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Dominica: el trabajo por recuperarse tras la devastadora tormenta Erika

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Vista del río Macoucherie afectado por la tormenta Erika en Dominica. (Foto: Cortesía del Primer Ministro de Dominica)

La noche del 26 de agosto comenzó como cualquier otra para Mary Fontaine, su esposo y sus dos hijos. La familia vive en la comunidad de Petite Savanne, en el sudeste de Dominica, un país insular de 750 kilómetros cuadrados en el Caribe oriental.

La familia Fontaine era consciente de la previsión meteorológica que advertía de lluvias provocadas por la tormenta tropical Erika, por lo que Mary aseguró la casa en la que vive con su familia. Estos fenómenos meteorológicos son comunes durante la temporada de huracanes en el Atlántico y, de hecho, Erika sería la quinta tormenta tropical de la temporada 2015. El país estaba pasando por una grave sequía, por lo que Mary se preparó para recibir estas lluvias tan necesarias.

Pero los más de 71.000 residentes de esta pequeña y montañosa isla no estaban preparados para la lluvia que azotaría Dominica durante 12 horas seguidas del jueves 27 de agosto. En total, 12,64 pulgadas de lluvia cayeron en este período de tiempo.

Interrupción de servicios
A medida que amanecía en Dominica, el nivel de la devastación se hacía evidente. Los derrumbes y caídas de rocas habían cubierto aldeas y bloqueado algunas de las carreteras principales. Más de doce grandes ríos se habían desbordado, causando graves inundaciones, inutilizando puentes vitales para la población y afectando a los servicios de electricidad, agua y telecomunicaciones.

Los vínculos con el mundo exterior quedaron cortados desde el momento en que las inundaciones y los escombros cubrieron el asfalto del principal aeropuerto comercial en el este del país, así como la pista de aterrizaje más pequeña en Roseau, la capital.

“Me desperté, y cuando salí de casa, sólo había agua, agua, agua por todas partes”, recuerda Mary. “He vivido aquí toda mi vida, pero nunca vi nada como esto. Ha sido un gran desastre en toda la zona”. Mary trató desesperadamente de contactar con sus familiares que viven en las casas vecinas.

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Mary Fontaine (a la izquierda), quien vive en la comunidad de Petite Savanne, sobrevivió a la tormenta. Su hermano y los dos hijos de él están desaparecidos. © UNICEF Eastern Caribbean/2015/B.Henry

Devastación
Petite Savanne fue golpeada con fuerza. Esta comunidad es el hogar de 753 personas. Once de las veinte personas muertas confirmadas y 21 de las 35 desaparecidas vivían en este desolado distrito. Entre los desaparecidos están el hermano de Mary y los dos hijos de él. Su sobrina fue localizada y se encuentra bien.

La devastación en esta comunidad está tan extendida que el Gobierno ha declarado Petite Savanne y otras ocho comunidades como zonas especiales de desastre. La decisión fue tomada después de evacuar Petite Savanne y otras tres comunidades afectadas. Todos los vecinos, excepto unos pocos residentes, ya han dicho adiós a sus hogares.

Urban Baron, quien reside desde hace tiempo en Petite Savanne, describe el escenario como “peor que una zona de guerra”.

“Más de 50 casas estaban al borde del colapso, y había deslizamientos de tierra por todas partes”, asegura. Describe cómo la gente cavaba en el barro para liberar a quienes habían quedado atrapados bajo sus casas. En muchos casos, las únicas herramientas que tenían eran sus propias manos.

Recuperación
El camino hacia la recuperación de Mary y sus vecinos en Petite Savanne -y de las casi 17.000 personas en la isla afectadas gravemente por la tormenta- será largo e incierto. Carreteras y puentes serán reparados, pero las cicatrices emocionales pueden perdurar por más tiempo en esta isla conocida como ‘la isla de la naturaleza’ del Caribe.

El Gobierno ha hecho un llamamiento a la ayuda internacional, y la ayuda está llegando.

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Suministros provistos por UNICEF fueron distribuidos desde Barbados para ser trasladados a Dominica. © UNICEF Eastern Caribbean/2015/D.Williams

UNICEF ha enviado hasta ahora 4.000 tabletas de purificación de agua, más de 500 cajas con kits de higiene para adultos y 100 kits de higiene infantil a las zonas más afectadas. Ahora, la organización trabaja con el Ministerio de Educación para determinar la extensión del daño al sector educativo, antes del inicio del curso escolar que estaba previsto para el próximo 7 de septiembre.


Patrick Knight es Especialista de Comunicación en UNICEF Caribe Oriental.

(Traducido a español por Marcos González Díaz, de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe)

Girls look at a mobile phone at All Children Education (ACE), a private school for immigrant children, in Philipsburg, the capital. Most of the students lack legal documentation of their immigration status. Open since 2001, ACE had been one of the few schools for undocumented child immigrants prior to the 2010 education reform that permitted their attendance at public schools.

In September 2011, Sint Maarten, a year after gaining its autonomy from the Netherlands, continues working to advance the welfare of its children. Nevertheless, like its sister islands in the Caribbean – Aruba and Curaçao – Sint Maarten remains part of the Kingdom of the Netherlands and bound by its international treaties, including the Convention on the Rights of the Child (CRC). To assess the status of Sint Maarten’s children, UNICEF was invited to undertake a ‘situation analysis’ – UNICEF’s core methodology to define child welfare in the context of an array of social, economic, political, institutional and historic factors. The aim was to evaluate progress and challenges in realizing the rights of children and women in the country and to make recommendations for policies and social actions to improve these conditions. The analysis noted Sint Maarten’s generally favourable economic status but also its high dependency on tourism, which provides limited employment options for islanders and makes them highly vulnerable to global economic downturns; by 2010, unemployment rates had surpassed 12 per cent. Child health indicators have improved in key areas – under-five child mortality rates were reduced from 12.7 per 1,000 live births in 2005 to 7.6 per 1,000 live births in 2008. However, unlike Curaçao and Aruba, Sint Maarten has limited healthcare insurance, available only to those who hold a legal job, leaving the families of the unemployed and undocumented immigrants to pay out of pocket. Additionally, although the country’s vaccination programme for children aged 0¬

What can mobile operators do to protect children from violence?

