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México: ¿cómo impacta el cambio climático en las vidas de niñas y niños?

“Me despertó la lluvia porque le tengo mucho miedo a los rayos. No podía caminar porque me succionaba el aire y me tuve que agarrar de una bardita para evitar que me llevara. Sólo escuchábamos los gritos que salían de otras casas. Cuando todo terminó, ya todo estaba destruido”.

Esto pareciera que es un guión de una película, pero no lo es. Es un testimonio de un niño de Ciudad Acuña, Coahuila, México, en donde el pasado 25 de mayo, un tornado afectó a ese municipio.

©UNICEFMéxico/AndyRichter

©UNICEFMéxico/AndyRichter

Cada vez más, vemos en la televisión las noticias que nos presentan las emergencias a causa de fenómenos naturales. Cada vez más, son los casos que conocemos en donde las familias están en riesgo por la contaminación a su ambiente. Cada vez más, escuchamos que comunidades enteras han tenido que mudarse a otras zonas porque sufren de inundaciones o sequías.

Todos somos testigos de cómo nuestra vida ha cambiado a causa del cambio climático y la degradación del medio ambiente. Hoy estos fenómenos son una realidad que debemos enfrentar.

El mundo está cambiando constantemente y los nuevos sucesos -como la tragedia del terremoto en Nepal- ponen a prueba la capacidad de previsión y respuesta ante los fenómenos naturales.

Tampoco tenemos que ir lejos para poner un ejemplo sobre lo que les estoy hablando. El tornado que devastó el municipio Ciudad Acuña, Coahuila; provocó daños en las viviendas de su población e incluso la muerte de varios de sus habitantes. También en ese estado, las inundaciones a causa de fuertes lluvias han causado estragos en muchas vidas.

Los niños y las niñas, como sucede en la mayoría de estos casos, son los más vulnerables y suelen ser los más afectados.

En todo el mundo, alrededor de 2,2 miles de millones de niños crecen enfrentando los impactos del cambio climático. Se calcula que cada año son afectados directamente 175 millones de niños.

El impacto es mayor cuando los niños y niñas se encuentran en pobreza.

El impacto también es mayor, cuando los niños viven en comunidades que ya presentan degradación ambiental.

Por ejemplo, la contaminación del aire ha contribuido a más de medio millón de muertes de niños menores de cinco años por infecciones respiratorias agudas. El cambio climático y la degradación del medio ambiente representan una amenaza para los derechos de los niños.

Por ello, para contrarrestar el impacto que tienen en la vida de los niños y las niñas, siempre ha estado y estará UNICEF.

Estamos presentes antes, durante y después de cualquier emergencia, para proteger los derechos de todos los niños en todo momento.

Es vital colocar a los niños como un elemento central en las políticas públicas, y las acciones para afrontar el cambio climático y la degradación del ambiente. Pero también es vital considerar a los niños, las niñas y los adolescentes como grandes aliados para revertir los embates de la degradación ambiental.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Promover su participación e involucrarlos en estos temas que tanto les afectan, es ayudarles a construir un mejor presente y un mejor futuro. Debemos empoderarlos para que, desde sus comunidades, jueguen un papel importante para crear un mundo más justo y más responsable.

Debemos escuchar las voces de todos los niños que pertenecen esta generación de cambio. Las generaciones actuales y futuras tendrán que vivir con un clima cambiante y más extremo.

Por ello, es una responsabilidad colectiva proteger a los niños y niñas ante cualquier fenómeno natural o emergencia. Fortalecer a los niños y su capacidad para hacer frente a cualquier adversidad, les ayudará a ser preparados a los desafíos que estén por venir.

Construir un mundo más sustentable, a la vez de proteger a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables, es una labor desafiante para UNICEF. Es una labor que nos motiva a ser cada día mejores en lo que hacemos y a involucrar a más actores sociales para alcanzar nuestros objetivos.

Es una labor que pone en práctica la esencia de UNICEF: trabajar por los niños.

Alison Sutton es Representante Adjunta de UNICEF México

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©UNICEFMéxico/MauricioRamos

La leche materna es el alimento perfecto: salva vidas

Recuerdo que hace años era común ver en parques, avenidas y otros espacios públicos a madres sosteniendo a sus bebés mientras les daban el pecho. Sin duda se trataba de un momento especial por el vínculo de cariño y protección que se establecía entre la madre y el hijo, el cual los uniría por siempre; pero especialmente porque amamantar significa hacer algo muy importante por la salud y el desarrollo de los hijos.

