Category Archives: UNICEF Connect en español

Dominica_ErikaStorm1_CourtesyDominicaPrimeMinister1

Dominica: el trabajo por recuperarse tras la devastadora tormenta Erika

Dominica_ErikaStorm1_CourtesyDominicaPrimeMinister1

Vista del río Macoucherie afectado por la tormenta Erika en Dominica. (Foto: Cortesía del Primer Ministro de Dominica)

La noche del 26 de agosto comenzó como cualquier otra para Mary Fontaine, su esposo y sus dos hijos. La familia vive en la comunidad de Petite Savanne, en el sudeste de Dominica, un país insular de 750 kilómetros cuadrados en el Caribe oriental.

La familia Fontaine era consciente de la previsión meteorológica que advertía de lluvias provocadas por la tormenta tropical Erika, por lo que Mary aseguró la casa en la que vive con su familia. Estos fenómenos meteorológicos son comunes durante la temporada de huracanes en el Atlántico y, de hecho, Erika sería la quinta tormenta tropical de la temporada 2015. El país estaba pasando por una grave sequía, por lo que Mary se preparó para recibir estas lluvias tan necesarias.

Pero los más de 71.000 residentes de esta pequeña y montañosa isla no estaban preparados para la lluvia que azotaría Dominica durante 12 horas seguidas del jueves 27 de agosto. En total, 12,64 pulgadas de lluvia cayeron en este período de tiempo.

Interrupción de servicios
A medida que amanecía en Dominica, el nivel de la devastación se hacía evidente. Los derrumbes y caídas de rocas habían cubierto aldeas y bloqueado algunas de las carreteras principales. Más de doce grandes ríos se habían desbordado, causando graves inundaciones, inutilizando puentes vitales para la población y afectando a los servicios de electricidad, agua y telecomunicaciones.

Los vínculos con el mundo exterior quedaron cortados desde el momento en que las inundaciones y los escombros cubrieron el asfalto del principal aeropuerto comercial en el este del país, así como la pista de aterrizaje más pequeña en Roseau, la capital.

“Me desperté, y cuando salí de casa, sólo había agua, agua, agua por todas partes”, recuerda Mary. “He vivido aquí toda mi vida, pero nunca vi nada como esto. Ha sido un gran desastre en toda la zona”. Mary trató desesperadamente de contactar con sus familiares que viven en las casas vecinas.

Dominica_ErikaStorm1_UNICEFEasternCaribbean_2015_BrentonHenry

Mary Fontaine (a la izquierda), quien vive en la comunidad de Petite Savanne, sobrevivió a la tormenta. Su hermano y los dos hijos de él están desaparecidos. © UNICEF Eastern Caribbean/2015/B.Henry

Devastación
Petite Savanne fue golpeada con fuerza. Esta comunidad es el hogar de 753 personas. Once de las veinte personas muertas confirmadas y 21 de las 35 desaparecidas vivían en este desolado distrito. Entre los desaparecidos están el hermano de Mary y los dos hijos de él. Su sobrina fue localizada y se encuentra bien.

La devastación en esta comunidad está tan extendida que el Gobierno ha declarado Petite Savanne y otras ocho comunidades como zonas especiales de desastre. La decisión fue tomada después de evacuar Petite Savanne y otras tres comunidades afectadas. Todos los vecinos, excepto unos pocos residentes, ya han dicho adiós a sus hogares.

Urban Baron, quien reside desde hace tiempo en Petite Savanne, describe el escenario como “peor que una zona de guerra”.

“Más de 50 casas estaban al borde del colapso, y había deslizamientos de tierra por todas partes”, asegura. Describe cómo la gente cavaba en el barro para liberar a quienes habían quedado atrapados bajo sus casas. En muchos casos, las únicas herramientas que tenían eran sus propias manos.

Recuperación
El camino hacia la recuperación de Mary y sus vecinos en Petite Savanne -y de las casi 17.000 personas en la isla afectadas gravemente por la tormenta- será largo e incierto. Carreteras y puentes serán reparados, pero las cicatrices emocionales pueden perdurar por más tiempo en esta isla conocida como ‘la isla de la naturaleza’ del Caribe.

El Gobierno ha hecho un llamamiento a la ayuda internacional, y la ayuda está llegando.

Dominica_ErikaStorm1_UNICEFEasternCaribbean_2015_DarioWilliams1

Suministros provistos por UNICEF fueron distribuidos desde Barbados para ser trasladados a Dominica. © UNICEF Eastern Caribbean/2015/D.Williams

UNICEF ha enviado hasta ahora 4.000 tabletas de purificación de agua, más de 500 cajas con kits de higiene para adultos y 100 kits de higiene infantil a las zonas más afectadas. Ahora, la organización trabaja con el Ministerio de Educación para determinar la extensión del daño al sector educativo, antes del inicio del curso escolar que estaba previsto para el próximo 7 de septiembre.


Patrick Knight es Especialista de Comunicación en UNICEF Caribe Oriental.

(Traducido a español por Marcos González Díaz, de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe)

IMG_4634

Pedaleando por la educación indígena en Paraguay

En medio de senderos plagados de mosquitos, caminos llenos de barro y una naturaleza exuberante, un grupo de ciclistas conformado por distintos profesionales y personalidades de Paraguay recorrió comunidades indígenas del Chaco para conocer la realidad de los niños y niñas nativos como parte de una expedición organizada por UNICEF Paraguay.

Los participantes posan al inicio de la expedición ciclística, en la entrada de la comunidad indígena Armonía, a 400 km al norte de Asunción. © UNICEF Paraguay/2015/Brom

Los participantes posan al inicio de la expedición ciclística, en la entrada de la comunidad indígena Armonía, a 400 km al norte de Asunción. © UNICEF Paraguay/2015/Brom

Bajo la consigna ‘Cero niños fuera de la escuela’, una marcha ciclista quiso concienciar ‘in situ’ sobre la realidad de los niños y niñas que viven en el Chaco paraguayo y las dificultades que enfrentan en su día a día para llegar a la escuela, lo que en muchos casos acaba influyendo para que abandonen los estudios.

Según datos oficiales del Gobierno de Paraguay, el 7,8% de personas de entre 6 y 17 años de edad no asiste a una institución educativa de enseñanza formal en el país, es decir, unos 125.000 niños, niñas y adolescentes permanecen fuera de la escuela.

Para visibilizar esta realidad y sus causas, la expedición partió a unos 400 km al norte de Asunción, donde viven algunas de las comunidades indígenas de Paraguay. Hasta allí se trasladó el grupo de participantes conformado por periodistas, chefs, deportistas, empresarios, filósofos, médicos y entusiastas del ciclismo de aventura, entre otros perfiles.

El recorrido transitó por varias aldeas nativas del área. El encuentro central tuvo lugar en El Estribo, donde los participantes compartieron unos momentos con los líderes de la zona y conocieron sus principales preocupaciones y desafíos.