Girls look at a mobile phone at All Children Education (ACE), a private school for immigrant children, in Philipsburg, the capital. Most of the students lack legal documentation of their immigration status. Open since 2001, ACE had been one of the few schools for undocumented child immigrants prior to the 2010 education reform that permitted their attendance at public schools. In September 2011, Sint Maarten, a year after gaining its autonomy from the Netherlands, continues working to advance the welfare of its children. Nevertheless, like its sister islands in the Caribbean – Aruba and Curaçao – Sint Maarten remains part of the Kingdom of the Netherlands and bound by its international treaties, including the Convention on the Rights of the Child (CRC). To assess the status of Sint Maarten’s children, UNICEF was invited to undertake a ‘situation analysis’ – UNICEF’s core methodology to define child welfare in the context of an array of social, economic, political, institutional and historic factors. The aim was to evaluate progress and challenges in realizing the rights of children and women in the country and to make recommendations for policies and social actions to improve these conditions. The analysis noted Sint Maarten’s generally favourable economic status but also its high dependency on tourism, which provides limited employment options for islanders and makes them highly vulnerable to global economic downturns; by 2010, unemployment rates had surpassed 12 per cent. Child health indicators have improved in key areas – under-five child mortality rates were reduced from 12.7 per 1,000 live births in 2005 to 7.6 per 1,000 live births in 2008. However, unlike Curaçao and Aruba, Sint Maarten has limited healthcare insurance, available only to those who hold a legal job, leaving the families of the unemployed and undocumented immigrants to pay out of pocket. Additionally, although the country’s vaccination programme for children aged 0¬

© UNICEF/NYHQ2011-2000/LeMoyne

Despite the continuous development of the Latin American and Caribbean region, violence against children, especially against girls, is still prevalent. Most of the times violence against children goes unnoticed, unheard, or even unreported, impacting children for life. Only a small proportion of acts of violence, exploitation and abuse are reported and investigated, and few perpetrators are held accountable.

Facing these grim realities, we want to understand the role of the telecommunications industry, particularly mobile operators, in ending violence.

To start, they can collaborate with child helplines that connect children with youth care centers through whatsapp messages, text messages, mobile applications or free calls. Through these services, children receive assistance when they are victims of physical abuse, neglect, bullying, cyberbullying, or other forms of violence.

According to Child Helpline International, the global network of helplines, more than 200,000 children have contacted such lines during 2012 and 2013 in our region. In most cases (19%), children asked for assistance and intervention in suspected cases of abuse or violence.

Led by the GSMA, the association representing the mobile industry at a global level, mobile operators cab facilitate young users’ access to these lines through free calling and helpline promotion and dissemination support.

Another fundamental contribution of mobile operators and other providers of internet services is to prevent the misuse of their networks and services to disseminate child sexual abuse content. It is essential that more companies work together, in collaboration with government, to create and promote hotlines in each country. This will allow better blocking and faster deleting of such content online. Fortunately, countries like Peru and Colombia are already advanced in their blocking systems, and other countries are showing significant progress, thanks to the leadership of Millicom/Tigo, Telefonica, and Governments.

INHOPE, the network that brings together 51 hotlines around the world, processed 89,758 url complaints regarding child sexual abuse material content online in 2014; 63% more than in 2013. From all these websites or pages, almost half (48%) had their ‘hosting’ in the Americas and the vast majority of victims (72%) were children between 9 and 12 years old. Despite the progress, it is difficult to understand why in our region, company networks are still being misused to access websites that have been blocked for many years in other countries.

Mobile operators should also continue working with parents and educators to promote a responsible and safe use of technology. Likewise, adults should also engage in this online experience. It’s understandable that it is not easy for them because children know more about technology. Yet, children are the ones surfing online without their parents’ knowledge or any type of supervision. Another opportunity for collaboration would be generating mechanisms to identify pre-paid users that are under 18 years old in order to receive a differentiated service.

We acknowledge that everyone can and should do more to promote a safer digital environment for children. This is why UNICEF, as part of our work to promote children’s rights in the technology sector, launched ‘Stand Up Mobile’. The campaign shows, through humorous skits, children’s use of mobile phone and promotes particular actions for mobile operators to protect children online.

The skits are being watched in the Latin American region through Comedy Central and Paramount Channels with the support of Viacom.  The mobile operators’ response has, in general, has been positive, and we are reaching them with our message using a different approach.

So, what do you think? Here you can see the spots featuring comedians Ricardo Quevedo, Juan Barraza and Fabrizio Copano with English subtitles:

Marcelo Ber is the Specialist on Business and Child Rights at the UNICEF Latin America and Caribbean Regional Office

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¿Qué pueden hacer las empresas de telefonía móvil para proteger a la infancia de la violencia?

Girls look at a mobile phone at All Children Education (ACE), a private school for immigrant children, in Philipsburg, the capital. Most of the students lack legal documentation of their immigration status. Open since 2001, ACE had been one of the few schools for undocumented child immigrants prior to the 2010 education reform that permitted their attendance at public schools. In September 2011, Sint Maarten, a year after gaining its autonomy from the Netherlands, continues working to advance the welfare of its children. Nevertheless, like its sister islands in the Caribbean – Aruba and Curaçao – Sint Maarten remains part of the Kingdom of the Netherlands and bound by its international treaties, including the Convention on the Rights of the Child (CRC). To assess the status of Sint Maarten’s children, UNICEF was invited to undertake a ‘situation analysis’ – UNICEF’s core methodology to define child welfare in the context of an array of social, economic, political, institutional and historic factors. The aim was to evaluate progress and challenges in realizing the rights of children and women in the country and to make recommendations for policies and social actions to improve these conditions. The analysis noted Sint Maarten’s generally favourable economic status but also its high dependency on tourism, which provides limited employment options for islanders and makes them highly vulnerable to global economic downturns; by 2010, unemployment rates had surpassed 12 per cent. Child health indicators have improved in key areas – under-five child mortality rates were reduced from 12.7 per 1,000 live births in 2005 to 7.6 per 1,000 live births in 2008. However, unlike Curaçao and Aruba, Sint Maarten has limited healthcare insurance, available only to those who hold a legal job, leaving the families of the unemployed and undocumented immigrants to pay out of pocket. Additionally, although the country’s vaccination programme for children aged 0¬

© UNICEF/NYHQ2011-2000/LeMoyne

Pese al continuo desarrollo que experimenta América Latina y el Caribe, la violencia contra la niñez -especialmente contra niñas y adolescentes- sigue pasando a menudo inadvertida, sin ser escuchada o ni siquiera reportada. Como consecuencia de estos episodios, efectos duraderos impactan y marcan de por vida a muchos niños y niñas. ¿Cuál es el rol de la industria de la tecnología, y particularmente de los operadores móviles, en esta agenda?