Lo recuerda la prestigiosa revista científica The Lancet en un interesante estudio sobre lactancia materna que concluye que la leche materna mejora el rendimiento escolar, aumenta el coeficiente intelectual en el adulto y se relaciona con unos ingresos altos en el futuro.

Como madre, y como mujer que he tenido que dar el pecho en lugares remotos, sé lo complicado que es compatibilizar esta sana costumbre con las responsabilidades de un trabajo. Más aún con la complejidad de la vida en lugares poco amigables para la maternidad, como aquellos en los que he contado con la fortuna de trabajar con UNICEF en favor de la niñez más vulnerable.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

En Tailandia y en Nepal, donde tuve el privilegio de vivir los primeros minutos de la maternidad, tenía que realizar largos trayectos en medio del tráfico caótico, entre coches que deambulan sin orden, o cargando a mi hijo en la espalda mientras atravesaba las elevadas montañas nepalíes, y casi siempre bajo las inclemencias del tiempo, lo que le daba a ese momento tan especial de amamantar a mi bebé, un sabor agridulce.

La vida era dura, pero yo estaba convencida de que a pesar del entorno difícil, darles pecho a mis hijos era lo más valioso que podía hacer por ellos. Era la mayor muestra de amor, y el mayor gesto de protección que podía tener con ellos.

El apoyo de mi marido y de UNICEF, donde trabajo, fue fundamental para facilitar esta tarea. Su apoyo en los momentos en los que creía que no valía la pena fue esencial para seguir dándole el pecho a mis hijos. Me hubiera arrepentido mucho si no lo hubiera hecho, porque sé que la salud de mis hijos se hubiera resentido si no se hubieran alimentado de leche materna.

Por eso, no deja de angustiarme ver los bajos índices de  lactancia materna en México, donde el promedio de lactancia materna exclusiva es de 14.4%. Estos datos se asemejan a la de muchos países pobres del África Subsahariana.

Cada año nacen en México alrededor de 2,400,000  niños y niñas, pero sólo 1 de cada 7 goza de los beneficios de la leche materna.

©UNICEFMéxico/DailoAlli

©UNICEFMéxico/DailoAlli

Me cuesta trabajo pensar que una madre no quiera que sus hijos tengan acceso a esta fórmula perfecta, que además es gratis, y  ayuda a prevenir enfermedades, malnutrición y la obesidad.

Quiero pensar que la razón por la cual no amamantan a sus bebés es porque desconocen los efectos positivos de la leche materna, por eso me empeño en que desde UNICEF ayudemos a todas las madres de México a que conozcan los beneficios de la lactancia materna exclusiva al menos durante los seis primeros meses de vida.

Sin embargo, soy consciente también de que la sociedad y las instituciones en la mayoría de los casos, no son amigables para con las madres lactantes y de que no existen políticas públicas y leyes que las apoyen.

Esto influye en que tan solo 1 de cada 10 mujeres que trabajan, amamanten a sus bebés. El resto les dan formulas artificiales.

Desde UNICEF enfocamos nuestros esfuerzos para que médicos, enfermeras, profesionales, madres, padres, hacedores de políticas públicas y todos los implicados sepan lo importante que es promover la alimentación exclusiva de los niños con leche materna los primeros seis meses de vida (desde la primera hora de su nacimiento) y combinada con otros alimentos hasta los 2 años de vida,  en vez de  acudir a productos que no son tan buenos como la leche materna.

©UNICEFMéxico/RQuintos

©UNICEFMéxico/RQuintos

Desde este espacio hago un llamado para que creemos conciencia de lo importante que es apoyar a las madres para que regresen a la práctica de la lactancia materna. Hagámoslo por  la salud de nuestros hijos, porque ellos –quienes representan el presente y el futuro de México-, deben crecer sanos y ser  capaces de desarrollar todo su potencial.

Porque las niñas y niños tienen derecho a crecer sanos y fuertes. Capaces y hábiles para vivir la vida que tienen derecho a vivir.

Para apoyar #SíaLaLactancia, dona en www.donaunicef.org.mx

Isabel Crowley es la Representante de UNICEF México

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©UNICEF/PFPG2014-1189/Hallahan

Protecting pregnant women from malaria – a missed “quick win”

©UNICEF/PFPG2014-1189/Hallahan

A mother and her baby in Arusha, Tanzania. ©UNICEF/PFPG2014-1189/Hallahan

In the eight years since we commemorated the first World Malaria Day, millions of women and children have continued to die from a disease that is both preventable and treatable. Malaria takes the lives of more than 1,200 children under the age of 5 every day – the staggering equivalent of 50 children every hour.

