Category Archives: UNICEF Connect en español

Yusuf Koroma carrying 4-year-old Musu Conteh.

La atención de los niños huérfanos del ébola en Sierra Leona

Recientemente vi llorar a un hombre que ya era abuelo, aunque no tenía edad suficiente para llamarle anciano. Yo estaba en compañía de Yusuf Koroma, un trabajador social asignado a un Centro de atención provisional y observación (OICC, por sus siglas en inglés) que funciona en Portee, un vecindario en la zona oriental de Freetown. Los OICC son establecimientos donde se mantiene bajo observación a los niños que pueden haber estado expuestos al ébola.

Una parte habitual de las labores de Yusuf consiste en dar seguimiento a los niños que regresan a sus hogares tras pasar por el OICC. Yo acompañaba a Yusuf un día en el que distribuía BP-100 (un alimento terapéutico de alto contenido energético) a niños que habían sido dados de alta del Centro. Sierra Leona tiene una de las tasas de malnutrición más altas del mundo. La malnutrición afecta las defensas inmunológicas de los niños frente a las enfermedades infecciosas, y de ahí la importancia de que consuman alimentos terapéuticos.

En primer término, Yusuf y yo visitamos la casa de Musu Conteh*, una niña de cuatro años de edad que perdió a su padre y a su madre debido al ébola.

Yusuf Koroma, un trabajador social, conversa con el abuelo de Musu Conteh, de cuatro años de edad, que quedó a su cargo cuando los padres de la niña murieron debido al ébola

Yusuf Koroma, un trabajador social, conversa con el abuelo de Musu Conteh, de cuatro años de edad, que quedó a su cargo cuando los padres de la niña murieron debido al ébola. ©UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye

Cuando llegamos al hogar de Musu, los integrantes de la familia ampliada de la niña nos recibieron con un coro de saludos. Pese a que Yusuf y Musu se saludaron efusivamente, no hubo apretones de manos. Yusuf me presentó, y yo asentí con la cabeza y estreché mis propias manos a modo de saludo. Desde mi llegada a Freetown dos semanas antes, no había tocado a nadie. Mientras el ébola siga amenazando al país, la oficina mantiene como política que el personal evite todo contacto con los demás. Por ello no se permiten los apretones de manos y ninguna otra forma de contacto corporal. Pese a las notables reducciones del número de casos de ébola durante el último año, Sierra Leona no se ha librado aún del virus mortal y, como confirma el súbito aumento de los casos de la infección registrados en junio, resulta imperativo tomar todas las precauciones posibles.

Yusuf ha sobrevivido al ébola, y por ello no tiene miedo de infectarse con el virus ni de contagiar a otros por contacto casual, ya que hace más de tres meses que se ha recuperado.

Mientras Yusuf y el Sr. Conteh* conversaban e intercambiaban información sobre lo ocurrido desde la última visita del trabajador social, Musu corrió hacia Yusuf y le dio un fuerte abrazo. La niña estaba muy feliz de verle, aunque se había mostrado muy tímida conmigo. Le pedí permiso para tomarle una foto y, tras consultar con la mirada a su abuelo y su tía, me miro a mí, asintió con la cabeza y me dijo: “Está bien, dispara”.

Pero Musu se olvidó del extraño de la cámara fotográfica no bien Yusuf regresó al automóvil para buscar las galletas de alto contenido energético BP-100 que habíamos traído para ella. Yusuf le ayudó a abrir uno de los paquetes y la niña comenzó de inmediato a mordisquear el nutritivo bocadillo.

Yusuf Koroma lleva en brazos a Musu Conteh, de cuatro años de edad.

Yusuf Koroma lleva en brazos a Musu Conteh, de cuatro años de edad. ©UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye

Imprevistamente, la atmósfera que reinaba en el porche del hogar de los Conteh cambió y el abuelo de Musu, que había estado observando la escena desde un rincón, se puso de pie y se dirigió hacia el oscuro interior de la vivienda respirando con dificultad. Sus sollozos pronto se contagiaron a quienes estaban afuera y en breve la tía y los primos más grandes de Musu estaban secándose las lágrimas que vertían juntos por los parientes perdidos.

“Musu fue la primera niña que atendimos en el OICC”, me dijo Yusuf. “Recibimos una llamada del Centro de control del ébola del distrito y la fuimos a buscar. La llevamos al OICC y le realizamos varios exámenes, porque tenía un poco de temperatura. Inicialmente la remitimos a un centro donde la mantuvieron aislada, y cuando regresó la tuvimos en observación durante 21 días. Pero su madre, su padre y sus hermanos murieron de ébola. Cuando Musu recibió el alta de nuestro centro, la enviamos al Centro provisional de cuidados, donde permaneció hasta que su abuelo pudo hacerse cargo de ella y Musu se fue a vivir con él”.

Esperamos hasta que el abuelo de Musu se recuperara y le dimos nuestro pésame a toda la familia, cuyos integrantes mantuvieron un emocionado intercambio en krio con Yusuf. Después nos despedimos, no sin antes prometerles Yusuf que regresaría en breve para ver cómo seguían todos.