Afortunadamente, cada vez existen más líneas de ayuda para niños, niñas y jóvenes o ‘child helplines’ que, mediante un mensaje de whatsapp o de texto, una aplicación o una llamada gratuita, conectan a los jóvenes con centros de atención donde pueden recibir ayuda en situaciones de riesgo tales como abuso físico, negligencia, intimidación, acoso cibernético, entre otras situaciones.

Según la organización que engloba estas líneas de ayuda, Child Helpline International, más de 200,000 niños y jóvenes contactaron con este tipo de líneas durante 2012 y 2013 en nuestra región. En la mayoría de casos (19%) fue para solicitar asistencia e intervención en casos de presuntos abusos o violencia.

Las empresas de telefonía, lideradas por la GSMA -asociación que representa a la industria móvil a nivel global- facilitan que sus jóvenes usuarios puedan contactar con estas líneas, permitiendo llamar de manera gratuita y ayudando con su difusión y promoción. Pero estas compañías todavía pueden hacer mucho más para ayudar a prevenir situaciones de violencia y acoso infantil que podrían impactarlos de por vida si no son resueltos a tiempo.

Otra contribución necesaria del sector privado debería ser ayudar a impedir que se haga un uso indebido de sus redes y servicios para difundir material de explotación sexual infantil. Es necesario sumar a más empresas a formar y mantener líneas de ayuda junto a los Ejecutivos,  que permitan bloquear y dar de baja reconocidos sitios que albergan este tipo de contenidos en línea. Afortunadamente, países de la región como Perú y Colombia ya están avanzados en los sistemas de bloqueo, y otros -gracias al liderazgo de Millicom/Tigo, Telefónica y los gobiernos- están mostrando importantes progresos.

Inhope, la red que aglutina a más de 50 de estas ‘hotlines’, procesó el año pasado 89.758 denuncias de sitios con materiales de abuso sexual infantil en la Red en todo el mundo, es decir, un 63% más que en 2013. De estas páginas, casi la mitad (el 48%) tenían su ‘hosting’ en las Américas. La gran mayoría de las víctimas (72%) tenían entre 9 y 12 años. Pese a los avances, resulta difícil digerir que en nuestra región se sigan utilizando las redes de las empresas para acceder a sitios que han sido bloqueados hace años en otros países.

Finalmente, toca a las empresas de tecnología seguir trabajando con padres, madres y educadores para lograr un uso de las TIC lo más responsable y seguro posible para los niños. Los adultos deben involucrarse en esta experiencia, si bien no siempre es fácil ya que muchos de ellos entienden bastante menos de tecnología que sus hijos, quienes en ocasiones navegan por la Red sin supervisión ni conocimiento de sus padres. Otra oportunidad de colaboración con empresas podría ser la de generar mecanismos que permitan identificar a los usuarios de sus servicios pre-pago para que los menores de 18 años de edad reciban un servicio diferenciado.

Somos conscientes de que todos podemos y debemos hacer más por promover un entorno digital seguro para la infancia. También las empresas de telefonía móvil. Por ello, en UNICEF, como parte del trabajo de promoción de los derechos de infancia en el sector de tecnología, lanzamos la campaña ‘Stand Up Mobile’ para, en clave de humor y a través de monólogos de comedia en vivo, reflejar el uso que los más jóvenes le dan a los celulares y concienciar al sector privado de todo lo que pueden hacer para proteger a la infancia ‘online’.

Entre estas acciones, les sugerimos colaborar con organizaciones sociales a través de campañas de recaudación, promover líneas de ayuda para niños y adolescentes, realizar campañas de concientización contra el ‘cyberbullying’, facilitar sistemas para bloquear y denunciar contenidos en línea de abuso infantil, o fomentar la innovación y el uso positivo de la tecnología móvil para una participación activa de niños y adolescentes.

Además de (¡por supuesto!) en Internet, los monólogos se están viendo en la región a través de Comedy Central y Paramount Channel gracias al apoyo de Viacom. La reacción por parte de los operadores de telefonía está siendo positiva, y estamos logrando hacerles llegar nuestro mensaje a través de un enfoque diferente.

Y a ustedes, ¿qué les parecen? Aquí pueden ver los spots protagonizados por los comediantes Ricardo Quevedo, Juan Barraza y Fabrizio Copano.

Marcelo Ber es Especialista de Responsabilidad Social Empresarial en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

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Toward better investments in children in Latin America

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© UNICEF El Salvador/Bell

When someone says that investing in children is important to ensure their rights are fulfilled, to reduce inequality and to build more democratic societies, politicians nod their heads in agreement without hesitation. However, to actually see such priorities reflected in public budgets is another story…

Despite feeling the impacts of the global crisis, most governments in Latin America and the Caribbean (LAC) have continued to increase social spending in general, and on children in particular. And not only have they increased the size of allocations dedicated to children, but they have also made concerted efforts to invest better.

Latin America has been a pioneer in measuring public investments in children. However, some countries in the region still don’t know how much of their public budgets are directed to persons under 18. If the old business adage that “only what is measured can be improved” is true, then quantifying child-focused spending is a necessary condition to monitor its evolution, determine its (in)adequacy and assess whether the lives of children are improving (or not).

In May 2015, representatives from 21 LAC countries congregated in Quito, Ecuador to discuss the importance of sufficient, timely and equitable investments in children and adolescents. The international seminar, Investing in Children in LAC: Toward more effective and equitable investment in children, was the third organized by UNICEF, following Bogota in 2013 and Lima in 2014. These recurring events focus on addressing the need to systematically and regularly measure public investments in children as well as strengthen the quality of spending. For example, whether public funds are used to paint schools or train teachers will have very different impacts on the lives of children.

Advancing public policy takes time. This series of workshops has enabled participants to share and learn from the experiences of others in this arena, and have further helped clarify the definition of Article 4 of the Convention on the Rights of the Child, which requires State Parties to utilize “the maximum extent of their available resources” for the realization of child rights.

Today we can say that LAC countries acknowledge the ethical, economic and political arguments in favour of investing in children, but above all, that they act accordingly. From greater child-focused allocations in Ecuador and Peru, to a specific earmark for children in Mexico’s annual budget process, to routine measurement in Guatemala and Honduras, examples abound.