I started to focus on malaria during pregnancy while working in Rwanda, and saw an alarming trend: many pregnant women were harbouring the malaria parasite, but most of them were asymptomatic. They neither suspected having malaria nor were they trying to find out if they were infected.

The truth is, women are particularly vulnerable to infection with the malaria parasite during their pregnancies because their immunity wanes. During this time, infection can be life-threating for both mother and baby. Every year there are an estimated 10,000 maternal deaths as well as 75,000-200,000 deaths of children under the age of one throughout sub-Saharan Africa.

©UNICEF/NYHQ2009-0462/Gangale

A pregnant woman in Nigeria holds a packet of sulfadoxine pyrimethamine. ©UNICEF/NYHQ2009-0462/Gangale

The tragedy is that these deaths are preventable with cheap and simple interventions: complete administration of an effective anti-malarial during antenatal care (ANC) visits and sleeping under an insecticide-treated net (ITN).

The World Health Organization recommends that women receive four doses of a preventative anti-malarial medication (sulfadoxine-pyrimethamine, SP) during their antenatal care visits which is referred to as Intermittent Preventive Treatment during pregnancy (IPTp). The medication is incredibly cheap: it costs 4 cents a tablet; 12 cents per dose, less than 50 cents to protect a woman throughout her entire pregnancy with the full four doses.

In 2014 in sub-Saharan Africa, a striking 28 million babies and many more unrecorded pregnant women did not receive IPTp. The effects of not administering this simple treatment include: low birth weight, pre-term or stillborn babies, anemia in both mother and child, maternal haemorrhage, or worse, maternal death.

In addition, rural women are at a distinct disadvantage: only 4 in 10 pregnant women living in rural areas of sub-Saharan Africa receive the recommended four antenatal care visits, compared to almost 7 in 10 women living in urban areas. In some countries the disparities in coverage are even worse: in Togo for example, 2 in 3 urban women receive IPTp, compared to only 1 in 3 women from the countryside.

©UNICEF/SLRA2013-0288/Asselin

Insecticide-treated nets, especially long-lasting insecticide-treated nets, are one of the most effective and cheapest methods of protecting pregnant women, their children and their families. ©UNICEF/SLRA2013-0288/Asselin

Insecticide-treated nets (ITNs), especially long-lasting insecticide-treated nets (LLINs) are one of the most effective and cheapest methods of protecting pregnant women, their children and their families – costing only $5 including delivery – less than a cup of specialty coffee. The world recently celebrated the delivery of the 1 billionth bed net*. However this wonderful number obscures some great disparities, especially when it comes to getting pregnant women under a bed net.

For example, while the Democratic Republic of the Congo (DRC) has made the incredible stride of raising its coverage of pregnant women sleeping under an insecticide net from 7% in 2007 to 60% by 2014, Congo its immediate neighbor across the river has barely progressed from 4% in 2005 to 21% by 2012**. The great difference is funding and investment – the DRC has received substantial malaria funding from donors particularly The Global Fund to Fight AIDS, Tuberculosis, and Malaria, whereas Congo is languishing as a donor orphan.

Back in the days when I was based in Rwanda and still today, some of my most frustrating moments are knowing that women are turned away from receiving care for themselves and their babies. The reasons vary – at times there are no health workers, or even when workers are present they do not know how to properly or completely administer IPTp.

In other instances, health posts are stocked out of drugs, and/or lack an adequate supply of bed nets to ensure that women are covered throughout their pregnancies. When countries are asked what their biggest obstacles are, their responses are nearly unanimous – the problems are stock-outs of drugs, lack of funding to retrain workers, and financial barriers preventing women from attending ANC visits***.

©UNICEF/PFPG2014-1177/Hallahan

©UNICEF/PFPG2014-1177/Hallahan

Despite these obstacles, the desire to eliminate malaria within a generation has started to coalesce over the last few years. Some would call it a “fever dream” but as a global community we are taking those first steps on the road to a world free from malaria.

I firmly believe in UNICEF’s mandate that every child has the right to a prosperous, healthy life and every expectant mother should have the opportunity to provide that life for her child. From the UNICEF perspective I would like that to start with protecting pregnant women and children from malaria – it is their right and should be our commitment to the future generation.

Valentina Buj is a Global Malaria Advisor at UNICEF

*However, only ~617 million of these nets are viable for use.  Millions of nets come to the end of their useful lifespan every year and need to be replaced.  On average ~200 million new nets are needed throughout sub-Saharan Africa to meet demand.