“Me siento bien haciendo esto porque yo también soy un sobreviviente”, comentó Yusuf cuando regresábamos. “Habrás notado lo felices que estaban de verme. Me siento bien ayudando a otros sobrevivientes”.

UNICEF abastece y financia los costos de funcionamiento de los OICC en todo Sierra Leona, donde también proporciona de BP-100 y otros suministros de nutrición a los establecimientos que combaten el ébola en las zonas afectadas del país. Hasta la fecha, se han entregado suministros nutricionales suficientes para atender unos 4.000 casos de ébola en esos centros especializados.

Hasta el 27 de junio de 2015, en Sierra Leona se habían registrado 8.664 casos confirmados de ébola, de los cuales 1.459 correspondieron a niños. El número confirmado de muertes debidas a esa enfermedad, en tanto, ascendió a 3.566.

De los 178 millones de dólares solicitados en el llamamiento de UNICEF para dar respuesta a la crisis del ébola en Sierra Leona, hasta la fecha sólo se han recibido 120,5 millones, lo que deja un déficit de 57,5 millones.

Indrias G. Kassaye se desempeña como Especialista en Comunicación para UNICEF.

*Los nombres fueron cambiados para proteger las identidades.

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Cuba: un hito hacia una generación libre de sida

© UNICEF Cuba/2013/García

© UNICEF Cuba/2013/García

Mientras un informe publicado el 25 de junio por la Comisión de ONUSIDA y ‘The Lancet’ llama de manera urgente a una mayor inversión en la prevención del VIH a fin de reducir nuevas infecciones por el virus y su transmisión, los esfuerzos sostenidos de Cuba para prevenir la transmisión materno-infantil trajeron al mundo una noticia positiva al convertirse en el primer país del mundo que termina con éxito el proceso de validación formal liderado por OPS/OMS y UNICEF sobre la eliminación de la transmisión de madre a hijo del VIH y la sífilis congénita.

Este hito es una buena oportunidad para hacer una pausa y reflexionar sobre todo el proceso. Mirar hacia atrás, a todo lo que se ha hecho para lograr ese resultado; y también mirar hacia adelante, a todo lo que queda por hacer para lograr una generación libre de sida.

Así pues, ¿cómo ha evolucionado la situación desde 1986, cuando se diagnosticaron los primeros casos de VIH en Cuba? Al final de los años ochenta eran muy poco frecuentes los embarazos entre mujeres diagnosticadas con VIH y conscientes de su estado. La tasa de transmisión materno-infantil sobrepasaba el 40%. Se realizaba solo una prueba de VIH en el primer trimestre del embarazo. El parto por cesárea y la suspensión de la lactancia materna eran las únicas medidas preventivas que se aplicaban para las madres diagnosticadas con el virus.

Con la mejora del conocimiento, se mejoraron también las medidas de control y prevención. Actualmente, se realizan tres pruebas del VIH a todas las embarazadas en el país, una en cada trimestre. Todas las embarazadas diagnosticadas con VIH tienen acceso al tratamiento antirretroviral, sus hijos e hijas reciben profilaxis y se les realizan pruebas del VIH durante su primero año de vida. Gracias a esos esfuerzos en la prevención, el control y la vigilancia del VIH, en los últimos años se observa un incremento en los embarazos de mujeres seropositivas y la tasa de transmisión materno-infantil del VIH ha disminuido al 1.85%, por debajo de la meta del 2%.

Sin embargo, un hito no es el fin del proceso. Aún tenemos un camino muy largo por recorrer para lograr un mundo libre de sida. En Cuba, como en muchos países del mundo, nuestro gran reto es mejorar el conocimiento de la población sobre la transmisión del VIH.

Nuestro trabajo se centra en apoyar los esfuerzos del país en la prevención del VIH y sensibilizar a los adolescentes y los jóvenes sobre el virus, ya que se evidencian una baja percepción del riesgo y comportamientos sexuales inadecuados. Por ejemplo, cerca de una tercera parte de las y los jóvenes se inicia en la vida sexual sin tomar medidas de protección, y algo más de la mitad considera no tener absolutamente ninguna probabilidad de infectarse con el VIH[1]. Solo el 60.9% de las mujeres y 58.6% de los hombres de entre 15 y 24 años identifican correctamente dos formas de prevenir la transmisión sexual del VIH[2]. También es necesario seguir trabajando contra la discriminación hacia las personas que viven con el virus.

Ahora que Cuba ha logrado este hito, tomemos un tiempo para celebrar todos los increíbles avances que se han hecho en la lucha contra el VIH y el sida desde la década de los ochenta. Después, sigamos adelante y continuemos trabajando para eliminar los obstáculos que quedan en el camino hacia una generación libre de sida.

[1] ONEI, Cuba.
[2] Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados, Cuba, 2014.

Anna Lucia D’Emilio es la Representante de UNICEF Cuba.