That is why we keep working on three fronts. First, to understand the efforts that States dedicate – through public budgets – to fulfil child rights in all societies across LAC. Second, to deepen analyses, especially in terms of the quality and effectiveness of spending, where measurement is regularly taking place. And finally, to showcase LAC experiences globally and fuel advocacy for more and better investments in children in all regions.

In terms of the latter, the Quito discussions are informing the Third International Conference on Financing for Development, a high-level event being held in Addis Ababa, Ethiopia from 13-16 July 2015, which aims to secure the financial resources required to implement the Sustainable Development Goals (SDGs). Specifically, the Government of Ecuador is hosting a side event to share LAC’s experience around funding child-focused programmes.

The forthcoming, new international development framework will only be as good as the underlying financing commitments. As a result, now is the time for Latin America to demonstrate to the world that measuring, monitoring and improving public investments in children is feasible and the cornerstone to fulfilling their rights.

Joaquín González-Alemán and Gerardo Escaroz are, respectively, Social Policy Regional Adviser and Specialist at the UNICEF Latin America and Caribbean Regional Office.

UNICEF field trip to visit the Wixarica, Nuevo Colonia, Santa Catarina, Jalisco, Mexico, October 15, 2014.
Also known as the Huichol, the Wixárika are an indigenous group with a rich spiritual life and mythological cosmology incorporating the use of peyote, long peregrinations, and ancient rituals. The children are vibrant, joyous, curious and full of life…as children are.

UNICEF wants to photograph throughout the Mexican state of Jalisco for a report documenting the lives of children in the region. We visited a number of rural and urban sites, though most memorable was the journey to the far north to visit the Wixárika people in the mountainous village of Santa Catarina.

Sobre la mayor y mejor inversión en la infancia de América Latina

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© UNICEF El Salvador/Bell

Cuando alguien dice que es importante invertir en la niñez para garantizar sus derechos, reducir desigualdades y así construir sociedades más democráticas, los políticos asienten con la cabeza y todo el mundo está de acuerdo. Lo difícil es ver estas prioridades reflejadas en los presupuestos públicos.

En estos últimos diez años, y a pesar de la crisis financiera y económica global que afectó a la mayoría de países, los gobiernos de América Latina y el Caribe han ido aumentando las asignaciones presupuestarias en el área social en general y en la infancia en particular.

No sólo los gobiernos invirtieron más, sino que han venido haciendo esfuerzos para invertir mejor.

Sin embargo, si bien América Latina ha sido pionera en medir la inversión pública en niños y niñas, también es cierto que hay países de esta región donde todavía no tenemos la certeza de cuánto se destina del presupuesto público para esta población. Si es cierto que sólo lo que se mide se puede mejorar, la cuantificación de estos recursos es una condición necesaria para conocer su evolución, determinar su suficiencia -o no- y evaluar si se están mejorando las vidas de las personas -en este caso, los niños- que viven en un país.

El pasado mes de mayo nos reunimos en Quito, Ecuador, con representantes de 21 países de América Latina y el Caribe para discutir la importancia de una inversión social suficiente, adecuada, oportuna y equitativa dirigida a niños, niñas y adolescentes.

El seminario internacional Inversión en la Niñez en América Latina y el Caribe: Hacia una inversión más eficaz y equitativa en la niñez es el tercero que organizamos, después de los de Bogotá en 2013 y Lima en 2014 para tratar la necesidad de medir periódica y sistemáticamente la inversión en la infancia y también de dirigir la mirada hacia la calidad del gasto. Por ejemplo, no es lo mismo gastar mucho dinero en pintar escuelas que en formar a profesores, lo que tendría un impacto directo en la vida de los niños.

El trabajo en el área de las políticas públicas requiere tiempo antes de ver sus resultados. Esta serie de seminarios ha servido para compartir las experiencias de los participantes, aprender del trabajo que los países realizan en este tema y proveer insumos para una definición más clara del Articulo 4 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que estipula que los Estados Partes adoptarán medidas “hasta el máximo de los recursos de que dispongan” para hacer efectivos los derechos del niño.

Hoy podemos decir que los Estados latinoamericanos y caribeños reconocen los argumentos de orden ético, económico y político a favor de invertir en la niñez, pero sobre todo, que actúan en consecuencia. Los incrementos en el presupuesto dirigido a niños y adolescentes en Perú y Ecuador, el anexo presupuestal específico para la infancia en México o el rigor técnico de las mediciones en Honduras y Guatemala son algunos ejemplos.

Es por ello que trabajamos en tres frentes. Por un lado, para que todas las sociedades de la región conozcan con certeza los esfuerzos que sus Estados, a través de los presupuestos públicos, dedican a cumplir los derechos de los más jóvenes. Segundo, para que en aquellos países donde esta tarea ya se lleva a cabo se profundice en el análisis de su calidad y efectividad. Y tercero, que la experiencia latinoamericana sirva para abanderar la abogacía por una mayor y mejor inversión en la infancia y adolescencia a nivel global. Solamente el esfuerzo conjunto permitirá que la región cuente con Estados comprometidos, sociedades empoderadas y niños que disfrutan de los mismos derechos.

Además, lo discutido en el seminario de Quito es especialmente relevante y oportuno en el momento actual: Jefes de Estado, Ministros de Hacienda y la cooperación internacional se reunirán en Addis Abeba (Etiopia) del  13 al 16 de julio en la Tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, para tratar de asegurar los recursos necesarios para implementar los próximos Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta 2030.

Es el momento de asegurar una mejor inversión en los derechos de la infancia en el marco de estos objetivos. Pero solamente conociendo lo que gastamos hoy, podremos saber cuánto necesitaremos mañana y cómo habrá que invertirlo para hacer realidad esos derechos. En esto, América Latina tiene un camino avanzado que sería bueno mostrar al mundo.

Joaquín González-Alemán y Gerardo Escaroz son, respectivamente, Asesor Regional y Especialista del área de Políticas Públicas en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

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Panamá hacia una sociedad inclusiva con la niñez con discapacidad

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Karen Fivaz junto a su hijo José Antonio, de 3 años, tras terminar la carrera. © UNICEF LACRO/2015/Cristina Troya

La mañana del domingo 21 de marzo comenzó en la ciudad de Panamá con muchísimas excusas para pasar un excelente día de playa o piscina. Pero también fue una mañana perfecta para que más de mil personas se olvidaran de esa idea y formaran parte de la Gran Carrera Caminata de 5 kilómetros que organizó la Asociación Down Panamá en la Cinta Costera en conmemoración al Día Mundial del Síndrome de Down y para promover la inclusión social en el país.

