Committee. The case became known as the “Chikali case”, based on the name of the camp where the abuse occurred. After cross-examination, the child’s medical report was presented by the local hospital’s Clinical Officer and the Prosecutor. After proceedings, The Magistrate Court passed a ruling and the perpetrator was sentenced to nine years imprisonment.

The Chikali case brings reality to the data from Malawi’s recently launched Violence against Children and Young Women Survey (VACS).

This first nationally-representative study marks a critical milestone in the development of the national child protection system. The study looks at sexual, physical and emotional violence against children and young women, and is an important first step in breaking the invisibility of violence by providing reliable data on the issue.

Some of the key findings include:
 

  • 2 out of 3 children in Malawi experience violence in childhood
  • Almost half of Malawians witness violence in the home during childhood
  • 1 in every 5 girls are sexually abused before the age of 18
  • 2 out of every 3 boys suffer physical violence before the age of 18
  • 1 in 5 girls and 1 in 3 boys in experience emotional violence before the age of 18

The Chikali case reinforces the message that violence against children should be everybody’s business. At the same time, it shines light on a tragic case of an abused six-year-old child. Though the perpetrator has been sentenced, what about the life of the girl? Younger children are more susceptible to violence. They have less ability to speak out or seek support against violence, and have a greater chance of suffering irreversible health, developmental and emotional damage from it.

A young flood survivor paints at a camp for displaced people in Malawi. (c) UNICEF Malawi/2015/Van der Merve

A young flood survivor paints at a camp for displaced people in Malawi. (c) UNICEF Malawi/2015/Van der Merve

Our role as UNICEF, and indeed my role as the Chief of Child Protection at UNICEF Malawi is to bring visibility to the issue of violence against children and more importantly, to provide solutions for strengthening the child protection system in the country in order to break the cycle of violence.

So how can this be done? As a signatory to the Convention on the Rights of the Child, the Government of Malawi has made the highest commitment towards making these rights a reality for all children in Malawi. UNICEF is supporting the Government to develop a comprehensive national protection system. The system focusses on a strong legal and policy environment; availability of data on the prevalence and impact of violence; and the establishment of an extensive network of child protection actors through partnerships with the police, social workers, civil society organisations and community members.

Good progress has been made through the introduction of new legislation to protect children and safeguard their rights; the establishment of one-stop centres, community victim support units, police victim support units, child justice courts; and an extensive network of child protection workers — all equipped to respond to violence. But therein lies a key challenge — the system has been set up to respond to violence against children as opposed to preventing it from occurring.

Going forward, preventing violence against children should be our first line of defense. It is far more cost-effective than responding to the impact of violence. A recent study by the Copenhagen Consensus assessed the costs of violence against children at 4.3 per cent of global GDP or some US$3.7 trillion. Increased investment in the area of violence prevention is, therefore, critical.

For this to occur, UNICEF must continue to advocate for more resources for this area of work both in terms of government budgetary allocation and development partners’ funding for the child protection sector. In Malawi, UNICEF is already leveraging resources from partners such as UKAid and Norway to support violence prevention programmes in communities and schools.

We’re also working in partnership with Ujamaa to introduce a self-defense programme for girls to empower them with simple techniques ranging from negotiating to screaming for help — aimed at preventing violence. A recent study by Stanford University of Ujaama’s programme in Kenya (published in the Journal of Adolescent Health, January 2014) showed that it reduced the incidence of sexual assault amongst adolescent girls from 24.6% at baseline to 9.2%.

This year we celebrate a very important year for children in Africa — the 25th anniversary of the African Charter on the Rights and Welfare of the Child. As we celebrate progress for children, let us also light a candle for all the children who have suffered violence. And let’s keep the light on for a joint and sustained movement against violence for the children of Malawi.

This needs to be a movement that combines strong government leadership and multi-sectoral action, with collective action from communities, religious leaders, and children themselves. A movement that raises awareness, challenges entrenched beliefs, and strengthens positive social norms which can help to prevent violence against children.

Nankali Maksud is the Chief of Child Protection in Malawi. 

