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Rostro de Nairely ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Honduras: mirar con ojos de niña

Rostro de Nairely ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Nailery tiene año y medio, vive en la comunidad garífuna de Corozal, en la zona norte de Honduras. Ella es la menor de 5 hermanos, apenas camina sin ayuda, balbucea algunas palabras mientras su madre la mece en brazos. Sus grandes ojos conservan el brillo del reflejo del sol sobre el mar Caribe y da la sensación de que perdió la sonrisa hace 6 meses cuando, junto a su madre y un hermano de 5 años, emprendió el viaje a través de Guatemala y México hacia Estados Unidos.

El norte de Honduras es una de las regiones donde se concentra buena parte de los casos de migración infantil hacia Norteamérica. Según datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., alrededor de 20.000 menores hondureños no acompañados han sido retenidos en alguno de los centros de los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California desde mayo de 2014 (no existen datos de los menores que logran atravesar la frontera sin ser arrestados).

Dos son los principales motivos por los que la mayoría de niñas y niños que viajan sin compañía inician el viaje hacia el norte. Honduras tiene la mayor tasa de homicidios del mundo por la proliferación de maras o pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico. A su vez, existe una tasa de impunidad del 92% de muertes violentas que no son resueltas. El segundo factor es la pobreza endémica que arrastra el país, donde el 66% de las familias viven en condiciones de pobreza y el 42% en pobreza extrema.

Calle principal de la comunidad garífuna de Corozal, en el norte de Honduras. © UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Calle principal de la comunidad garífuna de Corozal, en el norte de Honduras. © UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Nailery observa minuciosamente todo lo que sucede a su alrededor, aunque nada entiende de las cifras y estadísticas que miden el desarrollo de un país. En Honduras, el 56% de las 8.894.975 personas que viven en el país es menor de 24 años. El 30% de la población de mujeres embarazadas tiene menos de 18 años y, según un estudio de la Fiscalía de la Niñez hondureña, el 50% de los embarazos en menores de edad son causados por violaciones, muchas de ellas cometidas por sus propios familiares. En Honduras, 1 de cada 4 mujeres entre 15 y 19 años ha tenido por lo menos un hijo.

UNICEF trabaja junto al Gobierno de Honduras mediante la campaña de Niñez Migrante y el programa “Retorno de la Alegría” para recibir a la infancia que regresa al país, localizar a sus familias, facilitar la reinserción de niñas y niños en la escuela y ofrecerles asistencia técnica y psicológica.

Antes de despedirnos logramos arrancar una sonrisa en el rostro de Nailery, al mostrarle una fotografía suya en la pantalla de la cámara fotográfica. Esta misma imagen ha servido para realizar un mural que visibiliza a la niñez hondureña, la que recuerda que en cada rincón del país existen unos ojos de niña que observan, aunque haya muchas cosas que no acaban de entender.

Responsables de UNICEF Honduras y del Centro Cultural de España en Tegucigalpa frente al mural con los ojos de Nailery instalando en este centro. ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Responsables de UNICEF Honduras y del Centro Cultural de España en Tegucigalpa frente al mural con los ojos de Nailery instalando en este centro. ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Los ojos brillantes de Nailery se expusieron después en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa para mostrar el sufrimiento y la ilusión de la niñez hondureña. Cada uno de los pixeles demuestra que se necesita tomar perspectiva para entender las estadísticas y que la solución pasa por invertir en los niños para crear las oportunidades necesarias que garanticen sus derechos, en especial los de aquellos más vulnerables.

Daniel Atienzar trabaja en el área de comunicación de UNICEF Honduras

Una versión adaptada de este post fue publicada en el periódico español ’20 Minutos’

La Selección de Fútbol de Chile, campeona de Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

Cerca de 300 mil personas dijeron no a la discriminación durante la Copa América 2015

La Selección de Fútbol de Chile, campeona de Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

La selección de fútbol de Chile, campeona de la Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

Cerca de 300 mil personas en las tribunas del Estadio Nacional, el principal recinto deportivo de Chile, dijeron NO a la discriminación en contra de los niños, en el marco de la campaña “América nos une. No hagas tú la diferencia” de UNICEF y la ONG Fútbol Más. Esta iniciativa desarrollada en el contexto de la Copa América Chile 2015, contó como principal impulsor al capitán de la selección chilena, Claudio Bravo, quien se coronó junto a su equipo como campeones del torneo.

A través de “Tarjetas Verdes”, los hinchas de la selección chilena de fútbol se sumaron en cada partido de la escuadra nacional a esta iniciativa de alcance regional, para alzar la tarjeta en señal de respeto y en favor de la inclusión de todos los niños y niñas del continente.

“La Tarjeta Verde, nuestra principal acción de la cruzada por la inclusión que pusimos en marcha para esta versión del certamen de fútbol más antiguo del mundo, se transformó en un símbolo masivo de respeto. Estamos muy agradecidos por el inmenso apoyo que recibimos de parte de los propios jugadores chilenos, del público, como también de nuestros aliados de la campaña y de diversos otros actores públicos que ayudaron a conseguir este positivo impacto”, explicó Hai Kyung Jun, Representante de UNICEF para Chile.