Uno de estos líderes, Gabriel Quintana, comentó que este año las familias decidieron destinar una parte del subsidio que reciben del Estado para comprar alimentos para los niños y niñas, por lo que prácticamente no se registraron deserciones escolares. “No se puede decir que los indígenas no quieren estudiar. Sí quieren. ¿Pero por qué no pueden? Por la falta de recursos”, explicó.

En el trayecto, los ciclistas pedalearon 65 kilómetros y pasaron por varias comunidades, donde fueron saludados por sus miembros, quienes los esperaban animadamente al costado del camino. “Todo el que pasaba, me saludaba. Me decía ‘¿a dónde vas?’. Y si me veían cansada, me decían ‘te falta poco’”, relató Yehimy Alison González, una conocida periodista de radio y televisión de Asunción.

Vicisitudes

Pero no todo fue alegría y camaradería en el recorrido. Varias partes de los caminos de tierra se encontraban anegadas, por lo que los ciclistas tuvieron que cruzar con esfuerzo el agua y el barro.

Todas estas dificultades les permitieron entender las vicisitudes que deben pasar diariamente niños, niñas y adultos para vivir en las duras condiciones que impone el Chaco paraguayo, donde acudir a la escuela es una difícil aventura para cualquier estudiante.

Dado que el Chaco es una zona con vegetación muy agreste, algunos de los participantes sufrieron el pinchazo de las ruedas de sus bicicletas, lo que les obligó a cambiarlas en medio de nubes de mosquitos que prácticamente eran inmunes a los repelentes de insectos.

Los caminos que atraviesan las aldeas indígenas del Chaco son de tierra y están rodeados de una vegetación agreste. © UNICEF Paraguay/2015/Villalba

Los caminos que atraviesan las aldeas indígenas del Chaco son de tierra y están rodeados de una vegetación agreste. © UNICEF Paraguay/2015/Villalba

“Yo pinché la rueda en uno de esos caminos que le llaman ‘picadas’ y quedé paralizado por unos cuatro o cinco minutos cambiando la rueda. Era impresionante la cantidad de mosquitos que tenía en todo mi cuerpo”, comentó Fernando Marín, un filósofo mexicano que trabaja en una ONG que también desarrolla proyectos sociales en las comunidades indígenas de la zona.

Pero más allá de las cuestiones de distancias y caminos intransitables, los participantes se dieron cuenta de un factor muy importante para aumentar la presencia de los niños en las aulas: la necesidad de una correcta alimentación. Como afirmaron los líderes indígenas con los que conversaron, el hambre es uno de los principales impedimentos que aleja a los estudiantes de las escuelas. La periodista Natalia Daporta -una de las participantes con gran experiencia en el área de educación- recorrió precisamente las comunidades recabando datos sobre la situación en este campo. “No recibieron hasta el momento merienda ni almuerzo escolar. Sabemos muy bien que la alimentación es muy importante para el rendimiento de los alumnos, y también para mantener a los chicos en la escuela”, indicó.

La experiencia

Al final de la jornada, la mayoría de los participantes estaban impactados con lo que habían vivido ese día y surgieron ideas para tratar de colaborar con la subsistencia de las comunidades. “Esta experiencia nos tiene que concientizar, para mí ha sido muy significativa y creo que tiene que generar una nueva cultura: que todos seamos conscientes de esos derechos que tienen los niños y el principal derecho a estudiar”, sostuvo Marín.

“La visita a las comunidades me permitió ver y sentir esas barreras invisibles que nosotros desde la ciudad no podemos percibir. Cuando uno tiene hambre, cuando uno está enfermo, cuando hay que recorrer muchísimos kilómetros para poder ir a la escuela… llegar a ella y aprender es un verdadero desafío para esos niños y esas niñas”, reflexionó la abogada María José Rivas. Tras la experiencia, ella consiguió un importante lote de medicamentos que fue enviado a El Estribo, donde no se contaba con productos médicos básicos cuando los expedicionarios la visitaron.

Nadia Cano, periodista y ciclista, posa con algunos niños y niñas de la comunidad El Estribo. © UNICEF Paraguay/2015/Villalba

Nadia Cano, periodista y ciclista, posa con algunos niños y niñas de la comunidad El Estribo. © UNICEF Paraguay/2015/Villalba

Asimismo, está previsto realizar una jornada de evaluación y sistematización de propuestas con los participantes para mejorar la situación de las comunidades indígenas de la zona. Todo esto será presentado posteriormente a las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura del Gobierno paraguayo para contar también con su apoyo.

La expedición ‘Cero niños fuera de la escuela’ se confirmó así como una actividad no tradicional que buscó atraer la atención de diferentes tipos de personas hacia el Chaco y sus aldeas nativas, la mayoría de las cuales no siempre se encuentra en la agenda de las prioridades de las autoridades nacionales, ya sea por su lejanía geográfica como por su invisibilidad política y real.

UNICEF es una de las organizaciones que trabaja en el Chaco paraguayo, específicamente en el distrito de Tte. Manuel Irala Fernández, mediante acciones integradas que buscan desde hace dos años asegurar que niños y adolescentes se inscriban, permanezcan y aprendan en la escuela. En este sentido, apoya campañas de comunicación para sensibilizar a la comunidad educativa sobre esta problemática y fortalece al Consejo Distrital de Educación, que está integrado por representantes de la municipalidad y de la comunidad educativa. Asimismo, UNICEF apoya los sistemas escolares de agua y saneamiento y educación en higiene, la capacitación de docentes rurales e indígenas, la producción de materiales educativos en las diversas lenguas indígenas de la zona y a las organizaciones de mujeres indígenas para que incidan en las políticas educativas y en proyectos productivos.

* Diego Brom y Nadia Villalba son, respectivamente, asistente y consultora de Comunicación de UNICEF Paraguay

 

Back in April, residents fill their containers with water at outdoor taps in Sana’a.

Controles fronterizos, agua y los niños de Yemen

Un niño empuja un carro lleno de garrafas en Saná, la capital de Yemen.

Un niño empuja un carro lleno de garrafas en Saná, la capital de Yemen. © UNICEF/NYHQ2015-1291/Yasin

Mi trabajo consiste en garantizar que cada vez más gente consiga acceso a agua y saneamiento en Yemen, uno de los países con mayor escasez de agua del mundo. Después de llevar menos de un mes aquí, tuve que marcharme de Saná junto con otros colegas de las Naciones Unidas a causa del empeoramiento del conflicto.

Ahora se está celebrando el mes sagrado del Ramadán y he vuelto a Saná. Aunque me alegra estar de vuelta, tengo sentimientos encontrados. La ciudad agitada y llena de vida que dejé hace tan solo tres meses ahora está desierta, excepto por las colas kilométricas de coches que esperan para echar gasolina y la basura que hay amontonada en las calles. Llegamos a un control fronterizo en el que veo a un chico con un rifle que parece demasiado joven para llevar un arma. Un poco más adelante veo una fila de personas frente a una mezquita esperando para llenar sus garrafas de agua. En sus ojos se refleja la desesperación.