Padres, madres, hermanos y amigos acompañaron a cientos de personas a lo largo de esta caminata para lanzar un claro un claro y sencillo mensaje a la sociedad: pedimos inclusión, exigimos respeto, demandamos equidad. Y al ritmo que se permitían, todos brillaban en la pista de la carrera, no solo por el color fluorescente de sus camisas sino por las grandes ansias de llegar a la meta, alzar los brazos y abrazar sonrientes a sus familiares y amigos.

En la meta destacaba la comitiva que esperaba a José Antonio, formada por no menos de 60 personas que coreaban su nombre y mostraban enormes y coloreadas letras de cartón que daban forma al nombre de este niño de tres años y medio.

Grupo de familiares y amigos que animaba a José Antonio mientras esperaba su llegada a la meta © UNICEF LACRO/2015/Cristina Troya

Grupo de familiares y amigos que animaba a José Antonio mientras esperaba su llegada a la meta. © UNICEF LACRO/2015/Cristina Troya

Su madre, Karen Fivaz, nos relató los retos a los que se enfrenta en el país. Si bien reconoció que existen muchas instituciones educativas privadas que le han abierto las puertas a su hijo para una educación inicial, su desafío ahora es el de conseguir un espacio apropiado para él en educación primaria.

“Ese tema es mucho más complicado. Hay varios colegios que tienen y soportan una educación inclusiva, pero los cupos son limitados. Te exigen tutores, adecuaciones curriculares… Es una pelea en la que estamos los padres de niños con discapacidad, para que puedan optar por una educación inclusiva y que apoyen a estos niños. Lamentablemente todavía hay muchas [escuelas] que lo ven como una obligación”, dijo Karen.

Ella, como muchas otras personas en esa mañana conmemorativa, es de las que piensa que de la inclusión se benefician todos, por lo que busca con mucho esfuerzo cambiar la mentalidad de quienes piensan lo contrario. Afortunadamente cuenta con el apoyo de la presidenta de la Fundación Down Panamá, Marta Vernaza,  quién micrófono en mano felicitaba eufóricamente a los ganadores y participantes al final de la carrera. Con orgullo, aseguró que Panamá está cerca de ser un país modelo de inclusión en la región, mientras auguraba una mayor convocatoria para el año próximo.

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La presidenta de la Fundación Down Panamá, Marta Vernaza, junto a su hija Karla. © UNICEF LACRO/2015/Cristina Troya

“Para nosotros, lo más importante, es ese deseo de apertura al cambio y de que se abran las puertas a las personas con discapacidad intelectual”, relató Vernaza  tras haber hecho entrega de los premios a los atletas ganadores. Ella habla de una inclusión de manera integral, en la que se apoye también al familiar que debe muchas veces renunciar a su trabajo para cuidar de un niño o niña con discapacidad. “Y que los gobiernos y políticos ayuden a que esto se cumpla a través de políticas públicas y el cumplimiento de leyes… que no sea nada más que un lindo papel”, concluyó.


Cristina Troya es Especialista de Discapacidad en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

© UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Hip hop contra la violencia en Honduras

El pasado 16 de abril fuimos invitados junto a otros voluntarios de los Programas Municipales de Infancia, Adolescencia y Juventud de la zona norte de Honduras a asistir a la reunión regional de Representantes de UNICEF en América Latina y el Caribe (RMT) que se celebraba en nuestra ciudad, San Pedro Sula. El tema central de esa jornada era analizar cómo la violencia afecta a los niños y jóvenes de la región, y de Honduras en particular.

El vivir en un país considerado violento, y más aún en una ciudad clasificada como la más peligrosa del mundo, nos motivó a asistir para conocer cómo se trataban temas relacionados con niñez y juventud y qué soluciones se presentaban para cambiar esta realidad. Todos estábamos ansiosos por participar en tan grande e importante evento y porque nuestras voces fueran escuchadas.

Pudimos conocer el trabajo realizado en varios países hermanos para disminuir la tasa de homicidios y crear espacios de reinserción. Una de las participaciones que más nos gustó fue la del director del medio digital El Faro de El Salvador, José Luis Sanz, quien expuso el tema ampliamente y aseguró que “el tema de la violencia no se soluciona creando más cárceles”.

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Faviola Alonzo, de la Red de Comunicadores de San Pedro Sula, entrevistó al Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Bernt Aasen. © UNICEF Honduras/2015/Héctor Espinal

Resultó ser una gran experiencia que nos permitió aumentar nuestro conocimiento sobre la violencia que no sólo vive nuestro país, sino toda la región. Después de escuchar a los expertos, creemos que en paises como Honduras se deberia fortalecer la educacion y trabajar fuertemente en escuelas y barrios desde una cultura de paz.

También aprendimos que nosotros los jóvenes podemos marcar la diferencia. Nos llamó mucho la atencion cuando abrieron un espacio para que opináramos y demostráramos algunas de las muchas habilidades que tenemos. Nos gustó ver que, aunque personas muy reconocidas estaban presentes en la sala, siempre se hizo prevalecer nuestro derecho a la participación y a dar nuestro punto de vista. Antes, al inicio de la reunión, también pudimos presentar algunos vídeos creados por nosotros mismos en los que mostramos nuestra particular visión sobre cómo nos afecta la violencia.


Nos habría gustado que, además de presentarse la problemática de la violencia desde diferentes ángulos, cada una de las personas participantes en la reunión hubiera hablado también de posibles soluciones. No nos gustó que se enfocaran más en mostrar cifras que en presentar experiencias que ellos mismos vieron en los días previos al compartir con niños y adolescentes, en saber qué les marcó y les motiva a seguir en su trabajo. Tampoco nos gustó que en ocasiones las charlas fueron muy técnicas, por lo que en algunos momentos nos sentiamos incómodos. A futuro, ojalá este tipo de reuniones sean más dinamicas.