En la final de la Copa América, más de 200 millones de telespectadores fueron testigos de esta acción en todo el mundo, hecho sin precedentes en el mundo del fútbol. Las “Tarjetas Verdes” se transformaron en una cábala durante esta competencia deportiva, la que muchos hinchas esperan que vuelva a efectuarse en señal de respeto en los próximos eventos deportivos, en otras latitudes, promoviendo el respeto y la no discriminación.

Alexis Sánchez (Chile)

Jugadores de la Copa América 2015 se suman a la campaña “América Nos Une. No Hagas Tú La Diferencia”

Los jugadores, integrantes de las doce selecciones nacionales participantes, tienen una particularidad en la Copa América de Chile: en la manga izquierda de sus camisetas llevan estampado un emblema de UNICEF, como símbolo del compromiso a favor de la inclusión y no discriminación de los niños, niñas y adolescentes del continente.

Alexis Sánchez (Chile)

Alexis Sánchez (Chile)

La campaña “América nos une. No hagas tú la diferencia” tiene como protagonistas a los jugadores de cada selección y a los hinchas en los estadios y en las redes sociales. Esta es la cuarta vez consecutiva que UNICEF realiza acciones a favor de los niños en la Copa América.

En los partidos disputados por la selección de Chile, más de 150 mil hinchas chilenos levantaron una tarjeta verde de UNICEF y Fútbol Más mientras se entonaron los himnos nacionales del Ecuador, México y Bolivia, en señal de respeto y bienvenida tanto a los jugadores como a los simpatizantes visitantes. Estas acciones buscan contribuir y promover un cambio cultural en el fútbol y reemplazar los habituales silbidos al rival por mensajes de respeto y fraternidad.

Además, durante toda la competencia los hinchas de todo el continente podrán compartir contenidos a favor de la infancia a través de las redes sociales.

UNICEF considera urgente promover, respetar y garantizar los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes migrantes, tal como lo indica la Convención sobre los Derechos del Niño. Cada Estado debe asegurar que toda la infancia tenga acceso equitativo a una educación de calidad, salud y protección legal y social.

En el marco de Copa AmŽrica, la Ministra del Deporte, Natalia Riffo, el Ministro Secretario General de Gobierno, Marcelo D’az, y el jefe del Plan Estadio, JosŽ Roa, presentaron el sitio web www.bienvenidaamerica.gob.cl, en el coliseo central del Estadio Nacional. Santiago, Chile 04/06/2015 Foto: Max Montecinos/MINDEP

© Unicef Chile/2015/Copa América

Una vez más la Copa América es una excelente plataforma para promover una cultura de respeto. Debemos contribuir a erradicar totalmente la discriminación, que afecta la vigencia de los derechos de los niños y las niñas de la región.

En este contexto, UNICEF y Fútbol Más invitan a todos los actores sociales y al público en general a sumarse a esta cruzada de no a la discriminación, para construir países más inclusivos, donde los niños, niñas y adolescentes crezcan libres de prejuicios.

El sitio web de la campaña de UNICEF, realizada junto a la Fundación Fútbol Más, es www.unicef.cl/web/copaamerica2015.

© UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Hip hop contra la violencia en Honduras

El pasado 16 de abril fuimos invitados junto a otros voluntarios de los Programas Municipales de Infancia, Adolescencia y Juventud de la zona norte de Honduras a asistir a la reunión regional de Representantes de UNICEF en América Latina y el Caribe (RMT) que se celebraba en nuestra ciudad, San Pedro Sula. El tema central de esa jornada era analizar cómo la violencia afecta a los niños y jóvenes de la región, y de Honduras en particular.

El vivir en un país considerado violento, y más aún en una ciudad clasificada como la más peligrosa del mundo, nos motivó a asistir para conocer cómo se trataban temas relacionados con niñez y juventud y qué soluciones se presentaban para cambiar esta realidad. Todos estábamos ansiosos por participar en tan grande e importante evento y porque nuestras voces fueran escuchadas.

Pudimos conocer el trabajo realizado en varios países hermanos para disminuir la tasa de homicidios y crear espacios de reinserción. Una de las participaciones que más nos gustó fue la del director del medio digital El Faro de El Salvador, José Luis Sanz, quien expuso el tema ampliamente y aseguró que “el tema de la violencia no se soluciona creando más cárceles”.

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Faviola Alonzo, de la Red de Comunicadores de San Pedro Sula, entrevistó al Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Bernt Aasen. © UNICEF Honduras/2015/Héctor Espinal

Resultó ser una gran experiencia que nos permitió aumentar nuestro conocimiento sobre la violencia que no sólo vive nuestro país, sino toda la región. Después de escuchar a los expertos, creemos que en paises como Honduras se deberia fortalecer la educacion y trabajar fuertemente en escuelas y barrios desde una cultura de paz.