**Correction: Updated 13:18, 27 April 2015 due to reflect correct figures.

***This information was provided by the following UNICEF country offices: Burkina Faso, Cameroon, Central African Republic, Congo, Côte d’Ivoire, Democratic Republic of the Congo, Madagascar, and Togo.

© UNICEF/PFPG2014-1241/ Park

Play: the building blocks of lifelong learning for children

Singing songs. Painting pictures. Building with colourful bricks. These activities that sound like pure fun are the building blocks of lifelong learning.

Unfortunately, for so many people, education is about memorizing facts and figures. And it starts when a child walks into a classroom on the first day of first grade.

Learning begins at birth. During the formative years of life, in early childhood, the brain develops in complexity at an astounding pace as brain cells form new connections at a rate of 700 to 1,000 a second. This early development is supported by caring, loving, safe, nurturing and nourishing environments.

At this phase, play is very much a part of what parents and caregivers do with young children. These interactions support and foster learning. They provide children with the tools to succeed on a lifelong journey of learning. The way we think about early childhood development is changing rapidly with advances in neuroscience.

Children practice dancing with recitations in Bangladesh.

Children practice dancing with recitations in Bangladesh. © UNICEF/BANA2014-01667/Mawa

Certainly, there are different kinds of play. But associative, dramatic and constructive play have been associated with better language, cognitive, social and emotional skills – skills children need to succeed in school. A close examination of children’s early years reveals that play influences childhood development. Through play, children learn to think, interact and create.

Sure, play is still fun. That is one of the reasons it is so powerful as an educational tool. Play builds motivation and engagement in learning. It allows children to be active participants in their education. Play makes learning fun.

Play also has been associated with future financial success. A recent economic analysis of an early childhood intervention in Jamaica found that stunted children exposed to play and stimulation in the first few years of their lives earned 25 percent more 20 years later than stunted children who were not part of the intervention.

Play based learning in Rwanda. © UNICEF/PFPG2014-1241/ Park

Play based learning in Rwanda. © UNICEF/PFPG2014-1241/ Park

Despite this kind of evidence, play and creativity are often undervalued. Traditional understandings of academic achievement keep families and educators from embracing play as a learning tool. Child labour also hinders children’s chance to play. In addition, scarce resources, a lack of capacity in play-based pedagogy and overcrowding in early learning centres also limit children’s opportunity to learn through play.

Data from UNICEF’s Multiple Indicator Cluster Survey’s (MICS) indicate that in low- and middle-income countries, a majority of children younger than 5 do not have access to toys. Only 60 per cent of mothers in the surveys reported playing with their children in the past three days.

UNICEF embraces a holistic approach to early childhood development. It begins with Care for Child Development (CCD) for children 0 to 2 years, progresses with early learning and school readiness initiatives, and continues with a focus on child-friendly schools.

It is an approach that recognizes the importance of play in creating high-quality learning environments that prepare children to succeed in school, lead productive lives and contribute to the peace and prosperity of their families and communities.

UNICEF’s emphasis on play makes its new partnership with the LEGO Foundation and the LEGO Group a perfect fit. Together, UNICEF and LEGO will work to develop integrated, innovative solutions that link learning and play, to early childhood development and wellbeing.

More specifically, the partnership includes:

  1. A US$8.2 million grant to UNICEF’s early childhood development and education programmes, beginning in South Africa.
  2. Joint efforts to advocate for a global early childhood learning, education and development agenda that recognizes the importance of play.
  3. Application of UNICEF’s Children’s Rights and Business Principles to strengthen LEGO’s governance on child protection and influence its business practices as they affect children.

The partnership will also provide support for research into the role of play in learning and develop an evidence base that can be used to inform programming and influence global awareness.

With this new partnership in place, UNICEF and LEGO will be on the way to making play the fun way children learn and develop.

Pia Rebello Britto is UNICEF’s Senior Adviser on Early Childhood Development

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

México: Una oportunidad histórica para los derechos de la infancia

Ver a una niña en la calle vendiendo dulces mientras carga a su hermanito pequeño en brazos, parece ser parte del paisaje urbano de las grandes ciudades en muchos países, incluyendo a México. Pocos reparamos en que esa niña debería estar en la escuela y el bebé, en un sitio seguro siendo alimentado y cuidado como corresponde a su edad.

Los tratados internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño, que México ratificó hace 25 años, y las propias leyes de cada país establecen la protección de los derechos de la infancia como una prioridad, pero existe una brecha entre los decretos de ley y la realidad.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Ahora que México cuenta con una nueva Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes se abre una oportunidad para avanzar hacia el pleno cumplimiento de todos los derechos de la infancia y la adolescencia, y de esa manera se pueda potenciar el bono demográfico con que cuenta el país.