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La leche materna es el alimento perfecto: salva vidas

Recuerdo que hace años era común ver en parques, avenidas y otros espacios públicos a madres sosteniendo a sus bebés mientras les daban el pecho. Sin duda se trataba de un momento especial por el vínculo de cariño y protección que se establecía entre la madre y el hijo, el cual los uniría por siempre; pero especialmente porque amamantar significa hacer algo muy importante por la salud y el desarrollo de los hijos.

Lo recuerda la prestigiosa revista científica The Lancet en un interesante estudio sobre lactancia materna que concluye que la leche materna mejora el rendimiento escolar, aumenta el coeficiente intelectual en el adulto y se relaciona con unos ingresos altos en el futuro.

Como madre, y como mujer que he tenido que dar el pecho en lugares remotos, sé lo complicado que es compatibilizar esta sana costumbre con las responsabilidades de un trabajo. Más aún con la complejidad de la vida en lugares poco amigables para la maternidad, como aquellos en los que he contado con la fortuna de trabajar con UNICEF en favor de la niñez más vulnerable.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

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En Tailandia y en Nepal, donde tuve el privilegio de vivir los primeros minutos de la maternidad, tenía que realizar largos trayectos en medio del tráfico caótico, entre coches que deambulan sin orden, o cargando a mi hijo en la espalda mientras atravesaba las elevadas montañas nepalíes, y casi siempre bajo las inclemencias del tiempo, lo que le daba a ese momento tan especial de amamantar a mi bebé, un sabor agridulce.

La vida era dura, pero yo estaba convencida de que a pesar del entorno difícil, darles pecho a mis hijos era lo más valioso que podía hacer por ellos. Era la mayor muestra de amor, y el mayor gesto de protección que podía tener con ellos.

El apoyo de mi marido y de UNICEF, donde trabajo, fue fundamental para facilitar esta tarea. Su apoyo en los momentos en los que creía que no valía la pena fue esencial para seguir dándole el pecho a mis hijos. Me hubiera arrepentido mucho si no lo hubiera hecho, porque sé que la salud de mis hijos se hubiera resentido si no se hubieran alimentado de leche materna.

Por eso, no deja de angustiarme ver los bajos índices de  lactancia materna en México, donde el promedio de lactancia materna exclusiva es de 14.4%. Estos datos se asemejan a la de muchos países pobres del África Subsahariana.

Cada año nacen en México alrededor de 2,400,000  niños y niñas, pero sólo 1 de cada 7 goza de los beneficios de la leche materna.

©UNICEFMéxico/DailoAlli

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Me cuesta trabajo pensar que una madre no quiera que sus hijos tengan acceso a esta fórmula perfecta, que además es gratis, y  ayuda a prevenir enfermedades, malnutrición y la obesidad.

Quiero pensar que la razón por la cual no amamantan a sus bebés es porque desconocen los efectos positivos de la leche materna, por eso me empeño en que desde UNICEF ayudemos a todas las madres de México a que conozcan los beneficios de la lactancia materna exclusiva al menos durante los seis primeros meses de vida.

Sin embargo, soy consciente también de que la sociedad y las instituciones en la mayoría de los casos, no son amigables para con las madres lactantes y de que no existen políticas públicas y leyes que las apoyen.

Esto influye en que tan solo 1 de cada 10 mujeres que trabajan, amamanten a sus bebés. El resto les dan formulas artificiales.

Desde UNICEF enfocamos nuestros esfuerzos para que médicos, enfermeras, profesionales, madres, padres, hacedores de políticas públicas y todos los implicados sepan lo importante que es promover la alimentación exclusiva de los niños con leche materna los primeros seis meses de vida (desde la primera hora de su nacimiento) y combinada con otros alimentos hasta los 2 años de vida,  en vez de  acudir a productos que no son tan buenos como la leche materna.

©UNICEFMéxico/RQuintos

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Desde este espacio hago un llamado para que creemos conciencia de lo importante que es apoyar a las madres para que regresen a la práctica de la lactancia materna. Hagámoslo por  la salud de nuestros hijos, porque ellos –quienes representan el presente y el futuro de México-, deben crecer sanos y ser  capaces de desarrollar todo su potencial.

Porque las niñas y niños tienen derecho a crecer sanos y fuertes. Capaces y hábiles para vivir la vida que tienen derecho a vivir.

Para apoyar #SíaLaLactancia, dona en www.donaunicef.org.mx

Isabel Crowley es la Representante de UNICEF México

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