También aprendimos que nosotros los jóvenes podemos marcar la diferencia. Nos llamó mucho la atencion cuando abrieron un espacio para que opináramos y demostráramos algunas de las muchas habilidades que tenemos. Nos gustó ver que, aunque personas muy reconocidas estaban presentes en la sala, siempre se hizo prevalecer nuestro derecho a la participación y a dar nuestro punto de vista. Antes, al inicio de la reunión, también pudimos presentar algunos vídeos creados por nosotros mismos en los que mostramos nuestra particular visión sobre cómo nos afecta la violencia.


Nos habría gustado que, además de presentarse la problemática de la violencia desde diferentes ángulos, cada una de las personas participantes en la reunión hubiera hablado también de posibles soluciones. No nos gustó que se enfocaran más en mostrar cifras que en presentar experiencias que ellos mismos vieron en los días previos al compartir con niños y adolescentes, en saber qué les marcó y les motiva a seguir en su trabajo. Tampoco nos gustó que en ocasiones las charlas fueron muy técnicas, por lo que en algunos momentos nos sentiamos incómodos. A futuro, ojalá este tipo de reuniones sean más dinamicas.

Un momento inolvidable fue cuando nos dieron la oportunidad de mostrar cómo somos los jovenes y qué podemos hacer. Incluso tuvimos la oportunidad de finalizar la reunión con la actuación del compañero y amigo Kelvin Enamorado, en la que intepretó una canción hecha por él mismo en la que expresa cómo los jóvenes deseamos ser escuchados.


Queremos agradecer y destacar el lugar que se nos dio en este encuentro, en el que pudimos expresar nuestras preocupaciones y desarrollar ideas de beneficio para nuestras comunidades. Nos gustaría que jóvenes como nosotros formaran siempre parte de este tipo de reuniones para que puedan opinar y aprender cómo contribuir a mejorar su entorno.

También nos gustaría que se formara una asociación con jóvenes de los diferentes países de la región, que se comprometan a trabajar para que la Convención sobre los Derechos del Niño se cumpla a totalidad, y que esa asociación pueda formar parte del equipo regional de UNICEF. En otras palabras, que nos incluyan y seamos escuchados en todos aquellos temas que nos afectan.

© UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Jóvenes de las Redes de Comunicadores de San Pedro Sula, Villanueva, Choloma y Puerto Cortés (Honduras) participaron en el RMT regional de UNICEF. © UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Escrito por José Luis González (18 años), Claudia Núñez (18) y Faviola Alonzo (19), miembros de la Red de Comunicadores Infantiles y Juveniles de San Pedro Sula, Honduras.

Editado por Marcos González Díaz, del área de Comunicación de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

Fourth-graders seek shelter under a table during an earthquake preparedness exercise at a school in Kazakhstan.

Reducción del riesgo de desastres: Lo que está en juego para los niños en Sendai

Neena, de cinco años, observa las ruinas de su hogar, destruido por el tsunami de 2011 en el Japón.

Neena, de cinco años, observa las ruinas de su hogar, destruido por el tsunami de 2011 en el Japón. © UNICEF/NYHQ2011-0427/Dean

Para fines del decenio de 1990, los desastres debidos al cambio climático afectaban a unos 66 millones de niños por año. Se calcula que en las décadas próximas, el número de niños afectados se triplicará hasta llegar a unos 200.000 menores damnificados por año. Lamentablemente, podemos prever un aumento del número de muertes infantiles debidas a los desastres naturales. Más niños correrán mayores peligros físicos y psicológicos. Como consecuencia de los desastres naturales, también aumentará el número de niños que no podrán ir a la escuela y que correrán peligro de ser víctimas de la trata de personas, el abuso, la explotación y el trabajo forzado.

El nuevo Marco Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres que se acordará en la Conferencia Mundial de Sendai, en el Japón, tendrá como objetivo el logro de avances más ambiciosos hacia la meta de cortar los desastres de raíz.

Pese a que quizás no podamos evitar las inundaciones, las sequías y los terremotos, hemos aprendido que es posible dar pasos destinados a reducir el riesgo de los desastres. El objetivo de Sendai consiste en lograr acuerdos con respecto a esas medidas y comprometerse a ponerlas en práctica. Los niños y los jóvenes se harán presente en la Conferencia Mundial para ayudar a que eso ocurra. Debemos prestar atención a lo que digan, y es necesario que les involucremos en los diálogos, la búsqueda de soluciones y la toma de decisiones.

Alguien comentó alguna vez que “no son los terremotos los que matan niños sino los edificios”. El comentario tiene algo de verdad. Los fenómenos naturales como las inundaciones y los terremotos no tienen por qué constituir desastres. Los edificios, como las escuelas, no deberían matar a los niños sino protegerles. Y se puede salvar vidas aplicando medidas simples. Por ejemplo, cumpliendo con los códigos de edificación y enseñando a los niños de que, en caso de temblor de tierra o de un simulacro de emergencia en la escuela, deben “agacharse, cubrirse y sujetarse fuerte”.