Rostro de Nairely ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Honduras: mirar con ojos de niña

Rostro de Nairely ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Nailery tiene año y medio, vive en la comunidad garífuna de Corozal, en la zona norte de Honduras. Ella es la menor de 5 hermanos, apenas camina sin ayuda, balbucea algunas palabras mientras su madre la mece en brazos. Sus grandes ojos conservan el brillo del reflejo del sol sobre el mar Caribe y da la sensación de que perdió la sonrisa hace 6 meses cuando, junto a su madre y un hermano de 5 años, emprendió el viaje a través de Guatemala y México hacia Estados Unidos.

El norte de Honduras es una de las regiones donde se concentra buena parte de los casos de migración infantil hacia Norteamérica. Según datos del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., alrededor de 20.000 menores hondureños no acompañados han sido retenidos en alguno de los centros de los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California desde mayo de 2014 (no existen datos de los menores que logran atravesar la frontera sin ser arrestados).

Dos son los principales motivos por los que la mayoría de niñas y niños que viajan sin compañía inician el viaje hacia el norte. Honduras tiene la mayor tasa de homicidios del mundo por la proliferación de maras o pandillas, el crimen organizado y el narcotráfico. A su vez, existe una tasa de impunidad del 92% de muertes violentas que no son resueltas. El segundo factor es la pobreza endémica que arrastra el país, donde el 66% de las familias viven en condiciones de pobreza y el 42% en pobreza extrema.

Calle principal de la comunidad garífuna de Corozal, en el norte de Honduras. © UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Calle principal de la comunidad garífuna de Corozal, en el norte de Honduras. © UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Nailery observa minuciosamente todo lo que sucede a su alrededor, aunque nada entiende de las cifras y estadísticas que miden el desarrollo de un país. En Honduras, el 56% de las 8.894.975 personas que viven en el país es menor de 24 años. El 30% de la población de mujeres embarazadas tiene menos de 18 años y, según un estudio de la Fiscalía de la Niñez hondureña, el 50% de los embarazos en menores de edad son causados por violaciones, muchas de ellas cometidas por sus propios familiares. En Honduras, 1 de cada 4 mujeres entre 15 y 19 años ha tenido por lo menos un hijo.

UNICEF trabaja junto al Gobierno de Honduras mediante la campaña de Niñez Migrante y el programa “Retorno de la Alegría” para recibir a la infancia que regresa al país, localizar a sus familias, facilitar la reinserción de niñas y niños en la escuela y ofrecerles asistencia técnica y psicológica.

Antes de despedirnos logramos arrancar una sonrisa en el rostro de Nailery, al mostrarle una fotografía suya en la pantalla de la cámara fotográfica. Esta misma imagen ha servido para realizar un mural que visibiliza a la niñez hondureña, la que recuerda que en cada rincón del país existen unos ojos de niña que observan, aunque haya muchas cosas que no acaban de entender.

Responsables de UNICEF Honduras y del Centro Cultural de España en Tegucigalpa frente al mural con los ojos de Nailery instalando en este centro. ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Responsables de UNICEF Honduras y del Centro Cultural de España en Tegucigalpa frente al mural con los ojos de Nailery instalando en este centro. ©UNICEF Honduras/2015/Daniel Atienzar

Los ojos brillantes de Nailery se expusieron después en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa para mostrar el sufrimiento y la ilusión de la niñez hondureña. Cada uno de los pixeles demuestra que se necesita tomar perspectiva para entender las estadísticas y que la solución pasa por invertir en los niños para crear las oportunidades necesarias que garanticen sus derechos, en especial los de aquellos más vulnerables.

Daniel Atienzar trabaja en el área de comunicación de UNICEF Honduras

Una versión adaptada de este post fue publicada en el periódico español ’20 Minutos’

Children at the transit center play a game of soccer. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Tras ser puestos en libertad por grupos armados, los niños aprenden a ser niños

Las bolsas con amuletos que los niños liberados del grupo Anti-Balaka llevaron al centro de refugiados en tránsito. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Las bolsas con amuletos que los niños liberados del grupo Anti-Balaka llevaron al centro de refugiados en tránsito. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Sentado en el suelo en el centro de Bambari, en la República Centroafricana, donde se alojan de manera provisional niños que estuvieron asociados con agrupaciones armadas, Jonathan*, de 16 años, observa el contenido de una gran bolsa repleta de “jujus”, como collares, brazaletes y pequeños morrales.

“Este amuleto me protegía de los proyectiles de los Kalashnikov”, explica, “y este otro me tornaba invisible al enemigo”. Le rodean varios niños a los que les sorprende mucho que Jonathan comparta tamaños secretos con extraños. Jonathan toma un cuchillo y abre de un tajo uno de los amuletos. Se escuchan un murmullo del grupo que le rodea. Jonathan levanta la mirada, sonríe y dice: “Ahora estamos a salvo. Ya no necesitamos nada de esto”.

Yo fui testigo, hace unos dos meses, de la liberación de estos niños por parte de uno de los grupos armados que participaron en el conflicto de la República Centroafricana, que causó el desplazamiento de cientos de miles de personas. Estos niños estaban con la agrupación Anti-Balaka, que se creó como milicia de autodefensa contra Ex-Seleka, un grupo mayoritariamente musulmán que se apoderó brevemente del poder en la República Centroafricana en 2013.