Sin embargo, tener un decreto de ley no es suficiente para transformar la realidad en beneficios inmediatos para los niños y niñas. Por ejemplo, no será posible que de un día para otro 21 millones de niños y niñas que padecen pobreza en México vaya a ver modificada su situación. Y tampoco es probable que 5 millones de niños y niñas escapen de la pobreza extrema que compromete su futuro y el de sus comunidades. Del papel es necesario pasar a la acción real.

Estos niños y niñas que viven en pobreza y todos los que ven vulnerados sus derechos, ya sea por violencia, discriminación, carencia de un acta de nacimiento y falta de condiciones para desarrollar su pleno potencial, requieren del esfuerzo conjunto de los diferentes actores políticos y sociales para cambiar su realidad.

Si la aplicación de esta Ley, no se asume con prontitud por todos los obligados (autoridades de los tres órdenes de gobierno, padres, madres, sectores social, privado y comunidad en general), el país corre el riesgo de perder una oportunidad histórica.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Esta Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes contempla la necesidad de articular esfuerzos mediante un Sistema Nacional de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que presidirá el presidente de la República.

Este Sistema Nacional facilitará la comunicación, coordinación y toma de decisiones entre las principales autoridades federales, estatales y municipales, con participación de la sociedad civil y de los propios niños, niñas y adolescentes.

Los tiempos para la aplicación de esta Ley ya están corriendo, por lo tanto es necesario que autoridades federales y estatales –especialmente de los congresos de los estados- redoblen  esfuerzos para hacer las modificaciones legislativas necesarias y creen las nuevas estructuras institucionales que permitan tener una política integral de derechos de la infancia y la adolescencia, mediante un Programa Nacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y Programas Estatales.

Pero la responsabilidad de garantizar los derechos de la infancia no es sólo del Estado; esta Ley determina que también la familia y la sociedad son responsables de hacer que los niños, niñas y adolescentes dejen de ser vistos como un grupo vulnerable y sean reconocidos y tratados como sujetos de derechos. Como ciudadanos que son.

Además, la efectiva aplicación de la Ley requiere que el Congreso Federal designe el presupuesto suficiente para ello.

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

©UNICEFMéxico/MauricioRamos

Ahora que México llega al cuarto de siglo de haber ratificado la Convención y estrena una Ley General para garantizar la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia, tiene enfrente la oportunidad histórica de hacer realidad lo que está escrito en el papel.

Isabel Crowley es representante de UNICEF en México

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Este post apareció originalmente en el Periódico Reforma

 

@UNICEF/Turkey-2015/Yurtsever. Halil tiene  años, es de Aleppo y vive en un campamento de refugiados en Turquía.

La nieve no es divertida para los niños de Siria

@UNICEF/Turkey-2015/Yurtsever. Halil tiene  años, es de Aleppo y vive en un campamento de refugiados en Turquía.

@UNICEF/Turkey-2015/Yurtsever. Halil es de Aleppo y vive en un campamento de refugiados en Turquía.

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en el invierno? Muñecos de nieve, la diversión de lanzarse bolas de nieve, un café caliente, castañas, mantas de forro polar, guantes de lana de colores… Sin embargo, la nieve y el invierno no tienen las mismas connotaciones positivas para todos, en especial, para los niños que tienen que trabajar en el frío con ropa ligera nada apropiada para el invierno.

Las duras condiciones del invierno se han extendido por toda Turquía. Grandes nevadas, tormentas y fuertes vientos hacen que la vida diaria sea más dura, sobre todo para los que tienen que estar en el exterior.

Algunos sirios en Turquía, ya sea en campamentos o comunidades de acogida, especialmente los que viven en refugios y tiendas de nylon en suburbios, ya han tenido su porción de duro invierno. Como suele ser habitual, estas condiciones afectan sobre todo a los niños. Algunos de estos niños están fuera todo el día, recolectando papeles en lugar de estar en el colegio.

Según cifras oficiales del gobierno turco, hay aproximadamente 1,6 millones de ciudadanos sirios en Turquía y, de ellos, 1,4 millones viven fuera de los campamentos, en zonas de difícil acceso, en 72 ciudades del país. El número de niños que viven en los campamentos es de 119.000, mientras que el número de los que viven fuera de ellos ha alcanzado los 763.000.