Alumnos de cuarto grado se protegen refugiándose bajo una mesa durante un simulacro de preparación para caso de terremoto en una escuela de Kazajistán.

Alumnos de cuarto grado se protegen refugiándose bajo una mesa durante un simulacro de preparación para caso de terremoto en una escuela de Kazajistán. © UNICEF/NYHQ2011-1591/Bell

Pero la Conferencia de Sendai no estará dedicada exclusivamente a lograr que estemos preparados. Se referirá, más bien, a la necesidad de dar respuesta a las cuestiones y circunstancias que hacen vulnerables a las personas en primer lugar. Para ello, tratará el tema de la inequidad, que impide que muchos niños vayan a la escuela, que les priva de atención de la salud y que determina que vivan en sitios donde no viven los demás, como las regiones inundables, las regiones litorales bajas y los tugurios urbanos carentes de toda forma de planificación. Son los más pobres entre los pobres quienes viven expuestos al peligro en los sitios donde los desastres son más probables y frecuentes.

El desarrollo, cuando se logra por medios adecuados y cuando tiene en cuenta los peligros para comprender quiénes son vulnerables y por qué, sirve para reducir el riesgo de desastres y puede liberar a las personas de la pobreza, darles una voz y alejarlas del peligro. Sin embargo, esos logros pueden ser frágiles, de manera que debemos resguardarlos.

En Etiopía, por ejemplo, las inversiones en programas comunitarios de salud y alimentación, que constituyen servicios básicos que muchos dan por hecho, salvaron miles de vidas durante la sequía de 2012. Y no se trató de un caso aislado.

Sufiya Akter, instructora comunitaria de natación de 21 años de edad, imparte una clase como parte de un programa de natación segura que cuenta con el respaldo de la Oficina de UNICEF en Bangladesh.

Sufiya Akter, instructora comunitaria de natación de 21 años de edad, imparte una clase como parte de un programa de natación segura que cuenta con el respaldo de la Oficina de UNICEF en Bangladesh. © UNICEF/UKLA2014 – 1564/Matas

Se han obtenido algunos avances, pero no son suficientes. Teniendo en cuenta que el número de niños afectados por los desastres se multiplicará por tres en las próximas décadas, algo tendrá que cambiar. Es necesario que el nuevo Marco sobre la Reducción del Riesgo logre su cometido, no sólo por el bien de los niños y jóvenes de hoy sino también por los millones de niños y jóvenes que heredarán un mundo donde los desastres naturales serán más numerosos y el clima más riguroso. Al igual que el cambio climático, el riesgo de desastres es un problema de carácter intergeneracional.

Sabemos bastante bien cómo responder a esos desafíos, pero tenemos por delante una cuestión de escala. Para superar el ciclo de crisis que afecta a tantos niños y familias es necesario realizar inversiones en medidas simples pero eficaces que reduzcan los efectos de los desastres naturales, respondan a las causas más profundas de la vulnerabilidad y aumenten la preparación.

Si aprovechamos las lecciones obtenidas en sitios como Mozambique, Armenia y el Nepal, ¿por qué no vamos a poder conseguir que todas las escuelas sean escuelas seguras? ¿Y por qué no aprovechar la experiencia del Níger, donde las inversiones en los sistemas de salud lograron beneficiar a los pobladores pobres e hicieron posible que estos enfrentaran con éxito las sequías? ¿Acaso no es posible aplicar esas prácticas del desarrollo exitosas en el resto del mundo?

Antony Spalton es Especialista en Reducción del Riesgo y Capacidad de Recuperación de la División de Programas de UNICEF.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Colorea tus derechos

“Tengo una gemela con discapacidad y me gustaría que los niños de mi escuela la respetaran y jugaran con ella”, ésta es la reflexión de Michelle, quien tenía 6 años cuando fue la ganadora del primer lugar, categoría infantil del Concurso Colorea tus Derechos del 2014, para su dibujo, seleccionó el derecho que tienen todos los niños y niñas a no ser discriminados por tener capacidades diferentes.

Dibujo de Michelle Terrazas

Dibujo de Michelle Terrazas

Como ella, más de 1300 niños, niñas y jóvenes de entre 6 y 18 años, enviaron sus dibujos y cómics y compartieron reflexiones sobre sus derechos.

Este año UNICEF México, en colaboración con ISA Corporativo, lanzamos el segundo concurso Colorea tus Derechos, en esta ocasión con una invitación a niños, niñas y jóvenes de 6 a 18 años, de todo el país, a participar enviando un dibujo o un cómic, expresando uno de los siguientes diez derechos: derecho a no ser discriminado, por ninguna razón; derecho a vivir sin violencia y a no ser maltratado física o verbalmente; derecho a ir a la escuela y aprender; derecho a opinar sobre los asuntos que te afecten y a que tu opinión sea tomada en cuenta; derecho a tener un nombre y apellido y contar con un acta de nacimiento; derecho a descansar, jugar y a participar en actividades deportivas, artísticas y culturales; derecho a vivir en familia y a ser cuidado por un adulto responsable y no ser abandonado; derecho a vivir en una casa; derecho ser protegido contra el trabajo infantil; y derecho a tener una buena salud y recibir una buena alimentación.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Todos los ganadores recibirán una bicicleta y muchos otros premios, como playeras de la selección nacional firmadas por Javier “Chicharito” Hernández, cámaras de video y fotográficas.