El conflicto de Yemen ha llevado al país al borde de una catástrofe humanitaria. Un colega lo describe como “la gota que colma el vaso”. Escuelas, hospitales, carreteras y puentes han sufrido daños, y los servicios públicos se han colapsado. Los suministros de comida, combustible y medicinas son muy escasos, y la falta de agua potable y saneamiento adecuado expone la salud de millones de personas a riesgos muy graves.

Es evidente que los yemeníes están sufriendo y que necesitan ayuda urgente, y ese es el motivo de mi regreso. Mi equipo y yo estamos trabajando a contrarreloj para proporcionar agua y kits básicos de higiene con jabón y bidones para los niños y las familias afectadas por el conflicto.

El pasado mes de abril, los ciudadanos llenaban sus bidones de agua en los grifos de la calle en Saná.

El pasado mes de abril, los ciudadanos llenaban sus bidones de agua en los grifos de la calle en Saná. © UNICEF/NYHQ2015-0870/Hamoud

Según estimaciones de las Naciones Unidas, un 80% de la población necesita asistencia humanitaria, una cifra que me pone la piel de gallina. Pero hay pequeños detalles que me alientan, como los camiones que están empezando a pasar por las calles de Saná para recoger la basura que estaba esparcida por todas partes. En cierta medida, esto ha sido posible gracias a UNICEF, que ha proporcionado combustible no solo a las autoridades locales, sino también a más de 10 ciudades de todo el país. Esto mantiene en funcionamiento las bombonas de los sistemas de agua urbanos y permite atender a millones de personas.

De vez en cuando me siento sobrepasado por las emociones. Es inevitable que mi corazón se acelere cada vez que mi cama se mueve por la noche a causa del estruendo de alguna bomba cercana. Sin embargo, lo que más me afecta es recibir noticias sobre la muerte de un miembro del equipo de nuestros aliados locales por el disparo de un francotirador mientras repartía agua en una comunidad, o del secuestro durante una semana de otra persona que construía letrinas para gente desplazada. Al mismo tiempo, se suceden historias heroicas de gente que transporta suministros y combustible para las bombas de agua por las zonas en las que se está desarrollando el conflicto más grave, unas zonas que nunca antes habían recibido ayuda.

Siento mucho respeto por todos mis colegas yemeníes que siguen poniendo sus vidas en peligro para salir a la calle a ayudar a los desplazados. Mi vuelta a Yemen me ha unido más a mi equipo. He comenzado a entender las dificultades que la gente de aquí afronta en su día a día, y eso no nos ha frenado a la hora de hacer planes dedicando todo nuestro esfuerzo. ¿Y si lográramos negociar el acceso a la recogida de los desechos sólidos en Adén, donde podría haber un brote inminente de una enfermedad? ¿Y si pudiéramos repartir kits de higiene a aquellos que se han quedado en Sadá porque no tenían medios para marcharse?

Es muy importante lograr atender a esas personas, ya que nuestro mayor temor no es que los niños de Yemen mueran por las balas o las bombas, sino por enfermedades prevenibles como la diarrea o la neumonía. Además de las vacunas y los servicios de atención médica, proporcionar agua limpia, un aseo y una pastilla de jabón puede salvar la vida de un niño. Aunque el conflicto empeore y se nos vuelva a prohibir el acceso, seguiremos intentando atender a los más necesitados. Y aún más importante: seguiremos esperando que un día termine el conflicto y la paz vuelva a los hogares de los yemeníes.

Marije Broekhuijsen trabaja en Yemen como especialista de UNICEF en Agua, Saneamiento e Higiene. Este post se escribió durante el mes de Ramadán.

Women stand in a shelter for girls and women who have endured sexual and gender-based violence, in Mogadishu, Somalia.

Un día de rabia

El viernes fue un día especialmente duro. El trabajo se mezcló con un sentimiento de indignación.

En realidad no era indignación, sino más bien rabia. Porque, entre otras cosas, nos centramos en varios informes sobre violaciones. Las terribles violaciones y la esclavitud a la que se somete a las mujeres y las niñas en Iraq. La terrible violación de una niña de 12 años en la República Centroafricana. La violencia sexual contra los trabajadores humanitarios. Y podríamos seguir con una larga lista.

Hay una “nueva costumbre” en el mundo: los conflictos y la violencia se están extendiendo, y la capacidad de la respuesta humanitaria es incapaz de alcanzar su ritmo a pesar de los esfuerzos de la gente y de los gobiernos de buena voluntad.

Zainab [NOMBRE CAMBIADO], de 16 años, coloca las manos para crear sombras en una pared iluminada por el sol, en un centro de tránsito asistido por UNICEF para niños ex-soldados que acaban de ser liberados. Se encuentra en la ciudad de N’dele, capital de la Prefectura de Bamingui-Bagoran, al norte de la República. Con la intención de vengarse de la muerte de su prometido, Zainab se unió a un grupo armado, pero una vez fue reclutada empezó a sufrir abusos sexuales por parte de los soldados. Ahora se recupera en este centro, donde además recibe formación básica de negocios para tratar de alcanzar su sueño de regentar un restaurante.

Zainab*, de 16 años, en el centro de tránsito asistido por UNICEF para niños ex-soldados recién liberados de la República Centroafricana © UNICEF/NYHQ2012-0884/Sokol

Sin embargo, el abuso sexual a mujeres, niñas y niños en conflictos no tiene nada de “nuevo”. Y, por supuesto, no podemos considerarlo una “costumbre”.

Hace tiempo que las mujeres y las niñas se consideran uno de los botines de la guerra. Si leemos acerca de la destrucción de los castillos y las ciudades antiguas por parte de los ejércitos victoriosos, encontramos una razón por la que el “botín” va precedido de la “violación”.

A principios de la era romana, cuando los sabinos se negaron a entregar a sus mujeres como esposas a los romanos, estos las capturaron.

De hecho, los textos religiosos antiguos, que reflejan la visión de sus autores y de la época, todavía sirven a los más pervertidos como una justificación de moralidad para la brutalidad de sus actos. Como informaba el New York Times el jueves, aquellos que esclavizan y violan a mujeres y niñas en Iraq de manera sistemática “justifican” sus actos con los textos del Corán.

Antes de que aquellos que no son musulmanes juzguen a esta religión, deberían recordar que los textos antiguos de otras religiones también podrían utilizarse con este fin. Según los Números 31:17-18, Moisés dijo a sus hombres después de una batalla: “Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida”. En otras palabras, esclavizad a las vírgenes.