Ankara, la capital de Turquía, acoge un gran número de sirios en diferentes zonas de la ciudad, incluyendo el valle de Dikmen. Este valle, que se encuentra en proceso de transformación urbana, conlleva varias contradicciones en sí mismo; en un lado, se levantan edificios de un gran número de plantas y villas de lujo, en el otro, se asoman los barrios de chabolas.

Estas familias, que han inmigrado desde las zonas rurales de Alepo a Ankara, se han construido una vida frágil en este valle. Algunos niños sirios caminan descalzos de un lado para otro e intentan sobrevivir en un entorno insalubre.

Copos de nieve en las pestañas

Khalil es de Alepo, solo tiene 7 años y nos recibe descalzo frente a su tienda. La respuesta a la pregunta “¿Qué te gustaría ser en el futuro?”, es descorazonadora: “No quiero ir al colegio. Voy a trabajar”. Él es solo otro miembro de una familia en la que todos los hermanos recogen papeles por las calles.

El pelo engominado hacia atrás de Ferit resulta muy llamativo. “Tengo frío. ¡Sobre todo por las noches! Hace mucho frío cuando amanece. Siempre hay nieve en el techo de nuestra tienda de campaña”, dice este niño de 10 años mientras los copos de nieve en sus pestañas se derriten.

Las historias de sus amigos no son mucho más diferentes de la de Khalil. Ninguno de ellos va al colegio. Aunque solo tiene 14 años, Mohammed se siente responsable de su familia. Está recogiendo unas botas rosas para su hermana y así mantener sus pies abrigados.

Yusuf, de 11 años, cuenta que “un abrigo, un par de botas y unos guantes negros” que le mantengan caliente es un sueño de invierno.

Dos jóvenes madres – una con un bebé pequeño y otra con uno algo mayor que lleva una chaqueta de verano – se muestran desconfiadas de hablar con nosotros. Solo cuando ya se marchan, en un susurro casi avergonzado, nos dicen: “Mandadnos ropa de abrigo, por favor”.

Encontrarán información sobre la labor de UNICEF con relación a la crisis en Siria aquí: http://www.unicef.es/infancia/emergencias-ayuda-humanitaria/crisis-en-siria

Por Ayberk Yurtsever para UNICEF desde un campamento de refugiados sirios en Turquía.

El artículo original fue publicado en El País: http://bit.ly/16h795Q

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Ay “papacito” estás bien rico

¿Cómo se ve el acoso desde otro punto de vista? Un hombre va pasando y las mujeres lo miran y le dicen “piropos” incómodos. En tan sólo un minuto, la estudiante Raisa Pimentel presenta una cara diferente sobre este tema en la Ciudad de México. Este video fue realizado en el marco del taller de cineminutos Oneminutesjr con la colaboración de UNICEFMéxico:

¿Qué les pareció esta mirada poco frecuente sobre el acoso? Y aunque este fenómeno no respeta género ni sexo, es importante que también recordemos algunas cifras referentes a las niñas y mujeres: en el mundo, por ejemplo, casi una cuarta parte de las niñas entre los 15 y 19 años (aproximadamente 70 millones) ha reportado haber sido víctima de violencia física. Además, casi 1 de cada 10 niñas menores de 20 años ha sufrido agresiones sexuales, y 1 de cada 3 adolescentes casada al menos una vez (84 millones) ha sido víctima de violencia emocional, física o sexual por parte de sus esposos o parejas. Sin embargo, casi 7 de cada 10 niñas que han sido víctimas de violencia física y/o abuso sexual entre los 15 y 19 años de edad nunca buscaron ayuda: muchas de ellas mencionaron que no lo percibieron como un abuso o como un problema.

UNICEF señala acciones específicas para prevenir la violencia contra las niñas: mantenerlas en la escuela; proporcionarles habilidades necesarias para la vida; apoyar a los padres, incluso con transferencias de efectivo para mitigar los riesgos; el cambio de actitudes y normas a través de conversaciones con la comunidad; y el fortalecimiento de los sistemas y los servicios judiciales, penales y sociales.

Los invitamos a ver más cineminutos creados por 16 jóvenes en el taller Oneminutesjr más reciente.

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Fighting two killers: malaria and Ebola

When you’re living in Sierra Leone and you start coming down with a fever, headache and aching joints, one word is on everyone’s mind: Ebola!

But the symptoms are also common to other diseases including malaria – the country’s deadliest disease for children. Anecdotally, the Ebola outbreak also makes people with more long-standing diseases more reluctant to seek medical attention because of fears of catching Ebola in health centres.

These are some of the reasons behind a new UNICEF-supported anti-malaria campaign over the past two months targeting 2.4 million people. That’s close to half of Sierra Leone’s population.

Aisha (18) asks health workers about how to administer the malaria drugs to her sister (4) and her  brother (1)

Aisha (18) asks health workers about how to administer the malaria drugs to her sister (4) and her brother (1). (c) UNICEF Sierra Leone/ 2014/ Romero

“Our aim is to make sure malaria cases don’t get mixed up with Ebola, and also to do what we can to reduce the number of malaria deaths,” says Nathalie Daries from UNICEF Sierra Leone’s health section. Misdiagnosing people suffering from malaria puts extra strain on Ebola services, particularly isolation beds and testing services.

In Cottage, close to the Ola During Hospital for children in Freetown,  Aisha (18) receives four boxes of malaria drugs. In the household there are three children living with their mother. “I’m very happy to receive the anti-malaria drugs,” says Aisha, “we have suffered from malaria uncountable times in the family.”

The intervention targets all ages above six months.

The first campaign started on 5 December, with the most Ebola-affected areas receiving priority coverage: Port Loko District (1,240 confirmed cases), Bombali District (969) and Western Area around the capital Freetown (Urban = 1,947/ Rural = 1,073). Tonkolili, Kambia, Koinadugu and Moyamba were also part of the campaign.

UNICEF shipped in the drugs and we’re working with Médecins Sans Frontières (MSF) to support the Ministry of Health and Sanitation on the distribution.

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The outreach workers distribute the malaria drugs to family members by order of age. The mass distribution campaign targets every Sierra Leonean over the age of six months. (c) UNICEF Sierra Leone/2014/Romero

Abdul Sesay (26) is one of the outreach workers for the campaign: “I’m proud of being a volunteer doing this work for Sierra Leone”. He hands out the medicine and answers questions from people, while volunteer Jusufu Rachid (22) takes note of how many boxes have been distributed. They exchange roles when they feel like a change.

“We received a training of three days and we follow a strict protocol not going into the houses together with respecting the no touch policy,” Abdul adds, reflecting concerns about keeping safe during the Ebola emergency.

Kadyatu Konte (38) has four children of 15, 10, five and two years old. She receives the anti-malaria drugs while listening carefully to the explanations of the health workers. “I’m very happy to receive the drugs because I’m very scared of Ebola,” she says.

Kadyatu Konte (38) from East Freetown, receives the boxes with Artesunate+ Amodiaquine to prevent the number one killer in Sierra Leone: malaria.

Kadyatu Konte (38) from East Freetown, receives the boxes with Artesunate+ Amodiaquine to prevent the number one killer in Sierra Leone: malaria. (c) UNICEF Sierra Leone/2014/Romero

With funding from the German Government in the first round, over 9,300 community health workers have been trained to go door-to-door to help administer the drugs, consisting of the effective anti-malarial Artesunate and Amodiaquine (AS + AQ) combined tablets.

A second round of the anti-malaria drug distribution starts on 16 January covering the same districts – as recommended by the World Health Organization (WHO). Funding for the distribution comes from the UAE, while the cost of the drugs is being shared by MSF and the Global Fund.

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Photo of the week: Mia Farrow visits CAR

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©UNICEF/NYHQ2014-0865/Tanya Bindra

UNICEF Goodwill Ambassador Mia Farrow greets internally displaced mothers and their children at the St. Michel displacement site near the southern town of Boda in the Central African Republic in this photograph by Tanya Bindra taken in 2014. This is Ms. Farrow’s fourth visit to the country to focus attention on the continuing humanitarian crisis. Violence and conflict continue to worsen living conditions in the country – already among the world’s poorest, where children have long been deprived of education, protection and basic social and health services.

Christine Nesbitt is UNICEF’s Senior Photography Editor

To see more images from UNICEF visit UNICEF Photography.

You can also see the latest photos on the UNICEF Photo app

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Between a rock and a hard place: Iraq’s displaced children

I got on the plane to Erbil not knowing what to expect. I had mixed feelings about going back to Iraq, a country I worked in for more than three years. When I left in 2012, I thought Iraq was in a pretty good shape, I guess I was wrong.

The drive from Erbil to a town only 9 KMs away from Mosul was long. It was over 40 degrees, a typical summer day. I thought to myself “I did not miss this”.

We arrived to the town and went straight to meet families who fled the violence in Mosul just a few days before.

Ramez, a fragile 65 year old man was sitting on the floor of a room provided by the local community. He fled with his wife, sister, son and granddaughter (14). “I never expected this would happen to me. I never fled my home even during the harshest of times that Iraq went through” he said. “We walked for hours. I don’t know how we made it. I was especially worried for my wife who is very sick”. His wife Randa showed me the medications she takes. She was worried that she would run out. Even if she finds a pharmacy in the remote town, she would not be able to afford it. Ramez put out a 250 fils note (less than 25 US cents) and said “this is all I have left”.

Iraq has been going through turmoil and despair for more than three decades. Wars, sanctions, sectarian violence and economic stagnation drove millions of people out of their homes and now it was happening all over again. Driving back, Abdu, a UNICEF colleague who is about 30 years old said “All I remember of my whole life is problems, conflict, fear and instability”.

A few days later we got a call that families were arriving to Erbil fleeing another wave of violence. We immediately jumped in a car and went to meet them. Raed fled with his wife and three children from Qaraqosh, 20 minutes away from Mosul. His wife Hiba said “There were seven of us tucked in one small car. We left because my eight year old daughter Diana would not stop crying. She was really very scared of the sound of bombing”.

Like Ramez, Raed was in shock that he has become displaced. “My town was always known to host people running away from violence from all over Iraq. We used to provide them with food, houses, and schooling for their children. And now, we became those exact same people in need. I just can’t believe this”.

I met the family in a facility provided by the local church where four families were crowded in a big room with mattresses.  Hiba said “We fled with nothing but the clothes on our bodies. I don’t have anything here and I really wish I could have a shower”.

I thought about how important the hygiene kits UNICEF was providing were. A box with soap, shampoo and towels. When you’re displaced like Hiba, these could be life-saving and help people like Hiba stay clean.

Riva, displaced girl in Iraq in school turned public shelter for the internally displaced  @UNICEF/2014/Touma

Riva, displaced girl in Iraq in school turned public shelter for the internally displaced
@UNICEF/2014/Touma

The following day we rushed off to Al-Qosh (45 KMs from Mosul) to meet more displaced families. In a school turned shelter I came across a little girl eating an ice cream. She looked carefree and somewhat happy. “We arrived here this morning. I was really scared” Riva (8) said. She was clinging to Saad, her father. “We felt threatened and we left without thinking. I’m worried about tomorrow. I’m worried about tonight actually. Where will we sleep and how will I keep my family safe?” Saad said.

The school, a secondary boys’ school was crowded. All of the displaced came from the same place. Sami, a local, who was about 14 years old was helping to clean up. He said he was helping because he wanted people to feel at home and welcome.

Although a number of camps have been set up, most of the displaced people are staying with host families, taking refuge in relatives and friends’ houses, or in public and religious institutions like mosques and churches. I was humbled by the generosity of the people and how welcoming and organized they were with the little resources they had in the first place.

A few kilometers away from the school, the local health centre was holding a special vaccination campaign for the displaced children. Children arrived with their families to get the two drops against polio. Polio has sadly returned to Iraq after 14 years and UNICEF with partners mobilized not just the delivery of the much needed vaccines but also the medical staff and awareness raising among the community.

Rosa, a displaced girl from Mosul in Iraq, shows her finger-marking after being vaccinated against polio, Al-Qosh Iraq @UNICEF/2014/Touma

Rosa, a displaced girl from Mosul in Iraq, shows her finger-marking after being vaccinated against polio, Al-Qosh Iraq
@UNICEF/2014/Touma

Rosa (4) bravely sat on the chair, opened her mouth and got the vaccine. She then smiled happily as her finger was being marked. She arrived from Mosul a few days before. Her father who ran a small super market in their town said “We left in such a rush, I don’t think I locked up the supermarket. I’m sure it’s looted and I’m worried that I lost everything I had”

As we were leaving a woman stopped me. She was displaced as well and came to the clinic to vaccinate her children. “I’m really thankful that you came to see us. It really means a lot to us that there are people out there who care about us”.

We drove back to Erbil where a dedicated UNICEF team is working tirelessly running a large humanitarian response to help the people in need. I thought about what we’ve done so far: 100,000 litres of water, 3,500 hygiene kits, 1.2 million doses of polio procured. This is the little we can do to help people get by and hopefully return home soon when the wave of violence ends.

I thought about how much more we still need to do amid the growing needs and if we would be able to continue. A dollar figure kept popping up reminding me that we are short of 36 million US$. If we don’t get the funds we urgently need, many people will suffer even more.

Juliette Touma is a Communications & Media Specialist with the UNICEF Regional Office for the Middle East and North Africa.