Bases de participación aquí

 

María Teresa Chávez trabaja en el área de comunicación de UNICEF México

 

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©UNICEFMéxico/MauricioRamos

México: Una oportunidad histórica para los derechos de la infancia

Ver a una niña en la calle vendiendo dulces mientras carga a su hermanito pequeño en brazos, parece ser parte del paisaje urbano de las grandes ciudades en muchos países, incluyendo a México. Pocos reparamos en que esa niña debería estar en la escuela y el bebé, en un sitio seguro siendo alimentado y cuidado como corresponde a su edad.

Los tratados internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño, que México ratificó hace 25 años, y las propias leyes de cada país establecen la protección de los derechos de la infancia como una prioridad, pero existe una brecha entre los decretos de ley y la realidad.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Ahora que México cuenta con una nueva Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes se abre una oportunidad para avanzar hacia el pleno cumplimiento de todos los derechos de la infancia y la adolescencia, y de esa manera se pueda potenciar el bono demográfico con que cuenta el país.

Sin embargo, tener un decreto de ley no es suficiente para transformar la realidad en beneficios inmediatos para los niños y niñas. Por ejemplo, no será posible que de un día para otro 21 millones de niños y niñas que padecen pobreza en México vaya a ver modificada su situación. Y tampoco es probable que 5 millones de niños y niñas escapen de la pobreza extrema que compromete su futuro y el de sus comunidades. Del papel es necesario pasar a la acción real.

Estos niños y niñas que viven en pobreza y todos los que ven vulnerados sus derechos, ya sea por violencia, discriminación, carencia de un acta de nacimiento y falta de condiciones para desarrollar su pleno potencial, requieren del esfuerzo conjunto de los diferentes actores políticos y sociales para cambiar su realidad.

Si la aplicación de esta Ley, no se asume con prontitud por todos los obligados (autoridades de los tres órdenes de gobierno, padres, madres, sectores social, privado y comunidad en general), el país corre el riesgo de perder una oportunidad histórica.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Esta Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes contempla la necesidad de articular esfuerzos mediante un Sistema Nacional de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que presidirá el presidente de la República.

Este Sistema Nacional facilitará la comunicación, coordinación y toma de decisiones entre las principales autoridades federales, estatales y municipales, con participación de la sociedad civil y de los propios niños, niñas y adolescentes.

Los tiempos para la aplicación de esta Ley ya están corriendo, por lo tanto es necesario que autoridades federales y estatales –especialmente de los congresos de los estados- redoblen  esfuerzos para hacer las modificaciones legislativas necesarias y creen las nuevas estructuras institucionales que permitan tener una política integral de derechos de la infancia y la adolescencia, mediante un Programa Nacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y Programas Estatales.

Pero la responsabilidad de garantizar los derechos de la infancia no es sólo del Estado; esta Ley determina que también la familia y la sociedad son responsables de hacer que los niños, niñas y adolescentes dejen de ser vistos como un grupo vulnerable y sean reconocidos y tratados como sujetos de derechos. Como ciudadanos que son.

Además, la efectiva aplicación de la Ley requiere que el Congreso Federal designe el presupuesto suficiente para ello.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Ahora que México llega al cuarto de siglo de haber ratificado la Convención y estrena una Ley General para garantizar la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia, tiene enfrente la oportunidad histórica de hacer realidad lo que está escrito en el papel.

Isabel Crowley es representante de UNICEF en México

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Este post apareció originalmente en el Periódico Reforma

 

Foto encuentro

Día Mundial del Sida 2014: el VIH y yo

Soy consejero de pares, y soy VIH positivo desde hace seis años. En cierto modo, no lo veo como algo malo porque aprendí a vivir distinto, a ser más humano y mejorar mi calidad de vida y mi autoestima.

Cuando me dieron el diagnóstico fue algo crudo en mi vida. No sabía qué hacer. En aquel momento vinieron a mí mente dos cosas: ¿a quién se lo digo? y ¿qué será de mi vida? Carlos, un amigo también VIH positivo, me ayudó a mejorar mi autoestima. Pude entender que mi pelea no era ni es contra el VIH, mi pelea era y sigue siendo lograr cambios sociales que me permitan ser considerado como una persona, sin lástima, emprendedora y que goza de los mismos derechos que todo ciudadano ecuatoriano.

Mi lucha ha sido dura. Durante una época, cuando recién empecé el tratamiento, se desabasteció la reserva de terapia antirretroviral en mi hospital. Nos hacían ir todos los días por una dosis ya que por la falta no entregaban el medicamento por el mes entero, como debía ser. Recién comenzaba el tratamiento, y estaba cansado de ir todos los días al hospital por una sola dosis. Perdí mi empleo por pasar en el hospital haciendo largas filas para el medicamento aunque madrugara. Era intenso, ya que el hospital da servicio a todas las personas de las provincias e incluso dormían ahí con la esperanza de que se les entregue medicamentos para por lo menos 15 días.