Nadie en su sano juicio debería tomarse esos pasajes como una instrucción religiosa o absolución de unos actos tan crueles. Pero esos textos muestran que la violación no es una aberración; es el resultado más atroz del prisma que han utilizado los hombres a lo largo de la historia para considerar a las mujeres como algo que les pertenece.

En el antiguo código de conducta de los hindúes, las Leyes de Manu, se muestra a la mujer de esta forma en repetidas ocasiones. Por ejemplo, “Pita rakhshati…” — 9/3. “Las mujeres no son capaces de vivir solas, y por ello deben estar bajo custodia: la de su padre, cuando son niñas; la de su marido, cuando son mujeres; y la de su hijo, cuando son viudas”. De modo que se tratan como objetos que los hombres pueden utilizar a su antojo. Una actitud que puede derivar en consecuencias terribles.

Unas mujeres en el refugio para mujeres y niñas que han sufrido violencia sexual y de género en Mogadiscio, Somalia.

Unas mujeres en el refugio para mujeres y niñas que han sufrido violencia sexual y de género en Mogadiscio, Somalia. © UNICEF/NYHQ2012-0712/Holt

Preste atención a esta cruel estadística de las Naciones Unidas: se calcula que una de cada cinco mujeres de todo el mundo será víctima de violaciones o de intentos de violaciones en algún momento de su vida.

La cruda realidad es que no tenemos cifras exactas de las mujeres y niñas que sufren violencia sexual durante los conflictos, pero no hay duda de que son más de una de cada cinco.

Se calcula que más de 200.000 mujeres han sufrido violencia sexual en la República Democrática del Congo desde que comenzó el conflicto armado. Además, durante el genocidio de Ruanda de 1994, se denunciaron entre 250.000 y 500.000 violaciones a mujeres. En Bosnia, se estima que al menos 20.000 mujeres han sido violadas o han sufrido violencia sexual durante ese conflicto, aunque es posible que nunca se sepa el número exacto. Es difícil hacer una estimación de las mujeres y niñas violadas en Darfur. Y esto es solo una parte de la terrible lista de un horror mundial.

Las mujeres y las niñas no solo se consideran los botines de la guerra y del conflicto, sino que además sus violaciones se utilizan como instrumento de guerra para aterrorizar a la población y a los enemigos y conseguir su sumisión y su rendición. Por ello, siempre son víctimas del genocidio.

Así, el viernes, mientras trabajábamos para acelerar los procedimientos internos relativos a informes (de supuestos casos de violencia sexual y del trabajo que nuestros colegas realizan en el terreno para ayudar a las víctimas), sentimos rabia una vez más. No solo por ver cómo muchas mujeres y niñas siguen sufriendo violaciones, sino también porque, después de tantos siglos, los seres humanos seguimos violando nuestras mejores esperanzas.

Al final, mientras en las Naciones Unidas –como en muchas otras instituciones– nos enfrentamos a asuntos legales y procedimientos complejos, lo que más nos preocupa es conseguir que en lugar de producir aturdimiento moral, las estadísticas y los testimonios de abuso sexual produzcan un sentimiento de indignación que nos impulsen a actuar.

Anthony Lake es el Director Ejecutivo de UNICEF. Geeta Rao Gupta es Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF.

Esta historia se publicó en el Huffington Post  el 17 de agosto de 2015.

*El nombre se ha cambiado para preservar su identidad.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

#TuVozCuenta con U-Report México

¿Se imaginan qué increíble sería si pudiéramos preguntarle a los jóvenes sobre sus intereses, opiniones y necesidades en los lugares donde viven, y que pudiéramos obtener y analizar esa información en tiempo real? Imagínense que estuviéramos diseñando un programa que ayudara a los jóvenes a conseguir empleo después de sus estudios. Bueno, pues para ello, no sólo requeriríamos información estadística y diagnósticos de la situación de la educación y el mercado laboral; sino que también necesitaríamos conversar con muchos jóvenes para entender sus aspiraciones e ideales, temores y angustias, entender los retos a los que se enfrentan y la presión que muchas veces sentimos. De esta forma, podríamos lograr empatía con sus experiencias, pensamientos y emociones; y así diseñar un programa que los entienda y apoye de la mejor forma posible.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Este proceso de consulta llevaría muchísimo tiempo, por lo que en muchas ocasiones, los programas se diseñan tomando sólo en cuenta la información de diagnósticos y estudios hechos por especialistas. Lamentablemente, por falta de tiempo, muy pocas veces se les pregunta a los jóvenes qué es lo que quieren, cómo lo quieren y por qué lo quieren así.

El pasado jueves 13 de agosto, como parte de las celebraciones del Día Internacional de la Juventud, compartimos con cientos de jóvenes la buena noticia de que U-Report había llegado a México. Con U-Report los jóvenes de más de 17 países en el mundo están utilizando la misma tecnología que usan para comunicarse entre amigos para participar con sus ideas y opiniones en el desarrollo de sus comunidades y de sus países.

©UNICEFMéxico/LuisCedeño

©UNICEFMéxico/LuisCedeño

U-Report permite a UNICEF, y a sus aliados en México, consultar en tiempo real a los jóvenes sobre lo que sucede en sus comunidades, los servicios que reciben, los temas públicos que son de su interés, sus necesidades y expectativas. Esta valiosa información se recibe, analiza y procesa en segundos, para generar un reporte que es entregado a las personas que están tomando las decisiones públicas que tienen efecto en la vida de todos los jóvenes mexicanos. De esta forma, U-Report ayuda a tomar decisiones más informadas, a diseñar servicios y programas públicos que tomen en cuenta la visión, opiniones e intereses de los jóvenes.

Ese jueves, el auditorio se llenó del entusiasmo de cientos de personas que participaron con novedosas ideas para enfrentar los retos en educación, salud, bienestar económico y convivencia social que viven los jóvenes en México. A partir de ese momento, cientos de jóvenes se hicieron U-Reporters y serán embajadores de este movimiento por el cual nuestra voz adquiere el súper poder de unirse a millones más para que sea escuchada fuerte y clara donde quiera que sea.

©UNICEFMéxico/LuisCedeño

©UNICEFMéxico/LuisCedeño

Jaime Archundia es Responsable de Innovación de UNICEF México

Únete a U-Report México 

Sígue a UNICEF México en:

Twitter

Facebook

Instagram

Youtube

2015-06-20_Haiti_Jacmel_Eldil (26)

Las vidas de los niños haitianos en el foco de atención

Djolanda, de 11 años, sentada en la puerta de su casa.

Djolanda, de 11 años, sentada en la puerta de su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Al sudeste de Haití, Yaquimel y sus alrededores reflejan la belleza del Caribe: playas de arena blanca, el océano azul celeste y un sol resplandeciente. Sin embargo, en medio de este tesoro tropical, muchos niños y sus familias luchan a diario ante las dificultades para llegar a fin de mes.