En esta foto, tomada en mayo de este año, se ve a los niños asociados con la agrupación Anti-Balaka minutos antes de su liberación.

En esta foto, tomada en mayo de este año, se ve a los niños asociados con la agrupación Anti-Balaka minutos antes de su liberación. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

El 14 de mayo, en Bambari, un pueblo de la región central de la República Centroafricana, ambos grupos liberaron a 357 niños que habían prestado servicio en sus filas. Pese a que todos los niños fueron puestos en libertad por Anti-Balaka y Ex-Seleka el mismo día, ambos grupos fueron enviados a dos centros de refugiados en tránsito diferentes. Aunque en Bambari ahora reina la paz, sigue siendo un pueblo de la primera línea de batalla, dividido en dos sectores por un río. Sólo ahora, los pobladores de ambas comunidades han comenzado a cruzar durante el día el puente que une a ambos sectores para ir a los mercados, aunque al atardecer todos los pobladores regresan a las partes de Bambari donde residen.

El día de la liberación de los niños, nos adentramos en el bosque lo más cerca posible de sus bases para servirles simbólicamente de escolta durante su regreso a la libertad. Era una tarde cálida y húmeda. El comandante, que vestía una camiseta rasgada adornada con el rostro de Bob Marley, nos esperaba en un claro del bosque. Le rodeaban 181 niños harapientos, en algunos casos de apenas seis o siete años de edad. Estaban camuflados con hojas y tenían los rostros cubiertos de lodo negro. Todos guardaban silencio.

A una señal del comandante, los niños se quitaron el camuflaje, dejaron caer sus cuchillos al suelo e iniciaron la marcha. Tomándome de la mano, el comandante me dijo mientras señalaba a un niño muy pequeño: “¿Ves a ese pequeñito? Tiene solamente siete años. Lo dejo en tus manos, pero tienes que vigilarlo celosamente… porque ya sabe matar”.

Juego de damas en el centro de refugiados en tránsito. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Juego de damas en el centro de refugiados en tránsito. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Ahora, cuando llego al centro donde están alojados los niños, veo a decenas de ellos bailando en un descampado desde donde llegan los sonidos de canciones tradicionales y de tambores y trompetas. Otros niños juegan al fútbol mientras otros más se sientan a la sombra, concentrados en sus partidas de damas. Reconozco a varios. Son los mismos niños que en mayo último eran la personificación de la solemnidad y la confusión. Hoy, sin embargo, están sonrientes.

En su mayoría, estos niños tienen familias que viven cerca, de manera que pasan la noche con sus parientes tras permanecer durante el día en el centro, donde reciben apoyo médico y psicosocial. También mantienen largas conversaciones con trabajadores sociales que les ayudan a superar las experiencias que han vivido y a comprender que fueron víctimas, además de explicarles que deben dejar atrás la violencia.

En el campamento también se ha evaluado el nivel de educación de cada niño, y aquellos que están en condiciones de recibir educación escolar participarán en breve en cursos de recuperación que cuentan con el apoyo de UNICEF. De esa manera podrán reanudar normalmente su educación en octubre, cuando se inicie el nuevo año escolar. Los que no puedan recibir de inmediato educación escolar participarán en programas de aprendizaje acelerado y en cursos de capacitación laboral.

Los niños del centro de refugiados en tránsito juegan al fútbol. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Los niños del centro de refugiados en tránsito juegan al fútbol. ©UNICEF CAR/2015/Le Du

Joachim, que dirige una ONG local a cargo del cuidado de los niños, explica por qué estos decidieron espontáneamente llevar los amuletos al centro a pocos días de ser liberados. “Les habíamos estado diciendo que tenían que olvidarse de la guerra”, explica. “Pero nunca les pedimos que hicieran eso. Ellos decidieron por su cuenta que ya no necesitaban los amuletos. Fue una manera de dejar atrás lo que habían vivido”.

Iniciar una nueva vida nunca es fácil, especialmente si uno es un niño que vive en un campamento de refugiados y que ha presenciado, o llevado a cabo, cosas que ningún ser humano debería ver o hacer. Los 357 niños liberados en mayo en Bambari por los grupos armados Anti-Balaka y Ex-Seleka tienen por delante un largo camino que recorrer.

Tras haberse logrado que todas las facciones involucradas en el conflicto acordaran dejar en libertad a todos los niños en sus filas, UNICEF trabaja para garantizar que las ceremonias de mayo pasado se repitan en todo el país. Teniendo en cuenta que todavía hay entre 6.000 y 10.000 niños en esas agrupaciones armadas, se espera que en el futuro se descarten muchos amuletos más.

Donaig Le Du es la Jefa de Comunicación de la Oficina de UNICEF en la República Centroafricana.

*El nombre ha sido cambiado para proteger la identidad.