Una mujer hace una señal con sus manos

© ONUSIDA/2014

En ese entonces no sabía lo que era el activismo. Conocí a algunas personas, entre ellos mis compañeros que siguen siendo activistas. Noté que presionaban al director del hospital a través de los medios de comunicación para que diera respuesta ante el desabastecimiento. Fue entonces que decidí acercarme a los medios y comencé a exigir al gobierno que garantizara los medicamentos. Aunque los medios sabían que no podían tomarnos fotos por confidencialidad, un medio local me fotografió sin darme cuenta y sin mi consentimiento. Esta noticia salió en la prensa con mi imagen, y me hice visible. Me preocupé porque mi salud estaba en juego.

Mi familia no sabía mi estado, y una tía se enteró de que tengo VIH a través del periódico. Comenzó a decir a todos que yo era una persona con sida, y mi barrio también se habría enterado si no la hubiese detenido. Mis compañeros me ayudaron a solucionar el problema antes de que más personas se enteraran de esto. En la actualidad sólo lo saben mi madre -quien se enteró por mi tía-, una prima que fue la primera a quien yo se lo dije por ser como mi hermana, un tío y mi abuelo. Estos dos últimos me discriminaron totalmente, alejándose de mi familia y de mi casa. Mi tía le decía a mi madre que se alejara y se apartara de todo lo que estuviera relacionado conmigo, ya que yo les iba a contagiar a todos en la casa y tenían que hacerse un examen urgente para ver si ellos también tenían sida.

Mis compañeros, actualmente consejeros y activistas, se acercaron a mi madre, hablaron con ella y sentí su gran apoyo incondicional. Cuando mi mamá se enteró de que tengo VIH, fue devastador para ella. Se sintió derrotada al pensar que me iba a morir. En ese momento no sabía qué hacer ni cómo defenderme. Encontré consuelo en mis amigos, mis colegas de la organización a quienes ahora considero mi familia. Vinieron a mi casa y conversaron con mi mamá sobre VIH. Compartieron con ella sus experiencias y todo lo que ellos vivían y habían vivido. Le dijeron que yo no estaba solo porque tenía el apoyo de cada uno de ellos. Mi mamá sintió un gran consuelo y apoyo al conocerlos y escucharles a todos, y aceptó que tengo VIH. Me abrazó, lloró conmigo y me dijo que siguiera adelante y que no pensara en lo malo sino en lo valioso que soy, que podía contar con ella en todo y que estaría a mi lado siempre.

Foto encuentro

Participantes en el Primer Encuentro Nacional de Adolescentes y Jóvenes Positivos, septiembre de 2014. © UNICEF LACRO/2014/Metellus

Cuando recién supe mi diagnóstico, empecé un voluntariado porque sentí la necesidad de hacer algo más. Mi proceso se logró dentro de una organización donde encontré a personas que ya vivían con VIH por muchos años, quienes compartieron sus experiencias conmigo y me brindaron apoyo. Yo sentí las ganas de aprender sobre el tema y así transmitir y enseñar a otras personas que son diagnosticadas con VIH. Fortalecí mis habilidades durante mucho tiempo para brindar consejería de pares en orientación y apoyo a las personas viviendo con VIH, difundiendo información sobre el virus y sobre sus derechos. Con el tiempo, logré formar parte del liderazgo de la organización. De esta manera, promuevo la calidad de vida de otros jóvenes como yo para empoderarles, impactando la vida de cada uno.

Sin embargo, la discriminación persiste porque las oportunidades de trabajo son pocas. Tengo años dejando mi currículo en varias empresas, cumpliendo todos los requisitos y teniendo el conocimiento necesario para los puestos vacantes anunciados. Pero mi mayor experiencia se basa en VIH, y he desempeñado trabajos como educación para la salud, promotor de la salud, técnicas de facilitación, y otros que constan en mi currículo. Pero por más que yo maquille esto, tengo que explicar los diplomas que he obtenido y mi experiencia al posible empleador. Me preguntan de todo, y es ahí donde encuentro la prueba de fuego, cuando veo los gestos de la persona y me hacen la pregunta del millón: ¿usted es portador? A veces lo niego, y a veces no, sólo por tratar de obtener el puesto de trabajo que necesito. Sin embargo, me quedan mirando como cosa rara y me dicen que me llamarán. Esa respuesta ya la conozco muy bien.