Hace poco estuve en Yaquimel visitando el Ciné Institute, una organización con base en Haití que forma a jóvenes haitianos que aspiran a ser cineastas. Es la única academia de cine de Haití y en ella rebosa el talento. La nueva alianza que une a UNICEF con el Ciné Institute constituye un acercamiento muy emocionante, ya que su objetivo consiste en poner las voces de los niños en el centro de atención. Compartimos el deseo de dar voz a aquellos que viven marginados, pero que aun así consiguen salir adelante con imaginación y coraje.

Las semanas que varios cineastas pasaron explorando distintos sitios dieron como resultado una lista llena de posibles historias sobre los niños haitianos y las dificultades a las que se enfrentan. Edile (13) y Djolanda (11) fueron los elegidos para el proyecto de un vídeo que será el comienzo de una nueva filosofía de la narración. Sus condiciones de vida están muy lejos de los principios establecidos por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, ratificada en Haití hace 20 años y según la cual todos los niños y niñas deben tener acceso a todo lo que necesiten para sobrevivir y desarrollarse.

Edile, de 13 años, se dirige hacia su casa.

Edile, de 13 años, se dirige hacia su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Todos los niños tienen el derecho a ir a la escuela, a jugar, a no tener que trabajar. Aunque no se pueda consentir que los niños trabajen, hemos de ser conscientes de que hoy en día miles de niños viven esa realidad. La concienciación es el primer paso para el cambio, y UNICEF trabaja mano a mano con el Gobierno para lograr un país en el que las palabras de la Convención se hagan tangibles. Las historias de Edile y Djolanda revelan que debemos esforzarnos más.

¿Quiénes son?

Edile vive con su padre y su hermana, que es discapacitada. Su madre los dejó hace dos años y se volvió a casar. Su padre sufre hipertensión desde que tuvo un infarto en 2013 y desde entonces no puede trabajar. Con la intención de contribuir a los escasos ingresos de la familia, Edile decidió trabajar tres días a media jornada en la panadería del barrio para ganar algo de dinero.

Edile y su padre sentados delante de su casa.

Edile y su padre sentados delante de su casa. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Sus pequeñas ganancias le ayudan a cuidar de su padre y a ahorrar para pagar la escuela. Es duro, perdió el último año de escuela por no tener dinero suficiente para pagarla, pero él sigue intentándolo, ya que es consciente de que la educación es crucial para su futuro. Sueña con ser ingeniero agrónomo. “Aquí hay mucha gente que pasa hambre. Quiero poder alimentar a mi país”, dice. “Espero que los adultos que vean este vídeo se esfuercen más para conseguir que todos los niños podamos ir a la escuela”.

Sus pequeñas ganancias le ayudan a cuidar de su padre y a ahorrar para pagar la escuela. Es duro, perdió el último año de escuela por no tener dinero suficiente para pagarla, pero él sigue intentándolo, ya que es consciente de que la educación es crucial para su futuro. Sueña con ser ingeniero agrónomo. “Aquí hay mucha gente que pasa hambre. Quiero poder alimentar a mi país”, dice. “Espero que los adultos que vean este vídeo se esfuercen más para conseguir que todos los niños podamos ir a la escuela”.

TInterior de la casa de Djolanda.

Interior de la casa de Djolanda. (c) UNICEF Haiti/2015/Walther

Todos los días, después de la escuela, Djolanda aprende a hacer vestidos con otras mujeres de entre 40 y 50 años. Ya lleva unos meses apuntada al curso y sabe hacer distintos tipos de vestidos, incluido su uniforme escolar. Djolanda tiene dos sueños: quiere ser enfermera para poder ayudar a los enfermos, y también aspira a ahorrar el dinero suficiente para construir una casa para su madre. “Mi madre es la única que nos cuida. Me preocupa su salud: hay muchas enfermedades por aquí”.

Edile y Djolanda representan solo dos de muchos casos similares, y sus historias son un ejemplo de valentía y esperanza que impulsa a los haitianos de todas las edades a seguir adelante. Ellos no esperan a que les ayuden, aunque tienen el derecho a recibir toda la ayuda posible. Debemos poner todo nuestro empeño para conseguir brindar educación, salud y felicidad a muchos niños como Edile y Djolanda. Todos los niños y niñas tienen los mismos derechos, independientemente de donde nazcan o donde vivan. La historia de la pobreza y la desigualdad suena distinta desde su punto de vista, ya que la narración cambia: de la miseria a la esperanza e inspirando acción, no compasión.

Manténgase en contacto para recibir actualizaciones y los vídeos terminados.

Cornelia Walther es la Jefa de Comunicación en UNICEF Haití.

A girl in Somalia holds out her hand to display her ink-marked finger, which demonstrates that she has been vaccinated against polio.

Un gran día para África: se acerca el fin de la polio

El 11 de agosto hizo un año del último caso del virus poliomielítico salvaje registrado en toda África, que se detectó en Somalia el 11 de agosto de 2014.

Durante la última generación se han hecho logros extraordinarios, y el continente africano se ha convertido en un poderoso símbolo de progreso.

Esto ha sido posible no solo gracias a una vacuna, sino también al trabajo infatigable de cientos de miles de voluntarios, líderes tradicionales y religiosos a  nivel comunitario, combinado con el compromiso y la determinación de los gobiernos nacionales y locales. A escala global, este trabajo ha implicado una importante alianza entre la OMS, Rotary International, los Centros para el Control de Enfermedades, la Fundación de Bill y Melinda Gates y UNICEF, respaldados por las generosas contribuciones de numerosos donantes públicos y particulares.

En Somalia, una niña muestra su dedo lleno de tinta, lo que demuestra que la han vacunado contra la polio.

En Somalia, una niña muestra su dedo lleno de tinta, lo que demuestra que la han vacunado contra la polio. © UNICEF/NYHQ2013-1318/Ohanesian

El mes pasado aplaudíamos porque en Nigeria había transcurrido un año sin detectar ningún caso del virus poliomielítico salvaje, si bien sigue habiendo riesgos en el noreste del país. Por otra parte, gracias a la profesionalidad, el ingenio y la valentía de los miembros y aliados de UNICEF, hemos asistido a la detención de los brotes de la polio en Camerún, Guinea Ecuatorial y el Cuerno de África.

En el plano internacional, nos encontramos a punto de erradicar una enfermedad por segunda vez en la historia. Pronto tendrá lugar la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por parte de la Asamblea General, y qué mejor momento que este para animar a la comunidad internacional a establecer unos objetivos ambiciosos y saber que, con voluntad, lograremos conseguirlos.