La Selección de Fútbol de Chile, campeona de Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

Cerca de 300 mil personas dijeron no a la discriminación durante la Copa América 2015

La Selección de Fútbol de Chile, campeona de Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

La selección de fútbol de Chile, campeona de la Copa América, levantando la Tarjeta Verde en señal de respeto. ©Unicef Chile/2015/Copa América

Cerca de 300 mil personas en las tribunas del Estadio Nacional, el principal recinto deportivo de Chile, dijeron NO a la discriminación en contra de los niños, en el marco de la campaña “América nos une. No hagas tú la diferencia” de UNICEF y la ONG Fútbol Más. Esta iniciativa desarrollada en el contexto de la Copa América Chile 2015, contó como principal impulsor al capitán de la selección chilena, Claudio Bravo, quien se coronó junto a su equipo como campeones del torneo.

A través de “Tarjetas Verdes”, los hinchas de la selección chilena de fútbol se sumaron en cada partido de la escuadra nacional a esta iniciativa de alcance regional, para alzar la tarjeta en señal de respeto y en favor de la inclusión de todos los niños y niñas del continente.

“La Tarjeta Verde, nuestra principal acción de la cruzada por la inclusión que pusimos en marcha para esta versión del certamen de fútbol más antiguo del mundo, se transformó en un símbolo masivo de respeto. Estamos muy agradecidos por el inmenso apoyo que recibimos de parte de los propios jugadores chilenos, del público, como también de nuestros aliados de la campaña y de diversos otros actores públicos que ayudaron a conseguir este positivo impacto”, explicó Hai Kyung Jun, Representante de UNICEF para Chile.

En la final de la Copa América, más de 200 millones de telespectadores fueron testigos de esta acción en todo el mundo, hecho sin precedentes en el mundo del fútbol. Las “Tarjetas Verdes” se transformaron en una cábala durante esta competencia deportiva, la que muchos hinchas esperan que vuelva a efectuarse en señal de respeto en los próximos eventos deportivos, en otras latitudes, promoviendo el respeto y la no discriminación.

Alexis Sánchez (Chile)

Jugadores de la Copa América 2015 se suman a la campaña “América Nos Une. No Hagas Tú La Diferencia”

Los jugadores, integrantes de las doce selecciones nacionales participantes, tienen una particularidad en la Copa América de Chile: en la manga izquierda de sus camisetas llevan estampado un emblema de UNICEF, como símbolo del compromiso a favor de la inclusión y no discriminación de los niños, niñas y adolescentes del continente.

Alexis Sánchez (Chile)

Alexis Sánchez (Chile)

La campaña “América nos une. No hagas tú la diferencia” tiene como protagonistas a los jugadores de cada selección y a los hinchas en los estadios y en las redes sociales. Esta es la cuarta vez consecutiva que UNICEF realiza acciones a favor de los niños en la Copa América.

En los partidos disputados por la selección de Chile, más de 150 mil hinchas chilenos levantaron una tarjeta verde de UNICEF y Fútbol Más mientras se entonaron los himnos nacionales del Ecuador, México y Bolivia, en señal de respeto y bienvenida tanto a los jugadores como a los simpatizantes visitantes. Estas acciones buscan contribuir y promover un cambio cultural en el fútbol y reemplazar los habituales silbidos al rival por mensajes de respeto y fraternidad.

Además, durante toda la competencia los hinchas de todo el continente podrán compartir contenidos a favor de la infancia a través de las redes sociales.

UNICEF considera urgente promover, respetar y garantizar los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes migrantes, tal como lo indica la Convención sobre los Derechos del Niño. Cada Estado debe asegurar que toda la infancia tenga acceso equitativo a una educación de calidad, salud y protección legal y social.

En el marco de Copa AmŽrica, la Ministra del Deporte, Natalia Riffo, el Ministro Secretario General de Gobierno, Marcelo D’az, y el jefe del Plan Estadio, JosŽ Roa, presentaron el sitio web www.bienvenidaamerica.gob.cl, en el coliseo central del Estadio Nacional. Santiago, Chile 04/06/2015 Foto: Max Montecinos/MINDEP

© Unicef Chile/2015/Copa América

Una vez más la Copa América es una excelente plataforma para promover una cultura de respeto. Debemos contribuir a erradicar totalmente la discriminación, que afecta la vigencia de los derechos de los niños y las niñas de la región.

En este contexto, UNICEF y Fútbol Más invitan a todos los actores sociales y al público en general a sumarse a esta cruzada de no a la discriminación, para construir países más inclusivos, donde los niños, niñas y adolescentes crezcan libres de prejuicios.

El sitio web de la campaña de UNICEF, realizada junto a la Fundación Fútbol Más, es www.unicef.cl/web/copaamerica2015.

School children in India wash their hands prior to the mid-day meals. © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

5 cosas que necesitas saber sobre saneamiento y agua potable

Escolares en la India se lavan las manos antes de la comida a mediodía.  © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

Escolares en la India se lavan las manos antes de la comida a mediodía. © UNICEF/INDA2011-00484/Vishwanathan

2015 es la fecha límite para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). También es un momento para reflexionar sobre los avances logrados durante la era de los ODM. Los ODM desafiaron a la comunidad mundial para reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso sostenible a agua potable y servicios básicos de saneamiento entre 1990 y 2015.