Sólo puedo decir que una persona que vive con VIH es una persona normal que goza de una condición de salud especial. Yo vivo esta realidad, y muchos no saben lo que es el virus. Solo una persona viviendo con VIH puede explicar mejor lo que es, y conversando entre pares hay una química donde el otro se lleva algo de mí y yo me llevo algo de ellos. Esto es una experiencia que nadie comprende si no es parte de nuestro mundo. Siempre seguiré colaborando como un consejero de pares, aprendiendo más de cada persona. Vivir con VIH no me detiene ni me limita. Al contrario, me motiva porque una condición de salud no debe ser motivo para discriminar a nadie. Que sería de mí sin……

Humor Inteligencia Vida

Héctor* es un miembro de la Red de Adolescentes y Jovenes Positivos de Ecuador y ayuda a otros jóvenes positivos trabajando como consejero de pares con el Grupo F.A.V.U., una organización de Ecuador que ayuda a las personas que viven con VIH/SIDA a mejorar su condición de vida. Él compartió su historia con UNICEF durante el primer encuentro nacional de la Red de Adolescentes y Jóvenes Positivos, realizado en septiembre de 2014, de manera previa al Día Mundial de la Lucha contra el VIH/sida 2014.

Editado por Eveliz Metellus, voluntaria de la ONU del Programa para VIH y SIDA de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe. El artículo apareció originalmente aquí.

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú

Niñez, oportunidad para un país inclusivo

Veinticinco años han pasado desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), el tratado internacional de derechos humanos de mayor consenso en la historia.

Desde entonces, la concepción paternalista que se tenía sobre la niñez ha evolucionado y ha adquirido carácter universal. En la gran mayoría de países, niños y niñas han dejado de ser vistos como objetos de protección y atención solo cuando estaban en situaciones de vulnerabilidad, para convertirse en sujetos con derechos humanos y necesidades de protección especial.

El Perú fue uno de los veinte primeros países del mundo en ratificarla en 1990. A partir de ese momento, el país ha realizado importantes esfuerzos por garantizar a sus niños, niñas y adolescentes los derechos consagrados en la CDN. Se adaptó la legislación vigente y se pusieron en marcha políticas y estrategias que han permitido ir resolviendo diversos problemas que afectaban a la niñez a finales de los ochenta.

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú

Una niña en una escuela intercultural bilingüe en la comunidad de Puerto Bethel, Ucayali, Perú © UNICEF Perú / Moreno Miriam

Un hito lo constituyó, sin duda, el Código de los Niños y Adolescentes, promulgado en 1992 y modificado en el año 2000. Justamente en estos días, en el Congreso se está debatiendo una propuesta que lo reemplazaría. UNICEF, como organismo que brinda asistencia técnica al Estado peruano para garantizar los derechos de la niñez, confía en que los parlamentarios optarán por una norma que facilite plenamente el cumplimiento de la CDN. Asimismo, coincide con la Defensoría del Pueblo en que el nuevo Código no puede dejar entreabierta la puerta a posiciones que desestiman el derecho de la niñez a opinar, organizarse y participar; que condicionan el acceso de los y las adolescentes a los servicios de salud sexual; que no condenan plenamente todas las formas de violencia contra la niñez y restan importancia al lenguaje inclusivo en un país en el que miles de niñas y adolescentes son las más excluidas, y niegan o condicionan el debido proceso y las garantías de acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes. Urge también garantizar nuevos estándares respecto al derecho de todo niño a vivir con su familia, o en un ambiente familiar que lo acoja.

El Perú tiene importantes avances en el difícil camino de la inclusión social de la niñez. La reducción de la mortalidad infantil de 79 a 16 por cada mil niños menores nacidos vivos de cinco años; la reducción de la desnutrición crónica infantil de 28% en el 2007 a 17% en el 2013; la disminución de la carencia de registro de nacimiento de niños hasta los cinco años de 16% en el 2004 al 4,4% en el 2012; y casi universalizar la educación primaria al pasar de una tasa de matrícula de 91,5% en el 2002 al 96% en el 2012, son algunos de los logros de un país en el que las políticas de Estado a favor de la niñez han sabido trascender a los gobiernos de turno.

Legislación adecuada, políticas públicas e inversión social son la ecuación perfecta para cumplir con un deber ético, político y social que tenemos los adultos con la niñez peruana. Los logros alcanzados son un esfuerzo compartido con los gobiernos que ha tenido el país en estos 25 años. Se suman a ello profesionales del sector público, iglesias, organismos no gubernamentales, empresas, comunidades y propias familias comprometidas con estos progresos.

Por otro lado, retos hay muchos. Reducir a cero la mortalidad neonatal, infantil y materna evitables, la anemia y la desnutrición crónica; garantizarle a niños, niñas y adolescentes el derecho a vivir en familia y libres de violencia, asegurarles educación de calidad y con pertinencia cultural, son algunos de ellos. Acortar las brechas entre regiones y entre lo urbano y rural es otro gran desafío. Para enfrentarlos, se requieren asignación presupuestal garantizada, decisores políticos, servidores públicos, comunidades y familias comprometidos con la formación de una generación con igualdad de oportunidades. Es necesario, asimismo, que en cada decisión prime el Interés Superior de la niñez, consagrado en la CDN.

Artículo publicado en el diario El Comercio el 20 de noviembre de 2014

Paul Martin es el Representante de Unicef Perú

María Jesús Conde - Representante UNICEF República Dominicana

25 años de la Convención sobre los Derechos del Niño – República Dominicana

Estamos celebrando el 25 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño y UNICEF se viste de fiesta en todo el mundo. Durante estos años, hemos trabajado para que todos los Estados reconozcan los derechos fundamentales de los niños y las niñas y formulen políticas de infancia en favor de todos. Hoy podemos decir que en los 190 países y territorios donde UNICEF trabaja, los derechos de la niñez son incuestionables y forman parte de las agendas públicas.

Para repasar los avances conseguidos en República Dominicana, hemos querido acompañarnos de Bienvenido Jiménez, un joven de 23 años, que nació el mismo año que el gobierno ratificó la Convención. Bienvenido participó desde niño en la iniciativa Ayuntamientos Juveniles e Infantiles (AJI) de UNICEF, en Azua, y ahora es miembro de la RedAJI, constituida por un grupo de jóvenes que una vez cumplidos los 18 años quisieron seguir apoyando este modelo de ciudadanía activa en todo el país.

Un grupo de jóvenes sonríe a la cámara

(c) JL Bautista

Algunos de los grandes hitos registrados a partir de los noventa incluyen: el país se declaró libre de la polio, el sarampión y la rubeola, y comenzó una movilización sin precedentes de la Coalición de ONG por la Infancia y de funcionarios del gobierno y la justicia que, con el apoyo de UNICEF, concluiría con el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes.

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) superó su función de prestador de servicios y, aunque no ha logrado deshacerse de ella, la Ley 136-03 le asignó el rol de dirección del Sistema Nacional de Protección y de rectoría de las políticas de infancia. Comenzaron a crearse los Tribunales de Niños, Niñas y Adolescentes, la Policía Judicial especializada, los Directorios Municipales, las Juntas Locales de Protección y las Fiscalías Barriales que defienden los derechos de los niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y abandono.

Niños y niñas posan sonrientes a la cámara

(c) Ricardo Piantini

Además de estos avances notables en el marco legislativo e institucional, también los indicadores de salud han mejorado. En 1991, de cada mil niños nacidos vivos, 43 morían antes de cumplir su primer año de vida, mientras que hoy son 27 los que fallecen. Igualmente, por cada cien mil niños nacidos vivos en 1996, 229 mujeres murieron por problemas asociados al parto, mientras que hoy mueren 106. Nos gustaría, no obstante, que estas cifras se acercaran más a las de la región de Latinoamérica y Caribe, con sólo 30-40 muertes de mujeres por cada cien mil niños nacidos y que el ritmo de mejora fuera más rápido, porque todas las muertes evitables, como la mayoría en la República Dominicana, son injustas e inaceptables.

Bienvenido está de acuerdo en que la inversión del 4% del PIB en educación ha sido un gran logro, aunque queda aún lejos de otros países vecinos, que llevan años destinando entre el 5 y 6%. Este joven se siente privilegiado porque ha contado con unas oportunidades de formación que otros no han tenido y ahora está preparado para ofrecer lo mejor de sí mismo a la sociedad. Nos gustaría que todos los jóvenes estuvieran en su misma situación.

María Jesús Conde - Representante UNICEF República Dominicana

María Jesús Conde – Representante UNICEF República Dominicana (c) Jorge Méndez

En estos 25 años hemos logrado disponer de la información estadística necesaria para conocer cómo las políticas sociales y económicas, incluido el empleo y la fiscalidad, afectan a la niñez. Hoy sabemos cuántos niños y niñas están fuera de la escuela, cuántos niños carecen de registro de nacimiento, cuántos viven en instituciones separados de sus familias, cuántos menores de 3 años son privados de su derecho al desarrollo temprano y cuánto es el gasto social en infancia. Sabemos quiénes son esos niños vulnerables: son los hijos e hijas de mujeres pobres que viven solas y de familias excluidas. Y sabemos dónde están: viven en el campo pobre, en los barrios marginales de Santo Domingo y Santiago, en las provincias de la frontera y en los bateyes. Hoy sabemos que el conocimiento de la situación de la niñez es clave para que las inversiones públicas incidan directamente en la mejora de sus vidas y en su desarrollo.

UNICEF sigue acompañando al Gobierno en los esfuerzos por universalizar los derechos de la infancia. Estamos convencidos de que con una mayor movilización y responsabilidad social es posible lograr entre todos que los niños y las niñas crezcan sanos y desarrollen todo su potencial, sin discriminación; vivan protegidos frente a la violencia, el abuso y el abandono y puedan opinar en las decisiones que les afectan.

No es una tarea difícil, es una cuestión de voluntad y es un imperativo moral. Una niñez con mejor salud y educación y bien protegida es la base del progreso social y económico de un país. Ellos serán los protagonistas en pocos años de una sociedad más responsable y mejor preparada para afrontar los retos futuros del país, como Bienvenido.

María Jesús Conde es la Representante de UNICEF República Dominicana