Un momento inolvidable fue cuando nos dieron la oportunidad de mostrar cómo somos los jovenes y qué podemos hacer. Incluso tuvimos la oportunidad de finalizar la reunión con la actuación del compañero y amigo Kelvin Enamorado, en la que intepretó una canción hecha por él mismo en la que expresa cómo los jóvenes deseamos ser escuchados.


Queremos agradecer y destacar el lugar que se nos dio en este encuentro, en el que pudimos expresar nuestras preocupaciones y desarrollar ideas de beneficio para nuestras comunidades. Nos gustaría que jóvenes como nosotros formaran siempre parte de este tipo de reuniones para que puedan opinar y aprender cómo contribuir a mejorar su entorno.

También nos gustaría que se formara una asociación con jóvenes de los diferentes países de la región, que se comprometan a trabajar para que la Convención sobre los Derechos del Niño se cumpla a totalidad, y que esa asociación pueda formar parte del equipo regional de UNICEF. En otras palabras, que nos incluyan y seamos escuchados en todos aquellos temas que nos afectan.

© UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Jóvenes de las Redes de Comunicadores de San Pedro Sula, Villanueva, Choloma y Puerto Cortés (Honduras) participaron en el RMT regional de UNICEF. © UNICEF LACRO/2015/Marcos González

Escrito por José Luis González (18 años), Claudia Núñez (18) y Faviola Alonzo (19), miembros de la Red de Comunicadores Infantiles y Juveniles de San Pedro Sula, Honduras.

Editado por Marcos González Díaz, del área de Comunicación de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe

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World AIDS Day 2014: HIV and me

I am a peer counselor, and I have been HIV-positive for 6 years. In a way, I don’t see it as a bad thing, because I have learned to live differently, to be more humane and to improve my self-esteem.

When I was first diagnosed, it was something raw in my life. I did not know what to do. Back then, two things crossed my mind: Who do I tell? and, What will become of me? Carlos, a friend who is also HIV-positive, helped lift my self-esteem. I grew to understand that my fight was not against HIV; my fight was and remains to change social norms that will allow me to be seen as a person, free from shame, enterprising, and who is entitled to fully enjoy the same rights as any Ecuadorian citizen.

My struggle has been hard. For a time, when I first started treatment, the supply of antiretroviral treatment ran out at my hospital. We were asked to go to the hospital every day for just one dose, since we were not given a one-month supply as we should have been given. I had just started treatment and was tired of going to the hospital every day for just one dose. I lost my job because I spent so much time standing in long lines at the hospital, despite waking up early. It was intense, since the hospital attends all persons who come in from the provinces, who even slept there in hopes of at least getting treatment for two weeks.

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At the time, I did not know what activism was. I met a few people, among them my colleagues who continue to be activists. I noticed they pressured the director of the hospital to respond to this shortage through the media. It was then that I decided to approach the media, and I began to demand that the government provide treatment. Although the media knew they could not take our pictures because of confidentiality issues, local press took my picture without my knowledge or consent. This news and my picture were printed in the press. I became concerned because my health was at risk.

My family did not know my status. An aunt found out through the article published in the local newspaper that I have HIV. She began to tell everyone that I had AIDS; my neighborhood would have found out if I had not stopped her. Currently, only a few people know my status: my mom, who found out from my aunt, a cousin who I told because she is like my sister, an uncle and my grandfather. These last two completely discriminated against me, distancing themselves from my family and my home, telling my aunt, cousin and mom to distance themselves from me because I would infect them.

Second Decade

When my mom found out that I had HIV, it was devastating for her. She felt defeated thinking that I was going to die, that I could infect everyone in the house, and that they had to get urgently tested to see if they had AIDS, too. At that moment I did not know what to do or how to defend myself, but I found comfort in my true friends who work with me in the organization. I spoke with them about it, a team of three people whom I now consider more than friends, my family.

Thankfully, they helped me resolve the problem before more people found out. They came to my house to speak with my mom about HIV. They shared everything they had gone through living with HIV, and told her I was not alone since I had their support. My mom felt very comforted and supported after meeting them, and she accepted that I have HIV. She hugged me, cried with me, and told me to move forward with my life and not think of the bad but the positive, that I could count on her in everything and that she would always be by my side.

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Participants at the first national meeting organized by the HIV-positive Adolescent and Youth Network, September 2014. © UNICEF LACRO/2014/Metellus

When I first learned of my diagnosis, I started volunteering because I needed to do something more. I eventually ended up in an organization where I met people who had already been living with HIV for many years, who shared their experiences with me and supported me. I felt the need to learn more about HIV, and in that way share with others people who are diagnosed with HIV. I strengthened my abilities over a long period of time by offering peer counseling during orientations, supporting persons living with HIV, disseminating information about HIV and their rights. Eventually, I became a part of the organization’s leadership, which allows me to promote the quality of life of other youth like me to empower them, impacting each and every one of their lives.

However, there is still discrimination because job opportunities are few. I have spent years leaving my resume in different businesses, filling all the requirements and having all knowledge needed for jobs posted. But, most of my experience has been related to HIV, performing jobs such as health education, health promoter, and facilitation skills, among others, that are on my resume. Although I try to mask this information, I end up having to explain the diplomas that I’ve obtained to the interviewer. I am often asked everything, and that is when I find myself under fire when I am asked the million-dollar question: are you a carrier? Sometimes I deny it, sometimes I do not, since I want to get the job. However, they just stare at me like I am strange and tell me they will call me. I know that answer very well.

All I can say is that a person who lives with HIV is a person that has a special health condition. This is part of my reality. Many do not know what the virus is; only a person living with HIV can best explain what it is. When I speak with peers, there is a chemistry between us where the other person takes away something from me, and I also take away something from that person. This is an experience that no one can understand unless they come from this world. I will continue to always collaborate with others as a peer counselor, learning more from each person. I consider myself like any other person; HIV does not limit or contain me. On the contrary, it motivates me because a health condition should not be a reason to discriminate anyone. What would I be without……
Humor Intelligence Life

Hector* is a member of Ecuador’s HIV-positive Adolescents and Youth Network and helps other HIV-positive youth as a peer counselor with Grupo F.A.V.U., an HIV/AIDS organization in Ecuador that helps other persons living with HIV/AIDS manage their condition and improve their quality of life. He shared his story with UNICEF during the HIV-positive Adolescent and Youth Network’s first national meeting, held in September 2014, ahead of World Aids Day 2014. Hector’s name has been changed to protect his identity.