En noviembre finalizará mi trayectoria de casi cuarenta años dedicados al desarrollo. El 15 de agosto de 1977 marché a Jartum. Durante los meses y los años posteriores recorrí Sudán a lo largo y a lo ancho, encima de camiones, en tren, en la rueda de un Land Rover por carreteras imposibles y a remo por el Nilo. Durante mis viajes tuve la oportunidad de apreciar las enormes dimensiones del país y las grandes dificultades y el aislamiento que sufren muchos de sus habitantes. Me fui de Sudán cuando empezó la guerra civil en 1983, y volví en 2007 como Director del programa de UNICEF para el Sur del que, por entonces, aún era un país unido.

En 2008 hubo un brote de polio con origen en el Estado de Junqali, cerca de la frontera con Etiopía. Es difícil describir el aislamiento que sufre este país, una zona llena de pantanos, terrenos de vertisoles que imposibilitan el tránsito tras las lluvias, y una zona en la que durante mucho tiempo ha reinado la inseguridad. A pesar de todas estas dificultades y de la inseguridad y el conflicto que permanece hoy en día, se consiguió frenar el brote de polio, y lo que hoy es la nación independiente de Sudán del Sur no ha vuelto a presentar un solo caso nuevo de poliomielitis.

En Sudán del Sur, una madre sostiene a su bebé Monyaguek, de un mes de edad, mientras le proporcionan una dosis de la vacuna oral contra la polio.

En Sudán del Sur, una madre sostiene a su bebé Monyaguek, de un mes de edad, mientras le proporcionan una dosis de la vacuna oral contra la polio. © UNICEF/NYHQ2011-2460/Sokol

Otros logros parecidos ocurridos en distintas partes de África constituyen la base de la noticia que celebramos.

Aunque se trata de un hito incomparable, no significa que sea el fin de la enfermedad. En el caso de Nigeria, es necesario que transcurran dos años sin detectar un caso del virus poliomielítico antes de poder garantizar que están libres de polio, al igual que el resto del continente africano. Para conseguirlo, Nigeria y otros muchos países africanos que continúan padeciendo riesgo de sufrir nuevos casos de polio deben mantener una vigilancia de alta calidad y trabajar aún más para mejorar la calidad de las campañas de vacunación. Deberán actuar con decisión en caso de que surjan nuevos brotes, y tendrán que redoblar sus esfuerzos para optimizar las prácticas de inmunización.

Ahora que la situación de África parece haber tomado un buen rumbo, nos quedan solo dos países donde todavía no ha cesado nunca la transmisión de la polio: Pakistán y Afganistán. Allí, a pesar de las enormes dificultades, las comunidades, los gobiernos y los aliados trabajan con ahínco y determinación para erradicar la polio de una vez por todas. El aniversario que celebramos en África nos da motivos para creer que ellos también podrán conseguirlo.

Peter Crowley es el jefe de la unidad de UNICEF contra la Polio.

UNI128320

¿Qué pueden hacer las empresas de telefonía móvil para proteger a la infancia de la violencia?

Girls look at a mobile phone at All Children Education (ACE), a private school for immigrant children, in Philipsburg, the capital. Most of the students lack legal documentation of their immigration status. Open since 2001, ACE had been one of the few schools for undocumented child immigrants prior to the 2010 education reform that permitted their attendance at public schools. In September 2011, Sint Maarten, a year after gaining its autonomy from the Netherlands, continues working to advance the welfare of its children. Nevertheless, like its sister islands in the Caribbean – Aruba and Curaçao – Sint Maarten remains part of the Kingdom of the Netherlands and bound by its international treaties, including the Convention on the Rights of the Child (CRC). To assess the status of Sint Maarten’s children, UNICEF was invited to undertake a ‘situation analysis’ – UNICEF’s core methodology to define child welfare in the context of an array of social, economic, political, institutional and historic factors. The aim was to evaluate progress and challenges in realizing the rights of children and women in the country and to make recommendations for policies and social actions to improve these conditions. The analysis noted Sint Maarten’s generally favourable economic status but also its high dependency on tourism, which provides limited employment options for islanders and makes them highly vulnerable to global economic downturns; by 2010, unemployment rates had surpassed 12 per cent. Child health indicators have improved in key areas – under-five child mortality rates were reduced from 12.7 per 1,000 live births in 2005 to 7.6 per 1,000 live births in 2008. However, unlike Curaçao and Aruba, Sint Maarten has limited healthcare insurance, available only to those who hold a legal job, leaving the families of the unemployed and undocumented immigrants to pay out of pocket. Additionally, although the country’s vaccination programme for children aged 0¬

© UNICEF/NYHQ2011-2000/LeMoyne

Pese al continuo desarrollo que experimenta América Latina y el Caribe, la violencia contra la niñez -especialmente contra niñas y adolescentes- sigue pasando a menudo inadvertida, sin ser escuchada o ni siquiera reportada. Como consecuencia de estos episodios, efectos duraderos impactan y marcan de por vida a muchos niños y niñas. ¿Cuál es el rol de la industria de la tecnología, y particularmente de los operadores móviles, en esta agenda?

Afortunadamente, cada vez existen más líneas de ayuda para niños, niñas y jóvenes o ‘child helplines’ que, mediante un mensaje de whatsapp o de texto, una aplicación o una llamada gratuita, conectan a los jóvenes con centros de atención donde pueden recibir ayuda en situaciones de riesgo tales como abuso físico, negligencia, intimidación, acoso cibernético, entre otras situaciones.

Según la organización que engloba estas líneas de ayuda, Child Helpline International, más de 200,000 niños y jóvenes contactaron con este tipo de líneas durante 2012 y 2013 en nuestra región. En la mayoría de casos (19%) fue para solicitar asistencia e intervención en casos de presuntos abusos o violencia.

Las empresas de telefonía, lideradas por la GSMA -asociación que representa a la industria móvil a nivel global- facilitan que sus jóvenes usuarios puedan contactar con estas líneas, permitiendo llamar de manera gratuita y ayudando con su difusión y promoción. Pero estas compañías todavía pueden hacer mucho más para ayudar a prevenir situaciones de violencia y acoso infantil que podrían impactarlos de por vida si no son resueltos a tiempo.

Otra contribución necesaria del sector privado debería ser ayudar a impedir que se haga un uso indebido de sus redes y servicios para difundir material de explotación sexual infantil. Es necesario sumar a más empresas a formar y mantener líneas de ayuda junto a los Ejecutivos,  que permitan bloquear y dar de baja reconocidos sitios que albergan este tipo de contenidos en línea. Afortunadamente, países de la región como Perú y Colombia ya están avanzados en los sistemas de bloqueo, y otros -gracias al liderazgo de Millicom/Tigo, Telefónica y los gobiernos- están mostrando importantes progresos.

Inhope, la red que aglutina a más de 50 de estas ‘hotlines’, procesó el año pasado 89.758 denuncias de sitios con materiales de abuso sexual infantil en la Red en todo el mundo, es decir, un 63% más que en 2013. De estas páginas, casi la mitad (el 48%) tenían su ‘hosting’ en las Américas. La gran mayoría de las víctimas (72%) tenían entre 9 y 12 años. Pese a los avances, resulta difícil digerir que en nuestra región se sigan utilizando las redes de las empresas para acceder a sitios que han sido bloqueados hace años en otros países.

Finalmente, toca a las empresas de tecnología seguir trabajando con padres, madres y educadores para lograr un uso de las TIC lo más responsable y seguro posible para los niños. Los adultos deben involucrarse en esta experiencia, si bien no siempre es fácil ya que muchos de ellos entienden bastante menos de tecnología que sus hijos, quienes en ocasiones navegan por la Red sin supervisión ni conocimiento de sus padres. Otra oportunidad de colaboración con empresas podría ser la de generar mecanismos que permitan identificar a los usuarios de sus servicios pre-pago para que los menores de 18 años de edad reciban un servicio diferenciado.

Somos conscientes de que todos podemos y debemos hacer más por promover un entorno digital seguro para la infancia. También las empresas de telefonía móvil. Por ello, en UNICEF, como parte del trabajo de promoción de los derechos de infancia en el sector de tecnología, lanzamos la campaña ‘Stand Up Mobile’ para, en clave de humor y a través de monólogos de comedia en vivo, reflejar el uso que los más jóvenes le dan a los celulares y concienciar al sector privado de todo lo que pueden hacer para proteger a la infancia ‘online’.

Entre estas acciones, les sugerimos colaborar con organizaciones sociales a través de campañas de recaudación, promover líneas de ayuda para niños y adolescentes, realizar campañas de concientización contra el ‘cyberbullying’, facilitar sistemas para bloquear y denunciar contenidos en línea de abuso infantil, o fomentar la innovación y el uso positivo de la tecnología móvil para una participación activa de niños y adolescentes.

Además de (¡por supuesto!) en Internet, los monólogos se están viendo en la región a través de Comedy Central y Paramount Channel gracias al apoyo de Viacom. La reacción por parte de los operadores de telefonía está siendo positiva, y estamos logrando hacerles llegar nuestro mensaje a través de un enfoque diferente.

Y a ustedes, ¿qué les parecen? Aquí pueden ver los spots protagonizados por los comediantes Ricardo Quevedo, Juan Barraza y Fabrizio Copano.

Marcelo Ber es Especialista de Responsabilidad Social Empresarial en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

A young woman from Burkina Faso who underwent FGM/C when she was 6 years old.

La Cumbre de las Niñas: progresos logrados un año después

Hamamatou, una niña de 15 años del Níger, se beneficia de una beca para niñas financiada con ayuda de UNICEF, que le permite continuar asistiendo a la escuela.

Hamamatou, una niña de 15 años del Níger, se beneficia de una beca para niñas financiada con ayuda de UNICEF, que le permite continuar asistiendo a la escuela. © UNICEF/PFPG2014P-0868/Lynch

No hace mucho, el personal de UNICEF de Uganda difundió la historia de una niña a la que llamaron Alice. Alice participó en una conferencia celebrada recientemente en Uganda, donde relató cómo, a la edad de 10 años, fue obligada a abandonar la escuela a fin de prepararse para contraer matrimonio.

Pero que la obligaran a contraer matrimonio con tan sólo 10 años no era más que la primera injusticia. La segunda fue que antes de casarse tuvo que someterse al ritual de la ablación/mutilación genital femenina. La mutilaron en una ceremonia en la que se empleó un cuchillo que había sido utilizado con otras diez niñas; algo que, además de perturbador, es extremadamente peligroso.

Los relatos como el de Alice son una de las muchas razones por las que UNICEF continúa ampliando sus esfuerzos por poner fin a prácticas como el matrimonio infantil y la ablación/mutilación genital femenina. Alice es una joven mujer procedente del norte de Uganda, donde tradicionalmente la ablación/mutilación genital femenina se alienta como iniciación a la madurez. Esta costumbre expone a las niñas al riesgo de padecer hemorragias, infecciones, esterilidad o incluso la muerte. El trauma y los riesgos asociados a la ablación/mutilación genital femenina, además de la responsabilidad que comportaba el convertirse en esposa y madre le arrebataron a Alice su infancia con solo 10 años.

Pero Alice no buscaba que se compadecieran de ella; solo quería asegurarse de que otras niñas no tuvieran que pasar por lo mismo. Apeló directamente a los dirigentes de Uganda y a las familias de la región para que se unieran y ayudaran a las niñas a poder permanecer en la escuela, y para que pusieran fin a la práctica de la ablación/mutilación genital femenina de una vez por todas.

Una joven mujer de Burkina Faso que sufrió la ablación/mutilación genital femenina cuando tenía 6 años

Una joven mujer de Burkina Faso que sufrió la ablación/mutilación genital femenina cuando tenía 6 años. © UNICEF/UNISTO1751/Nesbitt

Deseamos que todas las niñas gocen de la misma oportunidad de tener una infancia, una educación y una vida libres de dolor y sufrimiento. Esta es la razón por la que junto con nuestros aliados de todo el mundo pusimos en marcha un movimiento orientado a proteger a las niñas frente a esas prácticas tradicionales perniciosas que les impiden acceder a una vida mejor. El 14 de julio de 2014 colaboramos con el Gobierno del Reino Unido para congregar a dirigentes gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, activistas y mujeres jóvenes y niñas de todo el mundo en la Cumbre de las Niñas celebrada en Londres, con el propósito de movilizarnos en contra de prácticas tradicionales dañinas como la ablación/mutilación genital femenina y el matrimonio forzoso y prematuro.

Un año más tarde, los resultados de la Cumbre de las Niñas se revelan promisorios: como destaca el folleto sobre el progreso de la Cumbre de las Niñas, 330 gobiernos han manifestado su compromiso de eliminar estas costumbres; se han expandido los programas iniciados por UNICEF en los países de alta prevalencia gracias al aumento de los recursos; los gobiernos de esos países de alta prevalencia se muestran más comprometidos a poner fin a estas prácticas, y las organizaciones de la sociedad civil, tanto de ámbito local como internacional, están más implicadas y organizadas que nunca antes.

Durante el último año se han puesto en marcha varias campañas encaminadas a acabar con el matrimonio infantil y a la ablación/mutilación genital femenina, en especial por parte de la Unión Africana y de la Iniciativa de Asia Meridional para erradicar la violencia contra la infancia. La campaña de la Unión Africana para poner fin al matrimonio infantil ha recibido un apoyo sin precedentes de países africanos: desde que se inició, se han puesto en marcha campañas nacionales en Etiopía, Uganda y Burkina Faso, y Etiopía incluso ha organizado recientemente su primera cumbre nacional de las niñas.