El Programa Conjunto de Monitoreo para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento de la OMS y UNICEF (JMP, por sus siglas en inglés) se creó en 1990 y ha monitoreado los cambios en la cobertura nacional, regional y mundial desde entonces. El último informe del JMP Progresos en materia de saneamiento y agua: informe de actualización de 2015 y evaluación de los ODS, señala lo lejos que hemos llegado en los últimos 25 años, y lo que todavía queda por recorrer para lograr el acceso universal post-2015.

Esto es lo que necesitas saber:

Desde 1990…

  1. Se han conseguido enormes avances en el acceso a agua potable – 2,6 mil millones de personas han obtenido acceso a una fuente mejorada de agua potable desde 1990, y el 91 por ciento de la población mundial ahora utiliza una fuente mejorada de agua potable en comparación con el 76 por ciento en 1990. Una fuente mejorada de agua potable se define como una que está protegida de la contaminación exterior. Estos avances sucedieron a medida que la población mundial aumentó en 2 mil millones de personas de 5,3 mil millones en 1990 hasta 7.300 millones en 2015.
  2. El progreso ha sido mucho más lento cuando se trata de servicios de saneamiento – Un tercio de la población mundial -2,4 mil millones de personas- aún no tienen acceso a mejores instalaciones de saneamiento, que separen los desechos humanos del contacto humano. Casi mil millones de personas (946 millones) no utilizan ninguna instalación de saneamiento y defecan a la intemperie, en los campos, arbustos o cuerpos de agua. Esta práctica, conocida como la defecación al aire libre, contamina el medio ambiente, afectando a comunidades enteras, y está relacionada con el retraso del crecimiento infantil.
  3. El progreso ha sido desigual – Donde vives hace la diferencia. Nueve de cada diez personas que practican la defecación al aire libre y ocho de cada diez personas que no tienen una fuente mejorada de agua potable viven en zonas rurales. Las personas que viven en el África subsahariana y Asia meridional están particularmente desfavorecidas, más aún si son pobres. Mientras tanto, casi todos los países desarrollados tienen acceso universal al agua potable y el saneamiento.
  4. Los datos han sido cruciales para medir los avances y revelar conocimiento – El JMP ha monitoreado el progreso sobre acceso a agua y saneamiento desde 1990. También ha presentado datos que han traído a la luz las desigualdades entre los distintos grupos, incluyendo los residentes urbanos y rurales, la carga de género en la recolección de agua, y la exclusión persistente de los pobres de los servicios de agua y saneamiento. Será crucial contar con datos robustos y desglosados, un análisis profundo y una presentación convincente, durante la transición a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y trabajar hacia un futuro en el que nadie se quede atrás.
  5. Agua y saneamiento han sido fundamentales para el desarrollo sostenible – Sin agua, se ven afectados el saneamiento y la higiene, las personas, los países y las economías enteras. Las mujeres gastan grandes cantidades de tiempo recolectando agua, y a menudo se ponen en riesgo en el proceso, la gente está demasiado enferma para trabajar y ser productiva, y millones de niños mueren de neumonía y enfermedades diarreicas que se pueden prevenir. Agua y saneamiento también son fundamentales para la realización de otros objetivos de desarrollo humano.

Explora la visualización de datos interactiva por ti mismo.

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Tom Slaymaker es especialista en Estadística y Monitoreo en la sección de Datos y Análisis de la División de Datos, Investigación y Políticas, en la sede central de UNICEF.

UNICEF field trip to visit the Wixarica, Nuevo Colonia, Santa Catarina, Jalisco, Mexico, October 15, 2014.
Also known as the Huichol, the Wixárika are an indigenous group with a rich spiritual life and mythological cosmology incorporating the use of peyote, long peregrinations, and ancient rituals. The children are vibrant, joyous, curious and full of life…as children are.

UNICEF wants to photograph throughout the Mexican state of Jalisco for a report documenting the lives of children in the region. We visited a number of rural and urban sites, though most memorable was the journey to the far north to visit the Wixárika people in the mountainous village of Santa Catarina.

Sobre la mayor y mejor inversión en la infancia de América Latina

GONZALO BELL_El Salvador  416

© UNICEF El Salvador/Bell

Cuando alguien dice que es importante invertir en la niñez para garantizar sus derechos, reducir desigualdades y así construir sociedades más democráticas, los políticos asienten con la cabeza y todo el mundo está de acuerdo. Lo difícil es ver estas prioridades reflejadas en los presupuestos públicos.

En estos últimos diez años, y a pesar de la crisis financiera y económica global que afectó a la mayoría de países, los gobiernos de América Latina y el Caribe han ido aumentando las asignaciones presupuestarias en el área social en general y en la infancia en particular.

No sólo los gobiernos invirtieron más, sino que han venido haciendo esfuerzos para invertir mejor.

Sin embargo, si bien América Latina ha sido pionera en medir la inversión pública en niños y niñas, también es cierto que hay países de esta región donde todavía no tenemos la certeza de cuánto se destina del presupuesto público para esta población. Si es cierto que sólo lo que se mide se puede mejorar, la cuantificación de estos recursos es una condición necesaria para conocer su evolución, determinar su suficiencia -o no- y evaluar si se están mejorando las vidas de las personas -en este caso, los niños- que viven en un país.

El pasado mes de mayo nos reunimos en Quito, Ecuador, con representantes de 21 países de América Latina y el Caribe para discutir la importancia de una inversión social suficiente, adecuada, oportuna y equitativa dirigida a niños, niñas y adolescentes.

El seminario internacional Inversión en la Niñez en América Latina y el Caribe: Hacia una inversión más eficaz y equitativa en la niñez es el tercero que organizamos, después de los de Bogotá en 2013 y Lima en 2014 para tratar la necesidad de medir periódica y sistemáticamente la inversión en la infancia y también de dirigir la mirada hacia la calidad del gasto. Por ejemplo, no es lo mismo gastar mucho dinero en pintar escuelas que en formar a profesores, lo que tendría un impacto directo en la vida de los niños.

El trabajo en el área de las políticas públicas requiere tiempo antes de ver sus resultados. Esta serie de seminarios ha servido para compartir las experiencias de los participantes, aprender del trabajo que los países realizan en este tema y proveer insumos para una definición más clara del Articulo 4 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que estipula que los Estados Partes adoptarán medidas “hasta el máximo de los recursos de que dispongan” para hacer efectivos los derechos del niño.

Hoy podemos decir que los Estados latinoamericanos y caribeños reconocen los argumentos de orden ético, económico y político a favor de invertir en la niñez, pero sobre todo, que actúan en consecuencia. Los incrementos en el presupuesto dirigido a niños y adolescentes en Perú y Ecuador, el anexo presupuestal específico para la infancia en México o el rigor técnico de las mediciones en Honduras y Guatemala son algunos ejemplos.

Es por ello que trabajamos en tres frentes. Por un lado, para que todas las sociedades de la región conozcan con certeza los esfuerzos que sus Estados, a través de los presupuestos públicos, dedican a cumplir los derechos de los más jóvenes. Segundo, para que en aquellos países donde esta tarea ya se lleva a cabo se profundice en el análisis de su calidad y efectividad. Y tercero, que la experiencia latinoamericana sirva para abanderar la abogacía por una mayor y mejor inversión en la infancia y adolescencia a nivel global. Solamente el esfuerzo conjunto permitirá que la región cuente con Estados comprometidos, sociedades empoderadas y niños que disfrutan de los mismos derechos.

Además, lo discutido en el seminario de Quito es especialmente relevante y oportuno en el momento actual: Jefes de Estado, Ministros de Hacienda y la cooperación internacional se reunirán en Addis Abeba (Etiopia) del  13 al 16 de julio en la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, para tratar de asegurar los recursos necesarios para implementar los próximos Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030.

Es el momento de asegurar una mejor inversión en los derechos de la infancia en el marco de estos objetivos. Pero solamente conociendo lo que gastamos hoy, podremos saber cuánto necesitaremos mañana y cómo habrá que invertirlo para hacer realidad esos derechos. En esto, América Latina tiene un camino avanzado que sería bueno mostrar al mundo.

Joaquín González-Alemán y Gerardo Escaroz son, respectivamente, Asesor Regional y Especialista del área de Políticas Públicas en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Por los sueños de mi hija

Desde muy temprano en la mañana, Selena, de diez años, y sus dos hermanas pequeñas comienzan a hacerse cargo de las tareas de la casa. Junto con algunas amigas del vecindario se dirigen después a la escuela, y en la tarde ayudan a cultivar maíz en el pequeño terreno que su familia tiene en su comunidad Tzotzil de Chiapas. Su mamá también trabaja muy duro en el campo, pero lo que obtienen del cultivo de la tierra no es suficiente porque no cuentan con las herramientas adecuadas y el terreno ya no es tan fértil como antes. Ante esta situación, el papá de Selena tendrá que alejarse de su familia para conseguir sustento.

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El papá de Selena hace planes para salir a buscar empleo que no encuentran en su comunidad, por ahora se está recuperando de una lesión y no puede trabajar como albañil, con lo que mantenía a su familia. “Aunque para mí es muy duro dejar a mi mujer y a mis hijas,” afirma inquieto, “pienso volver a salir en cuanto me recupere de la espalda, porque es la única forma que tengo de atender a mi familia y de mandar a la escuela a mis tres pequeñas”.

El papá de Selena sabe lo mucho que le gusta la escuela a su hija y recuerda que su gran sueño es ser doctora y ayudar a su comunidad.  Lo que más le preocupa es que su hija tendrá que tomar el autobús o vivir fuera para estudiar la secundaria.  Él preferiría no irse lejos de su familia, pero no hay otra opción, porque eso es lo que hace un papá para apoyar los sueños de su hija.

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UNICEF apoya comunidades indígenas para que todos los niños y las niñas tengan educación de calidad y el día de mañana contribuyan al desarrollo de sus comunidades. Así muchos niños pueden seguir estudiando y estar cerca de sus familias, porque con tu apoyo ayudamos a cumplir sus sueños.