Edited by Eveliz Metellus, a UN Volunteer working with UNICEF Latin America and Caribbean Regional Office’s HIV and AIDS Programme. The story originally appeared here.

Foto encuentro

Día Mundial del Sida 2014: el VIH y yo

Soy consejero de pares, y soy VIH positivo desde hace seis años. En cierto modo, no lo veo como algo malo porque aprendí a vivir distinto, a ser más humano y mejorar mi calidad de vida y mi autoestima.

Cuando me dieron el diagnóstico fue algo crudo en mi vida. No sabía qué hacer. En aquel momento vinieron a mí mente dos cosas: ¿a quién se lo digo? y ¿qué será de mi vida? Carlos, un amigo también VIH positivo, me ayudó a mejorar mi autoestima. Pude entender que mi pelea no era ni es contra el VIH, mi pelea era y sigue siendo lograr cambios sociales que me permitan ser considerado como una persona, sin lástima, emprendedora y que goza de los mismos derechos que todo ciudadano ecuatoriano.

Mi lucha ha sido dura. Durante una época, cuando recién empecé el tratamiento, se desabasteció la reserva de terapia antirretroviral en mi hospital. Nos hacían ir todos los días por una dosis ya que por la falta no entregaban el medicamento por el mes entero, como debía ser. Recién comenzaba el tratamiento, y estaba cansado de ir todos los días al hospital por una sola dosis. Perdí mi empleo por pasar en el hospital haciendo largas filas para el medicamento aunque madrugara. Era intenso, ya que el hospital da servicio a todas las personas de las provincias e incluso dormían ahí con la esperanza de que se les entregue medicamentos para por lo menos 15 días.

Una mujer hace una señal con sus manos

© ONUSIDA/2014

En ese entonces no sabía lo que era el activismo. Conocí a algunas personas, entre ellos mis compañeros que siguen siendo activistas. Noté que presionaban al director del hospital a través de los medios de comunicación para que diera respuesta ante el desabastecimiento. Fue entonces que decidí acercarme a los medios y comencé a exigir al gobierno que garantizara los medicamentos. Aunque los medios sabían que no podían tomarnos fotos por confidencialidad, un medio local me fotografió sin darme cuenta y sin mi consentimiento. Esta noticia salió en la prensa con mi imagen, y me hice visible. Me preocupé porque mi salud estaba en juego.

Mi familia no sabía mi estado, y una tía se enteró de que tengo VIH a través del periódico. Comenzó a decir a todos que yo era una persona con sida, y mi barrio también se habría enterado si no la hubiese detenido. Mis compañeros me ayudaron a solucionar el problema antes de que más personas se enteraran de esto. En la actualidad sólo lo saben mi madre -quien se enteró por mi tía-, una prima que fue la primera a quien yo se lo dije por ser como mi hermana, un tío y mi abuelo. Estos dos últimos me discriminaron totalmente, alejándose de mi familia y de mi casa. Mi tía le decía a mi madre que se alejara y se apartara de todo lo que estuviera relacionado conmigo, ya que yo les iba a contagiar a todos en la casa y tenían que hacerse un examen urgente para ver si ellos también tenían sida.

Mis compañeros, actualmente consejeros y activistas, se acercaron a mi madre, hablaron con ella y sentí su gran apoyo incondicional. Cuando mi mamá se enteró de que tengo VIH, fue devastador para ella. Se sintió derrotada al pensar que me iba a morir. En ese momento no sabía qué hacer ni cómo defenderme. Encontré consuelo en mis amigos, mis colegas de la organización a quienes ahora considero mi familia. Vinieron a mi casa y conversaron con mi mamá sobre VIH. Compartieron con ella sus experiencias y todo lo que ellos vivían y habían vivido. Le dijeron que yo no estaba solo porque tenía el apoyo de cada uno de ellos. Mi mamá sintió un gran consuelo y apoyo al conocerlos y escucharles a todos, y aceptó que tengo VIH. Me abrazó, lloró conmigo y me dijo que siguiera adelante y que no pensara en lo malo sino en lo valioso que soy, que podía contar con ella en todo y que estaría a mi lado siempre.

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Participantes en el Primer Encuentro Nacional de Adolescentes y Jóvenes Positivos, septiembre de 2014. © UNICEF LACRO/2014/Metellus

Cuando recién supe mi diagnóstico, empecé un voluntariado porque sentí la necesidad de hacer algo más. Mi proceso se logró dentro de una organización donde encontré a personas que ya vivían con VIH por muchos años, quienes compartieron sus experiencias conmigo y me brindaron apoyo. Yo sentí las ganas de aprender sobre el tema y así transmitir y enseñar a otras personas que son diagnosticadas con VIH. Fortalecí mis habilidades durante mucho tiempo para brindar consejería de pares en orientación y apoyo a las personas viviendo con VIH, difundiendo información sobre el virus y sobre sus derechos. Con el tiempo, logré formar parte del liderazgo de la organización. De esta manera, promuevo la calidad de vida de otros jóvenes como yo para empoderarles, impactando la vida de cada uno.

Sin embargo, la discriminación persiste porque las oportunidades de trabajo son pocas. Tengo años dejando mi currículo en varias empresas, cumpliendo todos los requisitos y teniendo el conocimiento necesario para los puestos vacantes anunciados. Pero mi mayor experiencia se basa en VIH, y he desempeñado trabajos como educación para la salud, promotor de la salud, técnicas de facilitación, y otros que constan en mi currículo. Pero por más que yo maquille esto, tengo que explicar los diplomas que he obtenido y mi experiencia al posible empleador. Me preguntan de todo, y es ahí donde encuentro la prueba de fuego, cuando veo los gestos de la persona y me hacen la pregunta del millón: ¿usted es portador? A veces lo niego, y a veces no, sólo por tratar de obtener el puesto de trabajo que necesito. Sin embargo, me quedan mirando como cosa rara y me dicen que me llamarán. Esa respuesta ya la conozco muy bien.