El interés principal de UNICEF siempre ha sido la infancia, en especial los niños y niñas más marginados, y es nuestra misión luchar por un mundo donde las niñas puedan alcanzar su pleno potencial y la sociedad defienda sus derechos. Una parte esencial de esta misión consiste en trabajar por erradicar prácticas como la ablación/mutilación genital femenina y el matrimonio infantil, que impiden el progreso de las niñas debido, entre otras razones, a que provocan su desescolarización. Pues a fin de cuentas, las niñas que han recibido una educación pueden protegerse mejor de la ablación/mutilación genital femenina. Las niñas que han recibido una educación pueden elegir cuándo y con quién contraen matrimonio. Las niñas que han recibido una educación pueden tener mejores oportunidades económicas, que les permiten cuidar mejor de sí mismas y de los demás.

Poco a poco, el llamamiento de Alice comienza a escucharse, y cada vez más niñas cuentan con la ayuda de sus gobiernos. ¡Apoyemos a Alice!


Información reciente sobre el progreso de UNICEF:

Al tiempo que formulamos la siguiente ronda de objetivos de desarrollo junto a gobiernos y aliados, hemos avanzado en nuestros compromisos básicos adquiridos en la Cumbre de las Niñas respecto de la erradicación de las costumbres perniciosas, escolarizando a las niñas, movilizando a las familias y comunidades, invirtiendo en servicios, y generando datos y empleándolos.

  • Los resultados más notables los hemos obtenido por medio de nuestros programas nacionales. En 2014, 21 países trabajaron para lograr el objetivo de poner fin a la ablación/mutilación genital femenina, beneficiando a un mínimo de 5,6 millones de personas. Gracias al programa conjunto de UNFPA y UNICEF sobre la ablación/mutilación genital femenina fue posible movilizar a cerca de 20.000 jóvenes en 17 de estos países para que reivindicaran la erradicación de esta práctica y, en consecuencia, 1.007 comunidades manifestaron públicamente su abandono de la ablación/mutilación genital femenina.
  • El año pasado, 38 países instauraron programas orientados a poner fin al matrimonio infantil. De estos países, 18 cuentan ahora con estrategias o planes nacionales sobre el matrimonio prematuro, y en cinco de ellos se integran en los presupuestos. A fin de potenciar las inversiones mundiales destinadas a erradicar el matrimonio infantil, UNICEF se embarcó con la UNFPA en un programa mundial que abarca África, Asia y Oriente Medio.
  • Los programas de UNICEF promueven la matriculación y la permanencia en la escuela de las niñas. Asimismo, apoyamos iniciativas comunitarias cuyo propósito es empoderar a las niñas dotándolas de habilidades para la vida activa. Los diálogos comunitarios permiten a las familias llegar a un acuerdo sobre cómo poner fin a las prácticas perniciosas. Innovaciones tales como U-Informe y los medios sociales están visibilizando a jóvenes artífices del cambio en diversas comunidades y países.
  • Desde la celebración de la Cumbre de las Niñas, UNICEF ha ayudado a organizar la puesta en marcha en seis países de la campaña de la Unión Africana para poner fin al matrimonio infantil. También hemos prestado nuestro respaldo al plan de actuación para poner fin al matrimonio prematuro, que forma parte de la iniciativa de Asia Meridional para erradicar la violencia contra la infancia.
  • Y por último, los datos y proyecciones de UNICEF acerca de las tendencias futuras en cuanto a la ablación/mutilación genital femenina y el matrimonio infantil han informado los debates sobre la agenda del desarrollo para después de 2015.

Cody Donahue es especialista de protección de la infancia en la sede central de UNICEF en Nueva York.

A Yazidi man receives a UNICEF aid kit. The conflict which has engulfed Iraq in the past year has displaced millions of people and shows no sign of ending.

Temor por los niños de Iraq al disminuir los fondos

Una niña yazidi posa para la cámara. Los yazidis son una minoría étnica en Iraq y, de los 8 millones de personas afectadas por el conflicto, ellos se cuentan entre los más vulnerables.

Una niña yazidi posa para la cámara. Los yazidis son una minoría étnica en Iraq y, de los 8 millones de personas afectadas por el conflicto, ellos se cuentan entre los más vulnerables. © UNICEF Iraq/2014/Khuzaie

Durante el ramadán, el mes en que los musulmanes practicantes no consumen alimentos ni beben agua entre el amanecer y el atardecer, evidentemente baja el ritmo de vida en el norte de Iraq. Durante el día, la temperatura sobrepasa los 40 grados centígrados, de modo que se esté o no ayunando, es prudente pensarlo dos veces antes de animarse a salir a la calle por lapsos largos.

“Eso no es nada”, afirmó un colega iraquí cuando me referí al calor. “En verano, la temperatura llegará a 52 grados centígrados”.

No puedo imaginar lo que se siente con una temperatura semejante. Y septiembre, cuando empezará a bajar, parece estar muy lejos.

Para cientos de miles de familias, este sofocante calor representa un verdadero riesgo. Hay más de 3 millones de personas desplazadas en Iraq, y muchas están viviendo en tiendas de campaña, caravanas o albergues no oficiales que carecen de servicios adecuados.

¿Cómo se las arreglarán? ¿Tendrán aire acondicionado? ¿Cómo accederán a agua potable y a un saneamiento adecuado? ¿Cómo se protegerán del riesgo permanente de enfermarse? ¿Y del riesgo de incendio? ¿Quién les ayudará si tienen dificultades adicionales, como alguna enfermedad o discapacidad?

Un hombre yazidi recibe un estuche de UNICEF con elementos básicos. El conflicto en que se sumió Iraq el año pasado ocasionó el desplazamiento de millones de personas, y no muestra signos de terminar.

Un hombre yazidi recibe un estuche de UNICEF con elementos básicos. El conflicto en que se sumió Iraq el año pasado ocasionó el desplazamiento de millones de personas, y no muestra signos de terminar. © UNICEF Iraq/2014/Khuzaie

Se trata de interrogantes serios porque la realidad es que UNICEF se está quedando sin dinero para ayudar a los más de 8 millones de iraquís afectados por esta crisis.

Incluso teniendo en cuenta la turbulenta historia de Iraq, la magnitud de este desastre humanitario no tiene precedentes. Y no hay motivos para suponer que el final esté cerca; el mes pasado, apenas en el curso de una semana, más de 20.000 personas resultaron desplazadas por el conflicto en la provincia de Salah al-Din.

Las Naciones Unidas calculan que para finales del presente año habrá 10 millones de iraquís afectados, esto es, casi un tercio de la población del país.

Sin embargo, se acerca rápidamente el momento en que UNICEF se verá obligado a recortar sus programas e, incluso, a suspender algunos. Resulta impensable detener una labor tan importante como la que llevamos a cabo, en momentos en que los niños y las niñas de Iraq más nos necesitan. Pero sin los fondos necesarios, es posible que no haya otra alternativa.

Chris Niles es Consultor de Comunicaciones de Emergencia de UNICEF Iraq.