 

Amaia López, cooperante de UNICEF México

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A health worker tends to a newborn baby. The health care facilities that remain open have few medicines to treat children, and essential medical supplies such as bandages, syringes and other crucial equipment are running low.

Los servicios de atención sanitaria se desmoronan en Yemen

Un trabajador sanitario atiende a un recién nacido. Los establecimientos que continúan abiertos disponen de pocos medicamentos para tratar a los niños, y comienzan a escasear los suministros médicos esenciales, como vendas y jeringuillas, y otro material de importancia crucial

Una trabajadora sanitaria atiende a un recién nacido. Los establecimientos que continúan abiertos disponen de pocos medicamentos para tratar a los niños, y comienzan a escasear los suministros médicos esenciales, como vendas y jeringuillas, y otro material de importancia crucial. Imagen extraída de video de archivo.

Este ha sido otro día de ajetreo para la Dra. Ahlam Al-Maqtari y sus colegas del hospital de Al-Sabeen, en la capital de Yemen, Sana’a.

Infatigable, la Dra. Al-Maqtari trabaja largas horas sin descanso para dar tratamiento a los niños y niñas heridos y a otros pacientes que presentan complicaciones médicas llegados de todas partes de la ciudad.

“Ya en la primera semana de conflicto, recibimos tres casos de mujeres con partos complicados. Dos de ellas murieron por la pérdida excesiva de sangre, porque no pudieron llegar a tiempo al hospital debido a los enfrentamientos y a la falta de transporte”, dice la Dra. Al-Maqtari.

La situación es similar en todo el país. Los yemeníes que precisan servicios de atención médica enfrentan dificultades enormes. Hasta la fecha, más de 470.000 niños menores de 5 años han resultado directamente afectados por el cierre de 158 establecimientos sanitarios. Y los establecimientos que continúan abiertos disponen de pocos medicamentos para tratar a la infancia, y comienzan a escasear los suministros médicos esenciales, como vendas y jeringuillas, y otro material de importancia crucial. También falta combustible para el normal funcionamiento de los hospitales y los centros de salud.

“No hay electricidad en el hospital. No tenemos botellas de oxígeno. ¿Cómo vamos a funcionar así? Tenemos que usar las incubadoras para los recién nacidos y aplicar las anestesias sin oxígeno. ¿Cómo se puede operar sin la electricidad necesaria para que los equipos funcionen? Uno se siente impotente, como si le hubieran cortado las manos. Y se supone que tenemos que tratar a todos estos pacientes”, cuenta, exasperada, la Dra. Al-Maqtari.

Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan asistencia humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria.

Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan ayuda humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria. Imagen extraída de video de archivo.

Catástrofe humanitaria
Casi tres meses después del inicio del conflicto, hay 21 millones de personas que precisan asistencia humanitaria: Yemen está al borde de una catástrofe humanitaria. Según proyecciones de UNICEF, al ritmo actual de deterioro de los servicios sociales básicos, 2,5 millones de niños corren el riesgo de padecer diarrea, 1,3 millones están en peligro de sufrir neumonía y casi 280.000 podrían padecer malnutrición en los próximos 12 meses. El conflicto ha causado un parón en Yemen, que ya de por sí es uno de los países más pobres de Oriente Medio.

“Cada día, niños y niñas se despiertan al son terrible de los bombardeos y los enfrentamientos callejeros; y lo peor es que muchos de estos niños no tienen comida suficiente, carecen de agua potable, se alimentan mal y no pueden acceder a las clínicas de salud y hospitales cuando realmente lo necesitan”, explica Jeremy Hopkins, representante en funciones de la oficina de UNICEF Yemen.

Desde la escalada del conflicto en el mes de marzo, UNICEF y sus aliados se han organizado para proveer periódicamente al país suministros médicos y de agua saneamiento e higiene esenciales –por ejemplo, material quirúrgico, jeringuillas, medicinas, productos de higiene y pastillas para la depuración del agua–, a fin de mantener con vida a la infancia y las mujeres. Pero todo esto no es más que una gota de agua en el océano. Hasta que no se levanten las restricciones que impiden la importación comercial del combustible y los suministros alimenticios de los que dependen más del 90% de los yemeníes, millones de personas de este país están en peligro de sufrir un desastre humanitario como consecuencia del rápido colapso de los servicios de salud y de higiene.

La Dra. Nashwan Al-Husami trabaja en el hospital Al-Thawra de Taiz, ciudad donde en las últimas semanas han aumentado los enfrentamientos y el número de muertes de civiles.

“La sección de obstetricia y ginecología está ya cerrada debido a la escasez de personal, que en su mayor parte se debe a los bombardeos y los enfrentamientos casi diarios”, cuenta la doctora.

“Gracias a UNICEF, hemos recibido los suministros médicos básicos que permiten que el hospital continúe prestando servicio a la infancia y a las madres”.

De vuelta en el hospital Al-Sabeen de Sana’a, la Dra. Al-Maqtari y sus colegas se preparan para otra larga jornada en un quirófano que funciona sólo parcialmente. El sonido in crescendo de una sirena anuncia la llegada de otra ambulancia que transporta nuevos pacientes.