Sólo puedo decir que una persona que vive con VIH es una persona normal que goza de una condición de salud especial. Yo vivo esta realidad, y muchos no saben lo que es el virus. Solo una persona viviendo con VIH puede explicar mejor lo que es, y conversando entre pares hay una química donde el otro se lleva algo de mí y yo me llevo algo de ellos. Esto es una experiencia que nadie comprende si no es parte de nuestro mundo. Siempre seguiré colaborando como un consejero de pares, aprendiendo más de cada persona. Vivir con VIH no me detiene ni me limita. Al contrario, me motiva porque una condición de salud no debe ser motivo para discriminar a nadie. Que sería de mí sin……

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Héctor* es un miembro de la Red de Adolescentes y Jovenes Positivos de Ecuador y ayuda a otros jóvenes positivos trabajando como consejero de pares con el Grupo F.A.V.U., una organización de Ecuador que ayuda a las personas que viven con VIH/SIDA a mejorar su condición de vida. Él compartió su historia con UNICEF durante el primer encuentro nacional de la Red de Adolescentes y Jóvenes Positivos, realizado en septiembre de 2014, de manera previa al Día Mundial de la Lucha contra el VIH/sida 2014.

Editado por Eveliz Metellus, voluntaria de la ONU del Programa para VIH y SIDA de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe. El artículo apareció originalmente aquí.

Un niño camina por la carrilera por donde pasa el tren que muchos migrantes toman para viajar a EEUU

¿Es suficiente hacer todo lo que debemos?

Las niñas y niños migrantes están cada vez más desprotegidos y son más vulnerables

Aún tras perder presencia en los noticieros, la migración de niñas y niños de Centroamérica y México hacia el norte sigue estando de dramática actualidad.

Hoy, los viajes que realizan están acompañados de grandes riesgos y de un terrible impacto sobre ellos y sus familias. Mientras, aumentan las enormes ganancias de quienes se lucran del tráfico de personas y este horrible negocio crece sobre las espaldas de los más vulnerables.

Un niño camina por la carrilera por donde pasa el tren que muchos migrantes toman para viajar a EEUU

Lechería, municipio de Tultitlán, Estado de México; carrilera por donde pasa el tren que muchos migrantes toman para viajar a EEUU.  © UNICEF México / 2014 / Daniel Ojeda

Esta situación agravada sigue teniendo su raíz en la pobreza: la falta de accesos a servicios de salud y educación, bajos ingresos, falta de oportunidades y la insuficiente inversión social de los países de origen generan una inmensa presión hacia la migración.

El reverso de la situación la viven las familias que, ya instaladas en el norte, envían dinero desde Estados Unidos a sus parientes. Esas remesas son, desde hace años, la primera fuente de divisas para los países centroamericanos. Como ejemplo, un migrante guatemalteco envía de media el 15% de sus ingresos a su familia y consume en Estados Unidos el 85% restante (OIM-UNICEF, Guatemala, 2010). Para los miembros de estas familias y para los niños y niñas migrantes, la reunificación familiar es una de las razones prioritarias para realizar tan peligroso trayecto.

El envío de remesas aumentó en los últimos cinco años, acompañando una importante salida de la pobreza de amplios sectores de la población latina en Estados Unidos, incluidos niños y niñas. Se amplía, en consecuencia, la atracción de la migración. Sólo por mencionar un caso, el 18% del PIB de El Salvador proviene de las remesas.

Otra causa es la ilegalidad misma en la que el hecho migratorio se genera y desarrolla. La migración indocumentada facilita por su clandestinidad el control y explotación de redes delictivas internacionales.

El crimen organizado tiene en el tráfico de personas una de sus primeras fuentes de ingresos en la región, compitiendo con el tráfico de drogas y de armas en un negocio que genera miles de millones de dólares al año (UNODC, 2014). Sus ganancias, su control creciente del territorio y su penetración en las instituciones facilitan que dichas redes operen con impunidad, debilitando la justicia y la vida democrática.

Los grupos criminales expanden la violencia como cultura dominadora en las distintas esferas de la vida social, en particular urbana, pero cada vez más en entornos rurales. A día de hoy, El Salvador ostenta el mayor índice mundial de homicidios de adolescentes: 27 niños y adolescentes por cada 100.000 habitantes (Informe Ocultos a Plena Luz). Son cifras de guerra, de un duelo cotidiano donde padres y madres son quienes entierran a sus hijos.

El aumento de los controles fronterizos en algunos países de la región han incrementado el ya alto riesgo de la migración irregular: los niños migrantes toman nuevas rutas para intentar sortear los controles, viajan en grupos más reducidos y multiplican su riesgo de agresiones por parte de bandidos, de extorsión por parte de funcionarios deshonestos y de abuso sexual. Las opciones de protección a través de los sistemas existentes, como los albergues ubicados a lo largo de las rutas tradicionales de migración apoyados por instituciones y ONG, se ven por tanto debilitadas.

Unos niños están sentados en una carrilera por donde pasa el tren que muchos migrantes toman para viajar a EEUU

© UNICEF México / 2014 / Daniel Ojeda

Como consecuencia de estos controles más severos se genera un aumento del costo a pagar por los migrantes y sus familias a los traficantes de personas, quienes ven incrementados sus beneficios.

Los menores de edad que migran fuera de las redes de tráfico corren aún más riesgos, incluyendo el de ser asesinados por criminales ordinarios u organizados. A quienes pagan precios más bajos por este proceso se les suele incluir la explotación sexual a lo largo del trayecto a beneficio del traficante, como informan distintas ONG de apoyo al migrante. La débil presencia de servicios del Estado en las comunidades de origen dificulta el seguimiento de los retornados y su reintegración social.

La gran mayoría de niños y niñas retornados a Centroamérica provienen de México. Generalmente realizan este viaje por vía terrestre, lo que implica trayectos más largos y difíciles, incluso en horarios que pueden ser nocturnos. Ello dificulta su recepción y atención en los países de tránsito y origen. En su última visita a México, la Relatora sobre los Derechos de la Niñez de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Rosa María Ortiz, aseguró que “es preocupante que los niños que son retornados no cuentan con un apoyo que se ajuste a sus necesidades específicas y que vele por sus derechos y, además, asegure que las medidas tomadas respondan al interés superior de cada niño y caso por caso”.

Una mayor inversión social focalizada en servicios sociales, educación, desarrollo y oportunidades laborales es la vía central a tomar por los Estados para mitigar las causas de la migración. Además, se requiere una acción legal firme contra la impunidad de la que gozan las redes criminales para frenar la violencia e inseguridad en las zonas expulsoras y de tránsito migratorio. Ambas garantías son tareas arduas, pero posibles. Y en definitiva, son claves para liberar a la niñez de la pobreza, de la inseguridad y del miedo que existen en la base de la migración irregular.

Bernt Aasen es el Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe